Los vínculos republicanos con grupos extremistas están bajo escrutinio

Luke Broadwater y Matthew Rosenberg
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La representante Lauren Boebert (republicana de Colorado), quien tuiteó "Hoy es 1776" la mañana de los disturbios en el Capitolio, habla con seguidores que protestan el resultado de las elecciones presidenciales cerca de la Corte Suprema en Washington, el 12 de diciembre de 2020. (Stefani Reynolds/The New York Times).
La representante Lauren Boebert (republicana de Colorado), quien tuiteó "Hoy es 1776" la mañana de los disturbios en el Capitolio, habla con seguidores que protestan el resultado de las elecciones presidenciales cerca de la Corte Suprema en Washington, el 12 de diciembre de 2020. (Stefani Reynolds/The New York Times).
El representante Andy Biggs (republicano de Arizona), quien estuvo vinculado con la campaña "Paren el robo" que buscaba respaldar el esfuerzo del entonces presidente Donald Trump para anular el resultado de las elecciones, durante una conferencia de prensa en el Capitolio en Washington, el 3 de diciembre de 2020. (Al Drago/The New York Times).
El representante Andy Biggs (republicano de Arizona), quien estuvo vinculado con la campaña "Paren el robo" que buscaba respaldar el esfuerzo del entonces presidente Donald Trump para anular el resultado de las elecciones, durante una conferencia de prensa en el Capitolio en Washington, el 3 de diciembre de 2020. (Al Drago/The New York Times).

WASHINGTON — El título del video aparentaba ser una pregunta, pero dejaba pocas dudas sobre la postura de los hombres que lo filmaron. Lo llamaron “¿La próxima Guerra Civil?” y en sus segundos iniciales, Jim Arroyo, quien encabeza una sucursal de Oath Keepers, una milicia de derecha, declaró que el conflicto ya había comenzado.

Para respaldar su aseveración, Arroyo citó al representante Paul Gosar de Arizona, uno de los miembros del Congreso más cercanos a la extrema derecha. Arroyo relató que unos pocos años atrás Gosar había ido a visitar la sucursal local de Oath Keepers y, cuando se le preguntó si Estados Unidos iba en camino a una guerra civil, “la respuesta del congresista al grupo fue rotunda: ‘Ya estamos en ella. Solo que todavía no hemos empezado a dispararnos’”.

Menos de dos meses después de la publicación del video, miembros de Oath Keepers vinculados con agrupaciones extremistas de todo el país participaron en el ataque del 6 de enero al Capitolio, por lo tanto hay un nuevo escrutinio en torno a los vínculos entre miembros del Congreso y una serie de organizaciones y movimientos que apoyan creencias de la extrema derecha.

Casi 150 republicanos de la Cámara de Representantes apoyaron las acusaciones sin fundamentos del presidente Donald Trump en torno a que le habían robado las elecciones. Sin embargo, Gosar y un puñado de otros miembros republicanos de la Cámara de Representantes tenían vínculos más profundos con los grupos extremistas que impulsaban ideas violentas y teorías de la conspiración, y cuyos miembros destacaron entre quienes irrumpieron en los salones del Congreso en un intento por detener la certificación de la victoria del entonces presidente electo Joe Biden.

Entre sus filas se encuentra el representante de Arizona Andy Biggs, quien, como Gosar, estaba ligado a la campaña “Paren el robo” que respaldaba el esfuerzo de Trump por anular el resultado de las elecciones.

La representante de Colorado Lauren Boebert tiene conexiones cercanas con grupos milicianos, entre ellos Three Percenters, una filial extremista del movimiento en favor del derecho a portar armas que al menos tuvo a un miembro dentro del Capitolio el 6 de enero.

La representante de Georgia Marjorie Taylor Greene ha promovido la teoría conspirativa de QAnon, cuyos seguidores fueron de los más prominentes entre las personas que atacaron el edificio, y apareció en un mitin con grupos milicianos. Antes de ser elegida al Congreso el año pasado, usó las redes sociales para respaldar la ejecución de demócratas en altos puestos en 2019 y ha sugerido que el tiroteo de 2018 en el Bachillerato Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida, fue un ataque escenificado “de bandera falsa”.

El año pasado, el representante de Florida Matt Gaetz estuvo presente en un evento al que también asistieron miembros de Proud Boys, otra organización extremista que el FBI está investigando por su participación en el ataque del 6 de enero, junto con Oath Keepers y Three Percenters.

