Una torre ‘Champlain’ perdida languidece en Surfside. Sus habitantes no saben si están a salvo

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A finales de la década de 1970, un grupo de urbanizadores canadienses se lanzó sobre a Surfside, un paraíso invernal de playas con un gobierno disfuncional de ciudad pequeña.

Allí sentaron las bases de un conjunto de edificios de condominios de gran altura a lo largo de la costa, justo al norte de Miami Beach, tres de los cuales llevarían el nombre de “Champlain”.

Su cuarta torre, el Mirage on the Ocean, no tiene la misma marca que las Champlain Towers South, que se derrumbaron parcialmente en junio con un saldo de 98 fallecidos, o sus torres hermanas, las Champlain Towers North y East.

Sin embargo, el Mirage comparte similitudes desconcertantes con las Champlain South, como un diseño en forma de L realizado por el mismo arquitecto —al que una vez le suspendieron la licencia seis meses por “incompetencia grave”—, una terraza de alberca agrietada que filtraba agua a un estacionamiento subterráneo y una asociación de condominios descrita por algunos vecinos como reservada e inepta.

En los últimos dos años, la puerta del edificio hacia el Océano Atlántico ha quedado reducida a una obra de construcción, con grandes lonas negras que cubren una zona de la piscina que en su día se anunciaba como una “laguna de natación de los Mares del Sur con cascada tropical y paisaje sobre el océano”.

En los años 70, un grupo de urbanizadores canadienses se lanzó a la pequeña ciudad de Surfside con planes de construir cuatro torres de condominios. Tardaron más de 15 años. Al final, una de las torres, Mirage on the Ocean, tenía un nombre diferente al de los tres proyectos de la marca Champlain, lo que ocultó sus orígenes a los residentes y a los funcionarios de la ciudad tras el mortal derrumbe de Champlain Towers South.
En los años 70, un grupo de urbanizadores canadienses se lanzó a la pequeña ciudad de Surfside con planes de construir cuatro torres de condominios. Tardaron más de 15 años. Al final, una de las torres, Mirage on the Ocean, tenía un nombre diferente al de los tres proyectos de la marca Champlain, lo que ocultó sus orígenes a los residentes y a los funcionarios de la ciudad tras el mortal derrumbe de Champlain Towers South.

Después que Champlain South se desplomó solo dos cuadras al sur, los vecinos de Mirage empezaron a preguntarse si la misma tormenta perfecta de defectos de diseño, construcción y degradación podría estar acechando bajo las lonas que cubren la piscina.

Pero la ciudad de Surfside hasta ahora no ha ofrecido mucha ayuda. El Departamento de Construcción perdió los planos estructurales originales del Mirage pesar que una ley en la Florida establece que los registros deben mantenerse durante toda la vida de un edificio y estar disponibles para su inspección pública. Los empleados municipales dijeron que no sabían que las dos torres tenían una historia compartida hasta que el Miami Herald se los dijo.

Expertos en ingeniería entrevistados por el Herald dijeron que el agrietamiento en el Mirage y sus vínculos con Champlain South merecen atención inmediata.

“Los problemas que conocemos del edificio que falló —junto con las grietas de este edificio [el Mirage]—, me indican que tenemos que hacer una investigación exhaustiva del diseño estructural”, dijo Shankar Nair, ingeniero de Illinois con más de 50 años de experiencia en el diseño de grandes estructuras.

Aun así, Surfside no ha pedido a su asesor de ingeniería —cuyo cometido es examinar las raíces del derrumbe de Champlain South— que examine más a fondo el Mirage, como hizo con Champlain Towers North y East, de diseño similar. A pesar de las similitudes entre los edificios, Surfside ni siquiera reconoce que existan vínculos entre el Mirage y Champlain South.

“Cualquier conexión entre el Mirage y Champlain Towers South no está confirmada en este momento”, escribió Malarie Dauginikas, portavoz del municipio, en un correo electrónico. “El municipio no ha recibido ningún informe del Mirage sobre la integridad estructural del edificio”.

