Tormenta sin fin: los escándalos (también) agobian a la monarquía española

Ricard González
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Juan Carlos I (AP)
Juan Carlos I (AP)

Aunque su restauración fue justificada por su condición de garante de la estabilidad del sistema político, la monarquía española se ha convertido ahora más bien en todo lo contrario: una fuente inagotable de problemas. En los últimos años, apenas pasa un mes sin que estalle un nuevo escándalo en torno a la familia real borbónica. Pero en los peores momentos, pueden llegar a destaparse diversas polémicas en pocos días, como sucedió la semana pasada.

El pasado 25 de febrero, el diario El País publicó que el rey emérito, Juan Carlos I, desembolsó 4,4 millones de euros para regularizar su situación legal tras un fraude cometido durante diversos ejercicios fiscales. Cuatro días después, la misma fuente reveló que el exjefe de Estado consultó con un gabinete de abogados la posibilidad de divorciarse de su esposa, la reina Sofía, para casarse en segundas nupcias con su examante, la empresaria alemana Corina Larsen.

La frutilla de una semana horribilis para la Casa Real española fue la filtración hecha el martes pasado por el diario digital El Confidencial de que las hermanas del rey Felipe VI, Elena y Cristina de Borbón, fueron vacunadas de Covid-19 en un viaje a Emiratos Árabes Unidos el 6 de febrero para visitar a su padre, que reside allí desde agosto. Hasta el momento, en España tan solo ha recibido las dos dosis de la vacuna un 2,7% de la población en un proceso por fases que privilegió a los ancianos residentes en geriátricos y al personal sanitario.

De los tres, este último escándalo es el que ha provocado una mayor tormenta política. Esta vez, no sólo el vicepresidente del gobierno, el republicano Pablo Iglesias, ha expresado su indignación, sino incluso lo han hecho varios dirigentes del Partido Socialista, favorable a la monarquía. Miquel Iceta, ministro de Política Territorial dijo que le parecía “fatal” que las infantas se inmunizaran frente al coronavirus “por su posición, saltándose el orden de vacunación”.

En un comunicado difundido el día después de la revelación, Elena de Borbón reconoció la veracidad de la información y ofreció una justificación que no ha servido para que amaine el torrente de críticas. “Con el objetivo de tener un pasaporte sanitario que nos permitiera [visitar a nuestro padre] regularmente, se nos ofreció la posibilidad de vacunarnos, a lo que accedimos”, reza la nota, que no especifica quién les facilitó la vacuna.

La polémica reforzó la percepción de buena parte de la población de que la familia real española no solo goza de amplios privilegios, sino que a menudo se sitúa por encima de la ley. Precisamente, esta es la denuncia hecha por el sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda, que en una nota pública criticaron la “lentitud” de la investigación sobre la oscura fortuna de Juan Carlos I, lo que le permitió regularizar su situación antes de ser imputado por la Justicia.

Esta es la segunda vez que el exmonarca lleva a cabo una regularización ante Hacienda. La primera fue el pasado diciembre y ascendió a cerca de 700.000 euros por deudas contraídas entre 2016 y 2018. En el caso actual, el fraude fiscal se produjo porque la Fundación Zagatka, dirigida por su primo Álvaro de Orleans, le sufragó diversos viajes en jet privado por valor de más de ocho millones de euros no declarados.

Además, hay tres causas abiertas contra Juan Carlos I, por presunto blanqueo de capitales, por el uso de tarjetas con fondos oscuros, y por la recepción de al menos 65 millones de euros en comisiones ilegales por el tren de alta velocidad de la Meca, en Arabia Saudita. Así las cosas, los rumores de un posible retorno del rey emérito, de los que se han hecho eco algunos diarios recientemente, parecen poco verosímiles.

Durante los último años, la estrategia de supervivencia de la Casa Real se basó en erigir un cortafuegos alrededor del rey Felipe VI, desvinculándolo de las tribulaciones de su padre. Sin embargo, ante el reiterado encadenamiento de escándalos, el plan no parece haber funcionado, y la encarcelación en febrero del rapero Pablo Hasél por las “injurias a la corona” en sus canciones, tampoco ha ayudado.

Por ahora, la enorme dificultad del proceso de reforma de la Constitución y el respaldo del Partido Socialista sostienen a la monarquía. Ahora bien, si la imagen de los Borbones entre la ciudadanía sigue deteriorándose al ritmo actual, se podría alterar la ecuación política que permitió el retorno de esta dinastía de origen francés que unió su destino al de España a principios del siglo XVIII.

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