No está claro si algún funcionario electo participó en la facilitación directa del ataque al Capitolio, más allá de ayudar a incitar a la violencia por medio de declaraciones falsas sobre el supuesto robo de las elecciones que sufrió Trump. Las autoridades han señalado que están investigando denuncias de demócratas que responsabilizan a varios republicanos de la Cámara de Representantes de haber dado recorridos por el Capitolio y otra información a gente que pudo formar parte de la turba del 6 de enero. Hasta el momento, no se ha hecho público ningún tipo de evidencia que respalde esas acusaciones.

En un comunicado, Boebert mencionó que nunca le había “dado un recorrido al Capitolio de Estados Unidos a nadie que no hubiera sido un familiar invitado a mi toma de juramento”, y catalogó de “mentira irresponsable” las acusaciones de los demócratas que la culpan de haberles dado un “recorrido de reconocimiento” a los insurrectos. Después de los disturbios en el Capitolio, Boebert comentó que no apoyaba “actos ilegales de violencia”.

Biggs ha negado estar asociado con los organizadores de Paren el robo y condenó “cualquier tipo” de violencia.

“¿Que si sabía de algún plan para realizar una manifestación o un disturbio en el Capitolio de Estados Unidos después del mitin del 6 de enero de 2021? No”, afirmó Biggs en un comunicado.

Un vocero de Greene señaló que la representante ahora rechaza a QAnon y que él había intentado que se distanciara de miembros de milicias.

En su podcast, Gaetz mencionó que miembros de la organización Proud Boys habían estado en el evento al que él asistió para brindar seguridad y que, “tan solo tomarte una foto con alguien”, no quiere decir que “coincidas con todos los puntos de vista que esa persona haya tenido o vaya a tener en el futuro”.

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No obstante, al brindar su apoyo de manera tácita o evidente, una banda pequeña pero estridente de republicanos que son miembros actuales de la Cámara de Representantes legitimó y publicitó agrupaciones y movimientos extremistas mientras estos se preparaban para apoyar los esfuerzos de Trump por anular el resultado de las elecciones de 2020 y atacar el Congreso.

Aitan D. Goelman, un exfiscal federal que ayudó a condenar al terrorista Timothy McVeigh por el atentado en Oklahoma City, comentó que, cuando los funcionarios electos —o incluso los candidatos a un cargo público— toman medidas como aparecer con agrupaciones milicianas u otras organizaciones de derecha, “adquieren otro visto bueno de legitimidad”.

Hasta cierto grado, los miembros del Congreso han reflejado las señales que ha enviado Trump.

Durante un debate presidencial en octubre, Trump aludió a Proud Boys, cuando les dijo: “Manténganse alejados y preparados”. Dos meses antes, Trump describió a los seguidores de QAnon —varios de los cuales han sido acusados de asesinato, terrorismo doméstico, secuestros planeados y, hace poco, el asalto al Capitolio— como “gente que ama a nuestro país”, y agregó: “Supuestamente les caigo bien”.

Pocos republicanos han estado más ligados a grupos extremistas que Gosar.

“Ha estado involucrado con agrupaciones antimusulmanas y grupos que incitan al odio”, comentó el hermano de Gosar, Dave Gosar, un abogado de Wyoming. “Ha lanzado diatribas antisemitas. Está tan involucrado con Oath Keepers que ni siquiera es gracioso”.

Cuando Gosar se postuló al Congreso en 2018, Dave Gosar y otros de sus hermanos pagaron anuncios para denunciar a su hermano como un extremista peligroso. Ahora están solicitándole su expulsión al Congreso.

“Les advertimos a todos cuán peligroso era”, comentó Dave Gosar.

En los días posteriores a las elecciones de 2020, Paul Gosar y Biggs ayudaron a que Arizona se convirtiera en un crisol del movimiento Paren el robo, el cual encontró causas comunes con intransigentes que hasta ese momento habían trabajado en la oscuridad, como Ali Alexander. Los dos congresistas grabaron un video, “Esta elección es una broma”, que fue visto más de 1 millón de veces y difundía desinformación sobre un fraude electoral generalizado.

Alexander ha declarado haber “maquinado” el mitin del 6 de enero junto con Gosar, Biggs y otro defensor estridente de Paren el robo, el representante Mo Brooks de Alabama. La descripción de Alexander sobre el papel de los miembros del Congreso es exagerada, opinó Biggs, pero los legisladores participaron en una red más grande de personas que ayudó a planear y promover el mitin como parte de los esfuerzos de Trump por anular la voluntad de los votantes.

Aunque Biggs le ha restado importancia a su involucramiento en la campaña Paren el robo, el 19 de diciembre, Alexander reprodujo un mensaje en video donde Biggs le habla a una multitud enardecida en un evento donde los asistentes gritaban consignas violentas en contra de los legisladores. En el evento, la esposa de Biggs, Cindy Biggs, fue vista abrazando dos veces a Alexander y susurrándole al oído.