Varios vecinos del Mirage han planteado sus preocupaciones a la junta directiva del edificio desde el derrumbe, incluido un correo electrónico enviado en octubre con el asunto: “Enlaces de ingeniería y arquitectura entre el Mirage y Champlain Towers”.

“Si tienen alguna información relevante, les agradecería su franqueza y honestidad para responder a estas preguntas”, escribió el vecino.

Nunca recibió respuesta.

Darrin Gursky, abogado de la asociación de condominios, descartó las conexiones, señalando que el Mirage fue construido en 1995 bajo un código de construcción nuevo, diseñado por un ingeniero diferente y supervisado por un contratista general diferente al de Champlain South, que se inauguró en 1981.

Gursky dijo que la junta ha sido “proactiva”, contratando a un asesor para monitorear las vibraciones de la construcción de un condominio de lujo adyacente en 2017 y pidiendo a múltiples ingenieros que revisen el estado del edificio después del colapso de Champlain South.

Los ingenieros encontraron que el edificio era seguro, según Gursky, pero la junta se negó a compartir con el Herald copias de sus informes o los planes estructurales originales del edificio.

‘Se apoderaron de nuestra ciudad’

En la década de 1970, Surfside era una comunidad costera de moteles familiares, con un gobierno municipal en medio de una crisis que lo dejaba mal preparado para permitir edificios altos y complicados como las torres Champlain y el Mirage.

El funcionario de la construcción de la ciudad estaba muy ocupado, trabajando no solo para Surfside, sino también para otros municipios.

El Condado Miami-Dade había impuesto una moratoria a la construcción en Surfside hasta que el ayuntamiento encontrara la forma de pagar las reparaciones obligatorias del alcantarillado. En ese momento, el sistema de alcantarillado de la ciudad filtraba residuos humanos a las calles cuando las estaciones de bombeo se averiaban. Los trabajadores municipales recurrieron a la conexión de tuberías y drenaje de aguas residuales en el Canal Intracostero.

El sistema de agua de Surfside también era inadecuado, incapaz de suministrar la presión adecuada a los bomberos.

Las reuniones del consejo municipal se hicieron tristemente célebres y sirvieron de escenario a una trama de sobornos en la que estuvo implicado el vicealcalde, quien fue arrestado en 1978. La administración municipal estaba dirigida por un elenco rotativo de administradores cuyos mandatos a menudo duraban solo meses.

“Hombre, había peleas”, dijo al Herald Richard Aiken, quien asumió la administración de la ciudad en junio de 1979. “Tal vez no se peleaban, pero sí se gritaban... A menudo nos veíamos en medio y a veces se lanzaba un vaso de agua a los concejales que estaban en el estrado, salpicándolos de un lado a otro. Era alucinante”.

El Mirage on the Ocean, que abrió en 1995 y se encuentra dos cuadras al norte de Champlain Towers South, aparece en la foto del 7 de octubre de 2021.
El Mirage on the Ocean, que abrió en 1995 y se encuentra dos cuadras al norte de Champlain Towers South, aparece en la foto del 7 de octubre de 2021.

En esta vorágine de disfunciones entró un grupo de empresarios de Toronto, nacidos en Europa y que se forjaron solos. Varios habían sobrevivido al Holocausto.

Nathan Reiber se convirtió en la cara del consorcio, que a través de varias asociaciones y reconfiguraciones, construiría Champlain Towers South y Champlain Towers North, que se inauguraron en 1981, así como el Mirage on the Ocean y Champlain Towers East, que abrieron a mediados de los años 90.

Abogado y urbanizador de Toronto, Reiber se trasladó permanentemente al sur de la Florida a principios de los años 80, tras “fugarse a Miami” cuando fue acusado de evasión fiscal en Canadá, según un artículo del Hamilton Spectator sobre su declaración de culpabilidad en 1996. (Un juez le ordenó pagar una multa de $60,000.)

El difunto Nathan Reiber, promotor inmobiliario canadiense de Champlain Towers South.
El difunto Nathan Reiber, promotor inmobiliario canadiense de Champlain Towers South.

