Cómo la era de Trump ha tensado, y fortalecido, los matrimonios mixtos en materia política

Claire Cain Miller
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Elisabeth y Patrick Foreman en su casa de Chandler, Arizona, el 25 de octubre de 2020. (Jesse Rieser/The New York Times).
Elisabeth y Patrick Foreman en su casa de Chandler, Arizona, el 25 de octubre de 2020. (Jesse Rieser/The New York Times).
Elisabeth y Patrick Foreman cerca de su casa de Chandler, Arizona, el 25 de octubre de 2020. (Jesse Rieser/The New York Times).
Elisabeth y Patrick Foreman cerca de su casa de Chandler, Arizona, el 25 de octubre de 2020. (Jesse Rieser/The New York Times).

Todavía existen unas cuantas áreas de la vida de los estadounidenses en las que la gente no se clasifica con base en lealtades políticas, las relaciones de pareja son un ejemplo.

Los matrimonios mixtos en materia política no son comunes, y, según han demostrado las investigaciones, durante los últimos cuatro años, los estadounidenses están cada vez menos dispuestos a salir con alguien que tenga ideas políticas diferentes.

Ahora existen pruebas de que, paradójicamente, el acentuado partidismo ha hecho que las parejas mixtas en términos políticos se entiendan mejor que antes. Las encuestas han señalado que las parejas suelen confundirse con respecto a cuán alineadas están: las mujeres subestiman la probabilidad de que sus cónyuges vayan a votar por los demócratas, mientras que los hombres sobreestiman la probabilidad de que sus esposas vayan a votar por los republicanos. Pero, según la encuesta de The New York Times y Siena College en tres estados en disputa, esas brechas son más pequeñas en este ciclo de elecciones.

Pese a que un porcentaje considerable de estadounidenses no sigue con atención los acontecimientos actuales y no vota, la presidencia de Donald Trump ha sido tan polarizadora y omnipresente que muchos electores afirman que ha sido imposible sustraerse de la política, incluso para las parejas que por lo general lo hacen.

“Antes de Trump, casi nunca hablábamos de política”, señaló Bradley Hutchinson, un técnico automotriz de 58 años de Glendale, Arizona.

Eso cambió en 2016. En ese momento, su esposa, Denise, gerente de una oficina de servicios públicos de 64 años, tenía dudas sobre Trump.

Ahora, su postura es mucho más firme.

"Votaré por él por lo que ha hecho, lo que respalda y por lo que lucha”, comentó.

Los matrimonios políticamente alineados son parte de una clasificación más amplia que se está dando en Estados Unidos. La gente se casa cada vez más con personas afines en términos de formación académica e ingresos potenciales, y vive en lugares donde hay otras personas que comparten sus creencias y estilo de vida. Estas cosas están correlacionadas con las ideas políticas.

“Existen muchas pruebas de que las personas dan prioridad a la política mucho más que antes, tanto en las relaciones de amistad como en las románticas”, señaló Daniel A. Cox, investigador de encuestas en el American Enterprise Institute.

Las afiliaciones a los partidos no representan necesariamente las ideas políticas. Sin embargo, de acuerdo con un artículo reciente, es asombroso que uno de cada diez electores que se registran como demócratas o republicanos están casados con alguien del partido contrario. Este artículo de Eitan Hersh de Tufts and Yair Ghitza de Catalist, una empresa de investigación, analizó los datos de afiliación de 18,3 millones de parejas heterosexuales casadas.

Una entrega de 2020 de la encuesta de las perspectivas estadounidenses de este instituto afirma que las mujeres y los demócratas son los grupos a los que más les importa tener las mismas ideas políticas que su pareja. Esta descubrió que Trump ha sido especialmente polarizador. Casi dos terceras partes de los estadounidenses comentaron que no considerarían salir con alguien que no estuviera de acuerdo con ellos con respecto al presidente. Lo afirmaron ocho de cada diez mujeres demócratas.

En la encuesta del Times y Siena College, los hombres casados de Arizona, Ohio y Nevada preferían a Trump más que a Joe Biden por trece puntos porcentuales, y las mujeres casadas prefirieron a Trump por un punto (en general, las personas casadas son más conservadoras que las solteras y los hombres son más conservadores que las mujeres).

