Vasylivka, único paso en dos mil kilómetros de frente

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Leópolis (Ucrania), 2 sep (EFE).- Vasylivka, por donde cruzó esta semana la misión del OIEA hacia la central nuclear de Zaporiyia, es el único lugar de paso en más de dos mil kilómetros de frente para miles de ucranianos que huyen de la deteriorada situación humanitaria y de los intensos combates en el sur de Ucrania.

Situada a cuarenta kilómetros de la central, la mayor de Europa, es la ciudad donde se localiza el último de las decenas de puestos de control rusos. Caravanas de cientos de vehículos llegan desde al menos tres direcciones de la zona ocupada y lo que allí les espera a menudo es cuestión de suerte.

Nataliia, una periodista procedente de la ocupada Jersón, decidió abandonar la ciudad cuando se tornó especialmente peligrosa a medida que las fuerzas rusas endurecían las medidas de seguridad tras los ataques ucranianos en la zona.

Aunque pudo haber emprendido un largo viaje a través de la anexionada Crimea hasta el sur de Rusia y luego o bien hacia Georgia o a las repúblicas bálticas, era reacia a cruzar directamente a los territorios del sur controlados por Ucrania.

Explica a Efe: "no podía soportar el pensar en viajar a través de Rusia y tener que tratar con gente que apoya el asesinato de mi pueblo". Para muchos, el largo viaje a través de Crimea y Rusia además es difícil y demasiado costoso.

"Recogemos historias de gente que han logrado pasar, pero cada experiencia personal puede ser única y no garantiza que le pase lo mismo a uno", escribe el administrador anónimo del canal de Telegram "Kak doechali" ("Cómo llegamos allí") a sus más de 33.000 suscriptores.

Él o ella añade: "este es un territorio sin ley y nadie te va ayudar si te hacen daño. Mucho depende simplemente de qué ruso esté en el puesto de control y cambian de personal tres veces al día".

Olena, que cruzó por aquí hacia Zaporiyia el miércoles, dice a Efe que los dos días que pasó en el puesto de control fueron extenuantes. Los interrogatorios por parte de los rusos eran especialmente humillantes y tensos.

"Teníamos que sacar todas nuestras pertenencias del coche y amontonarlas a un lado de la carretera", dice Olena, que pensó que los rusos disfrutaban de ver el miedo que causaban en los que pretendían atravesar el puesto.

La conversación en esta red social está llena de consejos sobre cómo hacer que desaparezca toda la información pro-ucraniana en ordenadores y teléfonos.

"La mejor manera es borrar todo y luego llenar el ordenador de películas y fotos neutrales. De este modo no resultará tan sospechoso como un dispositivo vacío y además será más difícil que recuperen la información borrada", se lee en uno de los consejos.

Los tatuajes también atraen mucho la atención. Una mujer pregunta en un grupo similar si un tatuaje de un "Tridente", emblema de Ucrania, podría causar problemas a su hijo pequeño cuando intente salir. Los participantes dejan claro que el tatuaje hay que quitarlo tan pronto como sea posible pero que incluso es mejor quedarse en casa si es que van a quedar restos que puedan mover a la sospecha.

Aunque la mayoría llegan bien preparados al paso, suceden accidentes. Nataliia dice a Efe que los rusos dejaron de permitir el paso durante un día entero después de haber encontrado un dron en un automóvil: "Son muy susceptibles si ven algo potencialmente relacionado con el Ejército y también parece que quieren castigar a los ucranianos por marcharse".

La larga espera bajo un calor abrasador y en medio de la incertidumbre da paso al peligro de la conocida como "zona gris", una banda de terreno zona de nadie entre las posiciones de los dos Ejércitos enfrentados.

"Nuestra columna se movía a la máxima velocidad hasta que comenzó la parte con minas y agujeros. Es horrible en los arcenes, con coches quemados por todas partes, pero tienes que concentrarte en lo que tienes por delante", dice Olena a Efe.

Ivan Fedorov, alcalde de la ocupada Melitopol, informó este miércoles de que una columna fue atacada en la zona gris y la gente corría para escapar de explosiones a entre cincuenta y cien metros de ellos. Otro ataque ocurrió el jueves, en una gasolinera cerca de Vasylivka, y miembros del grupo de Telegram confirmaron el relato del funcionario.

Olena dice que vio explosiones unos dos kilómetros después de que se unieran a la cola de vehículos. Natalia, que cruzó en julio, recuerda una explosión justo al lado de la carretera. Está segura de que no pudo haber sido un accidente; "parecía como si los rusos atacaran habitualmente cerca de la carretera para asustar a la gente cuando se va".

Incluso así en algunos momentos la situación parece fluida y varios cientos de personas cruzan cada día, con la esperanza de que su jornada sea una de las tranquilas en este paso.

Rostyslav Averchuk

(c) Agencia EFE