Había empezado a invertir en el sector inmobiliario del sur de la Florida en la década de 1970 y acabó centrándose en Surfside, donde los turistas canadienses, especialmente los de habla francesa, atraídos por el sol, la arena y las habitaciones baratas, acudían en masa a lo que se conoció como el “Quebec en el Trópico.”

“Realmente se apoderaron de nuestra ciudad”, dijo Mitchell Kinzer, entonces joven alcalde de Surfside.

Entre los socios de Reiber estaban Nathan Goldlist y su primo Isadore Goldlist, descritos por Kinzer como”criadores de pollos” que triunfaron en el sector inmobiliario; Stephen Gonda, un amigo de la familia Reiber, según el Globe and Mail; y R. Abe Blankenstein y Joseph Fialkov, propietarios de una empresa eléctrica de Toronto que aprovecharon su éxito para entra en el desarrollo inmobiliario. (Ninguno sigue vivo.)

Los hombres eran arriesgados y varios echaron raíces en la Florida de forma impulsiva.

Durante unas vacaciones en los años 70, Blankenstein cuenta que él, Fialkov y Nathan Goldlist (“un buen amigo de Toronto”) dieron un paseo por lo que hoy es Sunny Isles Beach.

“Era un día precioso. Hicimos ... lo que hacen los valientes o los insensatos: compramos tres condominios de dos habitaciones sin decírselo a nuestras esposas”, escribió en una biografía. “Para algunos puede parecer imprudente y peligroso, pero firmamos los papeles y volvimos al hotel para decírselo a nuestras esposas. ¿Qué ocurrió? Todo lo que puedo decir es que nadie se divorció”.

R. Abe Blankenstein, uno de los principales urbanizadores del edificio de condominios Mirage en Surfside, decidió dedicarse al sector inmobiliario cuando estaba de vacaciones en el sur de la Florida en la década de 1970.
R. Abe Blankenstein, uno de los principales urbanizadores del edificio de condominios Mirage en Surfside, decidió dedicarse al sector inmobiliario cuando estaba de vacaciones en el sur de la Florida en la década de 1970.

Por aquel entonces, “los canadienses eran el dinero de moda”, dijo Michael Colodny, abogado de Miami que trabajó en el proyecto del Mirage.

En 1979, con mucho dinero de prestamistas canadienses y estadounidenses, Reiber y sus socios compraron las parcelas de Surfside donde se construirían Champlain North y South, en honor a Samuel de Champlain, fundador de Quebec.

Los urbanizadores estaban desesperados por construir. Dijeron que podían ayudar a la ciudad, ofreciéndose a pagar parte de la factura de las reparaciones necesarias para arreglar su atribulado sistema de alcantarillado. Pero algunos funcionarios electos se mostraron escépticos, preocupados porque cualquier ayuda que recibieran de los urbanizadores viniera con la expectativa de algo a cambio.

A finales de agosto de 1979, el vicepresidente de la Junta de Planificación y Zonificación de Surfside se desahogó mientras la junta se enfrentaba a la pesada tarea de revisar los complejos planes de Champlain South.

Según las actas de la reunión, Joe Roberts dijo: “Hay mucha consternación sobre este asunto”. “¿Qué se está cocinando aquí? ... Nadie se imagina que el constructor vaya a dar [fondos] a la ciudad y no quiera algo a cambio”.

Aiken, el administrador municipal, fue un firme defensor de la aprobación de Champlain Towers North y South, según los artículos de prensa y las actas de las reuniones de la época. Presionó al Ayuntamiento para que aprobara las reparaciones del alcantarillado que permitirían que las torres siguieran adelante y se mantuvo al tanto de la Junta de Planificación y Zonificación, a veces para disgusto de ésta. A finales de 1979, su presidente dijo que la junta se sentía “indebidamente presionada” por la persistencia de Aiken.

