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Tribune Tower, el museo arqueológico más sui generis del mundo

tyger_lyllie/Flickr

Tribune Tower, el museo arqueológico más sui generis del mundo

Redacción Noticias

POR YULEINA BARREDO-. De paseo por la ciudad de Chicago es imposible ignorar la imponente figura del Tribune Tower que obliga a más de un transeúnte a levantar la mirada hacia el infinito. Pero más allá de ser una joya de la arquitectura neogótica de Estados Unidos, el edificio es un museo arqueológico in situ.

Sus paredes ostentan como trofeos 149 reliquias de famosas estructuras y sitios históricos de todo el mundo. Un recipiente en forma de estrella con piedras de la gruta donde se cree que nació Jesús encabeza la lista de maravillas.

Dentro del conjunto también sobresalen un antiguo ladrillo del Partenón de la Acrópolis de Atenas, una piedra de la Gran Pirámide de Giza en Egipto, un azulejo del Taj Mahal de la India y una cara tallada del Parlamento de Londres.

Algunos de estos portentos contienen un enorme significado socio-político como es el caso del “souvenir” extraído del Muro de Berlín y una roca negra rescatada del ataque a Pearl Harbor de 1941.

En un nicho sobre la esquina izquierda de la entrada principal del inmueble se expone un fragmento de columna del Castillo de Wawel. Esta reliquia rinde tributo a la gran concentración de habitantes polacos asentados en la llamada Ciudad de los Vientos.

Por si fuera poco, la extensa colección de tesoros del Tribune cuenta con un ladrillo perteneciente a la cúpula de la Basílica de San Pedro, otro tomado de la Casa Blanca durante su reconstrucción en 1950, un cascote del Coliseo de Roma que data del año 82 d.C. y un bloque de la tumba original del presidente Abraham Lincoln, situada en el cementerio de Oak Ridge, Illinois.

Una de las nuevas adiciones a la fachada es un trozo de metal retorcido recuperado de los restos del antiguo World Trade Center.

Recientemente para conmemorar el 30 aniversario del primer aterrizaje en la Luna se exhibió en la tienda de regalos un pedazo de roca de nuestro satélite natural. Fue colectada durante la misión Apollo 15 y cedida en calidad de préstamo por la NASA.

Todos los hallazgos que conforman la singular colección del Tribune están a la vista del público con inscripciones que explican su procedencia.

Pero los más curiosos se preguntarán: ¿Cómo comenzó esta búsqueda de tesoros y quién fue su promotor? Pues al parecer fue Robert Rutherford McCormick, propietario y editor del periódico, quien impuso la tradición.

El “Coronel” tuvo la brillante idea después de regresar a casa con un pedazo de ladrillo perteneciente a una catedral medieval de Ypres, en Bélgica. El inmueble había sido parcialmente dañado por los bombardeos alemanes en 1914.

Antes del comienzo de la construcción del edificio en 1922, los corresponsales del rotativo comenzaron a traer rocas y ladrillos de sus viajes alrededor del mundo por órdenes expresas del jefe. Se dice que con este encargo especial, McCormick quería demostrar el alcance global de su casa editorial.

Un símbolo de Chicago

El Tribune Tower es una parada obligatoria para los amantes de la arquitectura que están de paso por Chicago. La monumental estructura desafía la gravedad y parece crecer más allá del cielo. La historia de su diseño y construcción está llena de anécdotas singulares.

En 1922 el periódico organizó un concurso internacional para seleccionar el proyecto de la nueva sede. El primer premio para “el edificio de oficinas más bello del mundo” sería de 50.000 dólares. Se recibieron más de 260 propuestas. El concurso atrajo a EEUU lo mejor de la vanguardia arquitectónica europea.

Entre los candidatos que presentaron sus ideas estaba nada más y nada menos que el reconocido arquitecto alemán Walter Gropius, fundador de la escuela Bauhaus. Sin embargo, su propuesta no resultó ganadora.

Los afortunados fueron los neoyorquinos John Mead Howells y Raymond Hood con un diseño neogótico. Esta línea estética estaba muy en boga por la época a partir de la construcción del Woolworth Building de Cass Gilbert.

El Tribune Tower se completó en 1925 con 36 pisos y una altura de 141 metros. Su cima está inspirada en la Torre de Mantequilla de la Catedral de Ruan en Francia.

Las gárgolas que otean el horizonte casi por encima de las nubes y otros elementos decorativos de la entrada principal llevan el sello del escultor estadounidense Rene Paul Chambellan. En un acto jocoso el maestro dejó constancia de su ascendencia francesa con una singular rana entre los ornamentos de la edificación.

En la actualidad este edificio iconográfico de la ciudad, o mejor aún, este museo arqueológico sui generis es la sede del Chicago Tribune, Tribune Media y Tronc, Inc. y pertenece al grupo CIM con sede en Los Ángeles.