Una tormeta, una fuga de combustible y un problema en un motor: por qué la NASA debió suspender el lanzamiento de Artemis I a la Luna

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En esta imagen publicada por la NASA el 28 de agosto de 2022, el cohete Artemis con la nave espacial Orión a bordo se ve sobre un lanzador móvil en la plataforma de lanzamiento 39B, mientras continúan los preparativos para el lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida. - Créditos: @BILL INGALLS

WASHINGTON.- El cohete más poderoso jamás construido sumó otra demora a su historial, justo bajo la mirada del mundo entero: la NASA se vio forzada a posponer el lanzamiento de la misión Artemis I, el vuelo inaugural de una nueva era de exploración espacial que llevará al hombre de regreso a la Luna y a Marte, debido a una cadena de problemas técnicos que los ingenieros intentaron resolver a tiempo, sin éxito.

Luego de años de preparación y miles de millones de dólares invertidos, Estados Unidos tenía todo listo este lunes para lanzar su flamante megacohete SLS, más alto que la Estatua de la Libertad, para realizar un viaje sin tripulación de la nueva nave espacial Orion a la Luna, la misión más ambiciosa desde 1972. Miles de personas se habían agolpado en las costas de Florida, frente a Cabo Cañaveral, para ver el despegue, previsto para las 8.33 am, hora local. La vicepresidenta, Kamala Harris, viajó desde Washington. La NASA preparó un verdadero espectáculo con varios famosos, una transmisión en vivo y un amplio despliegue en redes sociales. El célebre violonchelista Yo-Yo Ma grabó una versión de “America the Beautiful” junto con la Orquesta de Filadelfia.

Pero todo debió postergarse. La enorme expectativa mundial quedó trastocada cuando la directora de Lanzamiento, Charlie Blackwell-Thompson –la primera mujer en ocupar ese puesto–, decidió suspender el despegue a las 8.34 am, cuando resultó evidente que el equipo de ingenieros que trabajó incansablemente durante toda la noche necesitaba más tiempo para resolver un último problema técnico con uno de los motores del cohete antes de que se cerrara la ventana de dos horas para el lanzamiento.

“Estoy muy orgulloso de este equipo de lanzamiento. Han resuelto varios problemas en el camino y llegaron a uno que necesitaba tiempo para ser resuelto”, dijo horas más tarde el administrador de la NASA, Bill Nelson, en una conferencia de prensa.

“Este es un cohete nuevo, no va a volar hasta que esté listo”, afirmó.

La NASA dejó abierta la posibilidad de concretar el lanzamiento en la próxima ventana, este viernes.

La cuenta regresiva se había frenado en T - 40 minutos
La cuenta regresiva se había frenado en T - 40 minutos - Créditos: @JOE RAEDLE

Cadena de problemas

Los problemas habían comenzado en la madrugada, cuando una tormenta que orilló la plataforma de lanzamiento 39B obligó a demorar la carga de combustible. Los parámetros especifican que la probabilidad de relámpagos debe ser inferior al 20% en la primera hora de tanqueo. Mike Sarafin, gerente de la misión Artemis I, dijo en la conferencia de prensa posterior que la tormenta demoró la carga de combustible aproximadamente una hora. Poco después de la una de la mañana, luego de que la tormenta pasó, la NASA dijo que los equipos de ingenieros recibieron el “adelante” –el famoso go en la jerga de la agencia– y comenzaron la descarga, primero de oxígeno líquido, y luego de hidrógeno líquido.

Otro problema surgió durante la carga de combustible. En la transición del “llenado lento” de la parte central del cohete SLS con hidrógeno líquido al “llenado rápido”, se detectó un salto en la cantidad de combustible que se puede filtrar a una carcasa que cubre el umbilical del mástil al que está conectado el cohete. Los ingenieros revirtieron el flujo de hidrógeno líquido, arreglaron la fuga, y retomaron el llenado de los tanques, que se completó con éxito.

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El cohete Artemis I se encuentra en la plataforma de lanzamiento 39-B del Centro Espacial Kennedy mientras se prepara para el lanzamiento de un vuelo no tripulado alrededor de la Luna el 28 de agosto de 2022 en Cabo Cañaveral, Florida. - Créditos: @JOE RAEDLE

A medida que los equipos continuaron descargando oxígeno líquido e hidrógeno líquido en la parte central del SLS, los equipos iniciaron las operaciones de carga del segundo cohete, responsable de darle a la nave espacial Orion el impulso necesario para viajar a la Luna.

A las 5.28 am, el lanzamiento parecía encaminado. La NASA indicó que los tanques de oxígeno líquido y de hidrógeno líquido del SLS estaban completamente llenos y se estaban “reabasteciendo”. Durante el reabastecimiento, el combustible, que hierve naturalmente, se reemplaza para garantizar que los tanques estén a plena capacidad para el lanzamiento. Los equipos recibieron la orden de avanzar con la carga de combustible del segundo cohete.

Unos minutos después, apareció el problema final que forzó a suspender el lanzamiento: el equipo tuvo inconvenientes para enfriar uno de los cuatro propulsores del SLS, el propulsor RS-25, o el “motor número 3″. Los equipos en la plataforma acondicionan los propulsores para el despegue aumentando la presión en los tanques de la parte central para purgar parte del propulsor criogénico a los motores para llevarlos a un rango de temperatura adecuado para el lanzamiento. Al mismo tiempo, los ingenieros comenzaron a evaluar una “grieta” en el material de protección térmica en una de las bridas de la parte central del cohete, que luego concluyeron que se trataba de una “grieta por estrés” común debido a la formación de hielo.

El equipo en la plataforma intentó enfriar el motor aumentando la presión para elevar el flujo de hidrógeno, pero apareció otro inconveniente con una válvula de ventilación en el tanque intermedio que “no cooperó con nosotros”, explicó Sarafin.

“Una combinación de no poder enfriar el motor 3 y luego el problema de la válvula de ventilación que vieron en el tanque intermedio realmente causó la pausa. Sentimos que necesitábamos más tiempo. También hubo una serie de problemas climáticos durante toda la ventana”, indicó Sarafin.

El equipo de lanzamiento trabajó durante toda la noche para resolver los problemas y, sobre el final, intentar enfriar el tercer motor antes de que se cerrara la ventana de lanzamiento de dos horas que comenzaba a las 8.33 am, hora local. Fue en vano. Aproximadamente a las 8.34 am, el despegue fue suspendido, y los ingenieros comenzaron con el trabajo de dilucidar por qué no logró enfriarse correctamente el motor.

“Creo que es ilustrativo que esta es una máquina muy complicada, un sistema muy complicado y todas esas cosas tienen que funcionar”, dijo Nelson, apenas se suspendió el lanzamiento, y minimizó la demora como algo previsible en las misiones espaciales, una empresa de riesgos conocidos. “Van a llegar al fondo del asunto, lo arreglarán, y después volaremos”, afirmó.