(Aiken se vio obligado a abandonar el gobierno de la ciudad al año siguiente tras ser acusado de espiar a través de la ventana de su vecino a su hija. Él negó la acusación, diciendo que estaba buscando a su perro, y los cargos fueron desestimados. Era su segunda presunta infracción, después de haber sido detenido a principios de ese año por la Policía de Fort Lauderdale por solicitar prostitución como parte de una operación encubierta, un episodio que él describió como “trampa” en su momento. Esos cargos también fueron desestimados.). Mientras tanto, el Departamento de Construcción de Surfside recurrió en gran medida a George Desharnais, su inspector bien calificado de medio tiempo, para ayudar a sus funcionarios a examinar los planos. En algunos momentos, Desharnais también mostró su exasperación.

Un año después de la aprobación de Champlain South, Desharnais tuvo dificultades para que los desconcertados miembros de la junta de planificación pudieran ver los planos de la torre East en el momento oportuno, un episodio que calificó de “embarazoso”, según las actas de las reuniones.

A finales de la década de 1970, el gobierno de Surfside estaba sumido en el caos cuando trató de autorizar cuatro edificios de gran altura que alterarían para siempre la soñolienta ciudad costera.
A finales de la década de 1970, el gobierno de Surfside estaba sumido en el caos cuando trató de autorizar cuatro edificios de gran altura que alterarían para siempre la soñolienta ciudad costera.

El debate sobre las reparaciones del alcantarillado y la moratoria de construcción se prolongó hasta el verano de 1980, paralizando Champlain South. Cuando finalmente se resolvió, la mitad de los fondos para las reparaciones, $200,000, procedían de los urbanizadores.

Roberts, vicepresidente de la junta de urbanismo, criticó las excepciones concedidas por el Ayuntamiento, como la autorización de un piso de penthouse en Champlain South que la llevaba más allá del límite de 12 pisos de la ciudad.

“Nos vendieron gato por liebre”, dijo al Herald en enero de 1981.

‘Un maldito testarudo’

Las Torres Champlain South y North se vendieron tras su apertura en 1981, lo que contribuyó a lanzar la revitalización de Surfside.

El Mirage fue una historia diferente.

Una sociedad controlada por Abe Blankenstein, Joseph Fialkov, Isadore Goldist y su hermano Harry Goldlist compró el terreno para el proyecto en 1980, con el respaldo de una hipoteca de $12.5 millones. Los urbanizadores colocaron los pilotes y los cimientos.

Entonces, el mercado inmobiliario del sur de la Florida tocó fondo.

“Afortunadamente, todo lo que teníamos en el solar era un agujero en el suelo”, escribió Blankenstein en su biografía. “Por desgracia, mientras esperábamos, teníamos obligaciones financieras con el banco para hacer los pagos de la hipoteca y ese dinero salió de nuestros bolsillos”.

Durante el resto de la década y hasta principios de los años 90, los promotores del Mirage intercambiaron intereses en el terreno e intercambiaron hipotecas entre sí en una serie de transacciones desconcertantes.

Peter Zalewski, analista del mercado de condominios del sur de la Florida, dijo que las ventas parecían ser una forma común en que los urbanizadores se protegían si les preocupaba perder sus terrenos.

“Si alguien va a demandar, va a tener que demandar a cada corporación en particular”, dijo Zalewski. “Será muy complicado para un acreedor ir por cada una de estas corporaciones. Lo alargaría todo”.

(La asociación de condominios Mirage se enfrentó exactamente a ese problema cuando demandó por defectos de construcción años después, dijo un antiguo miembro de la junta. Los expedientes judiciales se destruyeron después de que se resolviera el caso.)

Se ven andamios de construcción cerca de la entrada del Mirage, el 2 de octubre de 2021. La torre, que tiene vínculos con el derrumbado Champlain South, lleva unos dos años en renovaciones.
Se ven andamios de construcción cerca de la entrada del Mirage, el 2 de octubre de 2021. La torre, que tiene vínculos con el derrumbado Champlain South, lleva unos dos años en renovaciones.

Finalmente, con el mercado en alza, los urbanizadores pudieron reanudar la construcción en 1994, utilizando los pilares existentes y construyendo una torre de condominios de 12 pisos sobre los cimientos originales.