En 2019, Biggs habló en un evento respaldado por Patriot Movement AZ, AZ Patriots y American Guard, a todos los cuales el Southern Poverty Law Center ha identificado como grupos que incitan al odio, según The Arizona Republic. En un evento de 2015, Biggs se quedó sentado en silencio cuando uno de los fundadores de Oath Keepers hizo un llamado a favor del ahorcamiento del senador John McCain, tras llamarlo traidor a la Constitución. En esa época, Biggs le dijo a The Republic que no creía que le correspondiera alzar la voz y denunciar los comentarios.

Al igual que la familia de Gosar, los dos hermanos de Biggs lo han denunciado en público como responsable parcial de la violencia del 6 de enero. Además, Athena Salman, una representante estatal demócrata de Arizona, le ha solicitado al Departamento de Justicia que investigue las acciones de Gosar y Biggs previas a los disturbios, pues “fomentaron, facilitaron, participaron y posiblemente ayudaron a planear esta insurrección antidemocrática”.

‘Yo soy la milicia’

En diciembre de 2019, cientos de manifestantes llegaron al Capitolio de Colorado para oponerse a una nueva ley estatal que buscaba quitar las armas de fuego de las manos de personas que sufrieran trastornos emocionales.

Entre los presentes en el mitin hubo miembros de Three Percenters, organización a la que fiscales federales describen como un “grupo miliciano radical”, y una aspirante al Congreso con arrestos en sus antecedentes penales llamada Lauren Boebert, quien estaba tratando de obtener sus votos. Armada con su propia pistola, Boebert posó para fotografías con miembros de la milicia y prometió de manera desafiante que se iba a oponer a la ley.

En los meses posteriores, los grupos milicianos se convirtieron en uno de los aliados políticos cruciales de Boebert. Cuando comenzó su campaña el año pasado, Boebert escribió en Twitter: “Yo soy la milicia”.

Miembros de milicias brindaron seguridad en sus eventos de campaña y frecuentaban el bar del cual es propietaria, Shooters Grill en Rifle, Colorado. En un video recién publicado, un miembro de Three Percenters fue filmado dándole una pistola Glock 22 a Boebert.

Otro miembro del grupo, Robert Gieswein, quien el año pasado posó para una fotografía enfrente del restaurante de Boebert, ahora enfrenta cargos federales por haber irrumpido en el Capitolio y haber atacado a la policía.

En un correo electrónico, el director de comunicaciones de Boebert, Benjamin Stout, señaló que Boebert “siempre ha condenado todas las formas de violencia política y en repetidas ocasiones ha dejado claro que quienes irrumpieron en el Capitolio de Estados Unidos deberían ser perseguidos con todo el rigor de la ley”.

Stout agregó: “El simple hecho de que se tome una foto con alguien que se la pide no significa que apoye todas las creencias que tenga esa persona ni que esté de acuerdo con todas las declaraciones públicas o causas que apoye”.

El caucus de QAnon

Una de las fuerzas que dieron vida al ataque al Capitolio fue el movimiento conocido como QAnon, el cual tiene pocos más seguidores de alto perfil que Greene.

QAnon es un movimiento centrado en la afirmación fantástica de que Trump, con ayuda secreta del ejército, fue elegido para aplastar a una camarilla de demócratas, financieros internacionales y burócratas del “Estado profundo” que adoran a Satán y abusan de niños. QAnon profetizó un enfrentamiento apocalíptico, conocido como “la Tormenta”, entre Trump y sus enemigos. Durante la Tormenta, sus enemigos, entre ellos Biden y muchos miembros demócratas y republicanos del Congreso, iban a ser arrestados y ejecutados.

En la turba que atacó el Capitolio había muchos simpatizantes visibles de QAnon, con la letra “Q” en sus camisetas y pancartas.

Greene fue una de las primeras adeptas, al decir que QAnon era “una oportunidad única en la vida para eliminar a esta camarilla global de pedófilos adoradores de Satán”. Muchas de las publicaciones que ha hecho en Facebook en años recientes son un reflejo del lenguaje que usa el movimiento, pues habla de llevar a la horca a demócratas prominentes o ejecutar a agentes del FBI.

Greene también ha mostrado afinidad con algunos de los grupos milicianos cuyos miembros fueron captados en video durante el ataque al Capitolio, incluidos Oath Keepers y Three Percenters. En 2018, cuando habló en Mother of All Rallies (la madre de todos los mítines), un encuentro pro-Trump en Washington, Greene elogió a las milicias por ser grupos que pueden proteger al pueblo de “un gobierno tirano”.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company