En tierras rurales argentinas, los brotes verdes enmascaran cicatrices de la sequía

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Una plantación de soja afectada por una prolongada sequía finalmente brota con la llegada de las lluvias de enero en un terreno en las afueras de Buenos Aires, Argentina. Enero 24, 2022. REUTERS/Agustin Marcarian

Por Agustin Marcarian y Maximilian Heath

VEINTICINCO DE ene (Reuters) - En campos rurales alrededor de la pequeña ciudad argentina de Veinticinco de Mayo, Darío Sabini revisa las plantas de maíz y de soja y los niveles de agua del suelo, luego de una larga sequía que terminó abruptamente este mes con fuertes lluvias.

Brotes verdes cubren las cicatrices de la sequía, un reflejo de que lo peor puede haber pasado para los agricultores del principal exportador mundial de soja procesada y el segundo de maíz. Los pronósticos de los dos cultivos cayeron drásticamente antes de que llegara el clima húmedo a mediados de mes.

"Desde mediados de diciembre estábamos en caída libre debido a temperaturas extremadamente altas y precipitaciones escasas. Ahora lo que se logró desde entonces (...) se puso un freno, esa caída se ha detenido", dijo Sabini a Reuters.

"Ahora veremos cómo evolucionan los cultivos y cómo todo el

el período de verano continúa", añadió.

La reciente quincena de lluvias ha dejado diversas áreas de la provincia clave de Buenos Aires con abundante agua, mientras que otras zonas han recibido menos precipitaciones, lo que creó una situación mixta, en la que el maíz sembrado tempranamente fue muy golpeado por la sequía.

"Realmente las pérdidas son del orden del 60% para el maíz, por ejemplo y, bueno, dependiendo de las nuevas lluvias, veremos cómo sigue el resto de los cultivos", añadió Sabini mientras inspeccionaba los cultivos bajo un cielo azul salpicado de fugaces nubes blancas.

Argentina está en medio de un segundo fenómeno de La Niña consecutivo, un evento climático que generalmente provoca menos precipitaciones en sus regiones agrícolas centrales.

"En febrero se espera que el fenómeno de La Niña se siga disipando", dijo Leonardo De Benedictis, un meteorólogo independiente especializado en el sector agrícola.

"Para el próximo mes vemos una mejor distribución de las lluvias, sin que todo se empaquete en una quincena como este mes", agregó.

Argentina depende en gran medida de las exportaciones agrícolas para obtener divisas. Actualmente está en conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para renegociar una deuda de unos 45.000 millones de dólares que no puede pagar.

Cristian Russo, jefe agrónomo de la Bolsa de Comercio de Rosario, que había recortado drásticamente sus pronósticos para el maíz y la soja 2021/22, dijo que la sequía ya había afectado

significativamente la cosecha, aunque las lluvias limitaron las pérdidas.

"Los niveles de producción de los que estamos hablando en la campaña ahora son regulares. Fue un gran golpe para la producción. Las cosas no se ven bien, pero se evitó el desastre", afirmó.

(Reporte de Agustín Marcarian y Maximilian Heath, escrito por Adam Jourdan, traducido por Nicolás Misculin, editado por Lucila Sigal)

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