Los socios impulsores fueron Isadore Goldlist y Blankenstein, según Jerry Kaufman, quien se unió a su equipo como socio a principios de los años 90 para encargarse de las ventas y la mercadotecnia.

Goldlist y Blankenstein denominaron originalmente el proyecto “Richelieu Towers” —en honor a un personaje de Los tres mosqueteros— para distinguirlo de Champlain South y sus torres hermanas, ya que Nathan Reiber no era socio. Otros aspectos no cambiaron: al igual que en los otros tres edificios, William Friedman actuó como arquitecto.

Kaufman dijo que habría preferido a otra persona.

“Friedman tenía una relación con Izzie [Goldlist] y Abe [Blankenstein]. No fue mi elección”, dijo al Herald en una entrevista. “Mi elección habría sido ... alguien más contemporáneo”.

La licencia arquitectónica de Friedman fue suspendida seis meses en la década de 1960 después que los pilones de señalización de un edificio que diseñó se derrumbaran durante un huracán, algo sobre lo que Kaufman dijo no saber. (Friedman murió en 2018.)

Sin embargo, Kaufman hizo otros cambios. Por ejemplo, el proyecto pasó a llamarse Mirage on the Ocean, para ampliar su atractivo más allá de los canadienses de habla francesa.

Reiber no estuvo formalmente involucrado en el Mirage, pero seguía interviniendo ocasionalmente por lealtad a sus amigos Goldist y Blankenstein.

“Venía a la oficina de ventas de vez en cuando y me daba consejos no solicitados”, recordó Kaufman. “Nathan veía los precios como una naranja a la cual exprimir y no como una semilla que plantar. Pensaba que yo era demasiado blando”.

“Era un maldito testarudo”, dijo Kaufman.

Trabajadores hacen reparaciones en el exterior del edificio de condominios Mirage en Surfside, el 7 de octubre. Un informe de ingeniería de 2018 detalló los daños en los balcones de la torre y la cubierta de la alberca.
Trabajadores hacen reparaciones en el exterior del edificio de condominios Mirage en Surfside, el 7 de octubre. Un informe de ingeniería de 2018 detalló los daños en los balcones de la torre y la cubierta de la alberca.

Mientras que Reiber llevaba traje y corbata, Goldlist y Blankenstein preferían ir en mangas de camisa.

“Eran caballeros tranquilos y reservados”, dijo Kaufman, que añadió que sabía que sus antiguos socios estarían destrozados por el desastre de Champlain South.

“La mayoría de los urbanizadores son extremadamente volátiles”, continuó. “Se sentían humillados por el hecho de ser refugiados. ... Nunca me dijeron ‘recorta presupuesto aquí o allá’ ni hicieron nada fuera de lo normal, lo cual fue sorprendente para mí. Crecí en el negocio de la construcción y mucha gente recorta los presupuestos”.

El Mirage se inauguró en 1995, un año después de Champlain Towers East, que había sufrido retrasos similares y que había sido adquirido por una empresa registrada a nombre de Gonda, uno de los socios originales de Champlain South.

Para Blankenstein, el Mirage fue una apuesta que dio sus frutos. El riesgo estaba en su naturaleza. En su biografía, un amigo le recordaba como un jugador apasionado.

“Las Vegas era su dominio. Le encantaba la acción”, decía el amigo. “Le encantaba enfrentarse a la casa. La cantidad real de dinero era secundaria; el reto de vencer a la casa era el objetivo. Y nadie sabía nunca si ganaba o perdía”.

‘No saben lo que están haciendo’

Cuando se derrumbaron las Champlain Towers South, al menos un ex vecino del Mirage conectó los puntos: Donald Chapman, arquitecto jubilado que vivió en el edificio y formó parte brevemente de la junta directiva a finales de los años 90.

“Hay muchas similitudes en los edificios. Los planos de los pisos son muy similares”, dijo Chapman al Herald. Los urbanizadores, dijo, parecían estar “retocando esas cosas a medida que avanzaban por la calle construyendo uno tras otro”.