Michelle Krueger, una estudiante de 24 años de Phoenix, comentó que ella y su esposo hablan de política a menudo y algunas veces no están de acuerdo. Pero nunca discrepan sobre su respaldo al presidente.

“No tuvimos que convencernos el uno al otro”, señaló.

Para otras personas, puede ser escabroso. La encuesta sobre las perspectivas estadounidenses descubrió que la mayoría de las personas que no están de acuerdo con su pareja en materia política eluden el tema. La participación de los electores es menor en las parejas que apoyan a diferentes partidos, quienes quizás dejan de votar para mitigar el conflicto, afirmó Hersh.

Según la encuesta del Times y Siena College, de 1241 electores que están casados o en alguna relación comprometida en Arizona, Ohio y Nevada, el 47 por ciento de las mujeres dijo que iba a votar por Biden, pero solo el 42 por ciento de los hombres creía que su pareja lo haría. El 43 por ciento de las mujeres dijo que votaría por Trump, pero el 47 por ciento de los hombres dijo que su pareja lo haría. (En la encuesta no se preguntó el sexo de la pareja).

Sarah Longwell, una estratega política republicana anti-Trump, ha participado en 50 grupos de debate en los últimos dos años con mujeres que votaron por Trump en 2016. Longwell mencionó que ha oído que algunas piensan votar por Biden, pero no les comentan a sus familiares ni amigos.

“Están renuentes a hacer públicas sus opiniones sobre Trump porque donde ellas viven, la postura generalizada es que incluso si no piensas que Trump es maravilloso, en definitiva, los demócratas son peores”, comentó. “Hay mujeres que dicen: ‘Mi esposo se sorprendería mucho si me oyera hablar así’”.

Pero para muchas parejas que casi siempre han disentido sobre política, ahora la vida es más armoniosa. Es más probable que las personas que se casaron con alguien que apoya al partido contrario sean moderadas y, según los investigadores, en estas elecciones en particular, eso podría significar que ambas votarán por Biden.

Elisabeth y Patrick Foreman, de Chandler, Arizona, no votaron en 2016 porque no simpatizaban con ninguno de los candidatos. Esta vez, ella está a favor de Biden: “Creo que él puede unir al pueblo”.

Elisabeth Foreman, de 48 años, quien trabaja en el área de facturación de la empresa de garantías en la que su esposo es socio, les dijo a los encuestadores que Patrick Foreman iba a votar por Jo Jorgensen, la candidata liberal. En una entrevista de seguimiento, señaló que la decisión de su marido la desilusionaba mucho porque ella sentía que en realidad era un voto para Trump.

“Tal vez yo no lo planteo muy bien, pero él no lo ve”, comentó. “No podemos sentarnos a tener una conversación de principio a fin sin que alguno de los dos se moleste”.

No obstante, en una entrevista con Patrick Foreman, de 46 años, resultó que ella había sido más convincente de lo que pensaba. Él mencionó que ahora piensa votar por Biden.

“Tuve problemas con eso por un tiempo, y luego me di cuenta de que un voto para Jorgensen era un voto perdido”, afirmó.

Lo atribuyó, entre otras cosas, a las conversaciones que tuvo con su esposa.

Los analistas políticos hablan sobre los patrones dentro de los grandes grupos de electores, como las personas de los suburbios, de color o con formación universitaria. Pero los sociólogos aseguran que las influencias dentro de la familia pueden ser incluso más fuertes. Y cuando las personas se apasionan —como es más probable que suceda en estas elecciones— tienen más interés en intentar influirse unos a otros.

Esta podría ser una de las razones por las que es más probable que las parejas se alineen en materia política a medida que se hacen mayores. En el artículo de politología se ve que es considerablemente más probable que las parejas casadas mayores de 80 años apoyen al mismo partido que las parejas menores de 30 años.

“Estas personas están sujetas a presiones en todas direcciones, pues las personas de su misma familia votan de manera diferente, tienen estas conversaciones y superan sus diferencias poco a poco”, afirmó Will Jordan, un encuestador demócrata en el Global Strategy Group quien ha estudiado la dinámica conyugal en la manera de votar.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company