El diseño en forma de L que comparten los cuatro edificios, observó, era una forma de “apretar más unidades en un sitio relativamente estrecho” dentro de los límites de altura de 12 pisos de Surfside, al tiempo que se maximizaban las vistas al mar.

Lonas negras tapan la cubierta de la alberca en el edificio de condominios Mirage en Surfside. Las grietas en la cubierta de la alberca y las conexiones del edificio con Champlain Towers South son motivo de preocupación, dijeron los expertos en ingeniería al Miami Herald.
Lonas negras tapan la cubierta de la alberca en el edificio de condominios Mirage en Surfside. Las grietas en la cubierta de la alberca y las conexiones del edificio con Champlain Towers South son motivo de preocupación, dijeron los expertos en ingeniería al Miami Herald.

Frank Barreras, que se mudó al Mirage a finales de la década de 1990, cuando el edificio tenía cinco años de antigüedad, dijo que al principio hubo problemas: fugas de agua hacia el estacionamiento sobre los coches, balcones oxidados y una “enorme grieta” que se abrió en la terraza de la alberca.

“Me siento muy afortunado de haber salido de allí”, dijo Barreras, que ya no vive en Surfside.

Los problemas del Mirage han persistido y empeorado, según los registros. Un informe de 2018 de un ingeniero encontró “numerosas fugas” en el estacionamiento y la zona de la piscina, al igual que problemas sustanciales en los balcones, incluyendo concreto fracturado, refuerzos de acero oxidados y tres “tendones de postensión” rotos que sobresalen de los bordes del balcón.

El Mirage, al igual que el Champlain East, se construyó con un método llamado “postensado”, que refuerza el concreto armado con barras de acero, o “tendones”, para que pueda soportar mayores cargas y acomodar losas más finas y distancias más largas entre los soportes estructurales. Champlain South y North son estructuras de concreto armado más sencillas. Los ingenieros que revisaron los planos dijeron que la terraza de la alberca de Champlain South se estaba agrietando desde el primer día, porque la losa era demasiado fina y se hundía en los grandes tramos entre columnas, colocadas a una distancia de hasta 30 pies para maximizar el espacio de estacionamiento en el sótano.

El daño, y especialmente la similitud del agrietamiento en la cubierta de la alberca, documentado en 2018 es preocupante, especialmente teniendo en cuenta la construcción de postensión del Mirage, dijo Nair, el ingeniero de Illinois.

“El objetivo del postensado es limitar las grietas o prevenirlas”, dijo.

Las tres rupturas de los tendones de postensado pueden indicar graves problemas estructurales, añadió Nair. “Si hay alguna duda sobre el postensado, es una señal de alarma y el ingeniero estructural debe tomárselo muy en serio”, dijo.

Andamios de construcción cuelgan fuera de la fachada de Collins Avenue de la torre de condominios Mirage, el 2 de octubre de 2021.
Andamios de construcción cuelgan fuera de la fachada de Collins Avenue de la torre de condominios Mirage, el 2 de octubre de 2021.

Larry Kibler, ex presidente de Miller & Solomon General Contractors, que construyó el condominio Mirage a mediados de la década de 1990, dijo que todas las estructuras de concreto se agrietan —especialmente cerca del mar—, pero es la forma en que las asociaciones de condominios responden la que determina si se convierte en un problema estructural significativo.

“En mi opinión, casi todo en estas torres ... se trata de cómo les dan mantenimiento en el futuro”, dijo Kibler. “¿Hacen lo que se supone que deben hacer? ¿O le dan largas al asunto?”

El ingeniero estructural que participó en la revisión de los planos del Mirage a principios de la década de 1990, Zvonimir Belfranin, dijo al Herald que no recordaba los detalles del diseño del edificio, pero que los problemas actuales parecían “bastante típicos” para una construcción en primera línea de playa, aunque la ruptura de los cables de postensión es “siempre una preocupación”.

“Se trata de problemas de mantenimiento de los cuales hay que ocuparse lo antes posible”, dijo.

Pero las grietas grandes y profundas que se forman como resultado de un diseño defectuoso no pueden arreglarse con mantenimiento rutinario. Los expertos afirman que la causa de las grietas en el Mirage es difícil de determinar sin revisar los planos estructurales originales, que la ciudad no puede encontrar actualmente.

Los planos archivados en la ciudad de Surfside y los correos electrónicos de la junta directiva del condominio detallan los planes para reemplazar los desagües, eliminar las jardineras para aligerar la carga de la terraza, instalar una nueva impermeabilización y reparar numerosas grietas, incluida una de 12 metros de largo.

Estos arreglos, junto con la sustitución del tejado, las reparaciones de seguridad contra incendios y un puñado de otros elementos, formaban parte de un gravamen especial de $3 millones para los propietarios de las unidades.

La zona de la alberca del edificio, las terrazas superior e inferior, el spa y las cabañas cerraron a principios de marzo del 2020 para las reparaciones, según un correo electrónico enviado a los residentes en el que se estimaba que el trabajo duraría cuatro meses.

Pero el proyecto aún no está terminado.

Champlain Towers South en la mañana del 24 de junio, apenas unas horas después del catastrófico derrumbe.
Champlain Towers South en la mañana del 24 de junio, apenas unas horas después del catastrófico derrumbe.

A medida que las reparaciones se alargan, algunos residentes de Mirage dicen que solo se ha vuelto más difícil obtener respuestas reales de la junta.

Ángela Elizalde Zavala, propietaria de un condominio en el Mirage desde hace mucho tiempo y que ejerció la abogacía en Argentina antes de trasladarse a Estados Unidos en la década de 1980, lleva mucho tiempo peleándose con la asociación de condominios, a la que califica de incompetente.

“Mi impresión es que la junta, cada año, hace que este edificio sea peor, y punto, porque no saben lo que están haciendo”, dijo Zavala al Herald.

Una de las principales prioridades de Zavala ha sido documentar el verdadero costo de los problemas a largo plazo del edificio con el código de incendios. El edificio ha incumplido el código, según sugieren los documentos, desde al menos 2016, cuando los consultores de ingeniería inspeccionaron el sistema de control de incendios y encontraron que un intento de reemplazo había sido inútil.

Los residentes entrevistados por el Herald dijeron que la asociación de condominios comenzó las reparaciones, pero el trabajo se ha estancado. Los inspectores del los bomberos de Miami-Dade visitaron el Mirage en 2019, señalando que los interruptores de humo violaban el código y que la asociación no había probado adecuadamente su sistema de control de humo, según un informe.

Un portavoz de los bomberos de Miami-Dade dijo al Herald que la agencia aprobó un permiso para una nueva instalación de control de humo en el Mirage y “las otras violaciones siguen pendientes de un mejor cumplimiento”.

Gregg Schlesinger, contratista general y abogado de Fort Lauderdale, dijo que es raro que un edificio incumpla el código de incendios durante tantos años.

“El fuego es una de las cosas más importantes en un edificio”, dijo Schlesinger. “Hay que ocuparse de ello inmediatamente”.

Gursky, el abogado de la junta de condominios, negó que las compuertas estuvieran mal instaladas y dijo que las violaciones del código estaban relacionadas con las pruebas y no con problemas del sistema de protección contra incendios en sí. Cuando se le enviaron copias de los informes que documentaban los problemas, Gursky no respondió.

Afirmó que la junta ha sido “completamente comunicativa y transparente” sobre las reparaciones en curso, citando las actualizaciones de la construcción enviadas por correo electrónico a los vecinos y las reuniones regulares de la junta.

Los problemas de las juntas directivas de los condominios, al igual que la corrosión y la intrusión de agua salada, son habituales en los edificios residenciales del sur de la Florida.

Chapman, el arquitecto jubilado, dijo que se mudó del Mirage a finales de los años 90 debido a una desagradable pelea con la junta directiva en la que estaba involucrado un administrador del edificio que fue despedido por supuesta mala conducta financiera, y luego recontratado en la siguiente reunión.

“Es la peor política del mundo”, dijo Chapman. “Vivir aquí [en el área de Miami] es como vivir en el paraíso, excepto por las juntas de condominio”.

‘Necesitan revisar todos los edificios’

Hay diferencias sustanciales entre el Mirage y las Champlain Towers South, dijeron los expertos al Herald.

Entre ellas, el ingeniero estructural y el contratista general que llevaron a cabo el proyecto en la década de 1990, así como la construcción de concreto armado postensado del edificio. (No está claro en los registros disponibles qué empresa de ingeniería trabajó en el emplazamiento del Mirage a principios de la década de 1980, pero los nombres de un ingeniero y un contratista general de CTS aparecen en los primeros permisos del lugar.)

Abieyuwa Aghayere, investigador de ingeniería de la Universidad de Drexel, dijo que los dibujos arquitectónicos limitados parecen mostrar que el Mirage, al igual que las Champlain Towers East, tiene columnas más robustas y muros centrales de concreto armado mejor diseñados, conocidos como muros de corte.

Pero los ingenieros dijeron que, sin revisar los planos estructurales completos del Mirage y realizar una investigación exhaustiva, es imposible saber si podría sufrir la confluencia de fallos de diseño, construcción y mantenimiento que derribaron la mitad de Champlain South.

Para juzgar mejor la integridad estructural de un edificio y, posiblemente, evitar otro terrible derrumbe, los ingenieros deberían revisar los planos originales, probar la resistencia del concreto y comprobar la correcta colocación de las barras de refuerzo, dijo Aghayere. Estas medidas no suelen adoptarse, y no está claro si se han adoptado en el Mirage.

Champlain Towers East en el 8855 de Collins Avenue (izquierda) y Champlain Towers North en el 8877 de Collins Avenue, en Surfside, Florida, vistas desde el lado del océano mirando hacia el oeste, el 20 de octubre de 2021.
Champlain Towers East en el 8855 de Collins Avenue (izquierda) y Champlain Towers North en el 8877 de Collins Avenue, en Surfside, Florida, vistas desde el lado del océano mirando hacia el oeste, el 20 de octubre de 2021.

“Poner parches a los síntomas externos de lo que ocurre no impide que continúe lo que ocurre internamente”, dijo Aghayere.

La ciudad de Surfside no ha insistido en la cuestión más allá de recomendar la realización de pruebas estructurales bajo tierra y de otro tipo, orientación que se distribuyó a todas las propiedades al este de Collins Avenue en julio. Dauginikas, portavoz de la ciudad, señaló que, dado que el Mirage tiene menos de 40 años, la ciudad no tiene la obligación, según la legislación vigente, de volver a certificar su seguridad.

Allyn Kilsheimer, el ingeniero contratado por la ciudad para investigar el derrumbe de Champlain South, recibió instrucciones en julio de realizar revisiones superficiales de varios edificios de Surfside. Entre ellos estaban Champlain North —cuyo diseño se parece más al de Champlain South— y Champlain East.

Allyn Kilsheimer, un ingeniero estructural contratado por la ciudad de Surfside para investigar qué causó el derrumbe del edificio, fotografiado en Champlain Towers North.
Allyn Kilsheimer, un ingeniero estructural contratado por la ciudad de Surfside para investigar qué causó el derrumbe del edificio, fotografiado en Champlain Towers North.

Pero el Mirage no estaba en la lista. Kilsheimer dijo que los funcionarios de la ciudad le informaron recientemente sobre sus vínculos con Champlain South, pero dijo al Herald que cree que esos vínculos serían más significativos si los edificios compartieran un ingeniero estructural y un contratista general.

No obstante, Kilsheimer dijo que si la ciudad le indicaba que investigara el estado del Mirage, lo haría.

Algunos vecinos esperan que eso ocurra.

“Tienen que revisar todos los edificios, todas las propiedades, en la ciudad de Surfside”, dijo Ernestina Jeronimides, de 81 años, vecina del Mirage desde hace mucho tiempo. “Ese es su trabajo”.

El editor de datos de McClatchy DC Ben Wieder contribuyó a este artículo.

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