Tiendas de alimentos de EEUU debían ayudar a los cubanos. ¿Por qué venden Havana Club?

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Los supermercados en línea que permiten a los cubanoamericanos pagar los alimentos para sus familias en Cuba se han convertido en un salvavidas para muchos en la isla durante la pandemia, ayudándolos a sobrevivir en medio de una escasez generalizada de alimentos.

De manera similar a los sitios web para hacer el mercado en línea, los clientes estadounidenses que utilizan estas plataformas pueden seleccionar y pagar productos que generalmente no se encuentran en las tiendas de la isla, como carne y leche, que luego serán entregados a la dirección del destinatario en Cuba.

Pero algunas de estas tiendas en línea se han convertido en un mercado para productos cubanos emblemáticos como el ron Havana Club, producidos por empresas estatales y empresas que son privadas en el papel pero mantienen sus vínculos con el gobierno, lo que genera preguntas sobre el cumplimiento del embargo estadounidense y la base legal para el modelo de negocio.

Cubamax, una agencia de viajes a Cuba con sede en Miami que ahora ofrece productos alimenticios para los cubanos en la isla, vende cuatro marcas diferentes de rones hechos en Cuba, incluido Havana Club. Supermarket23, otra plataforma de comercio electrónico registrada en Florida, comercializa una botella de $216 de Havana Club Gran Reserva. La misma botella cuesta $239 en Cubamax.com.

Captura de pantalla del sitio web Supermarket23.com, que ofrece productos Havana Club.
Captura de pantalla del sitio web Supermarket23.com, que ofrece productos Havana Club.

Otros productos fabricados por empresas cubanas también están en venta. Cubamax también vende conocidas marcas de café cubano como Cubita y Serrano y carne de búfalo molida de la Empresa Pecuaria Genética El Cangre, una empresa estatal en la localidad de Güines, cerca de La Habana.

Supermarket23 también ofrece productos comercializados por la estatal Empresa Integral Agropecuaria en Ciego de Ávila.

Captura de pantalla del sitio web Cubamax.com que ofrece la marca de café cubano Cubita.
Captura de pantalla del sitio web Cubamax.com que ofrece la marca de café cubano Cubita.

Cómo el ron cubano y otros productos de fabricación estatal terminaron comercializándose entre los clientes estadounidenses a pesar de las regulaciones del embargo es una pregunta que algunos activistas le están haciendo a las autoridades.

Salomé García Bacallao, activista cubana de derechos humanos, presentó recientemente una denuncia ante la Oficia de la Fiscal General de la Florida Ashley Moody contra Supermarket23 por presuntas violaciones del embargo. Ella dijo que quería llamar la atención sobre las actividades de la empresa luego de que un reportaje de Cubanet, un sitio independiente de noticias, mostrara que esa plataforma de comercio electrónico vendía productos alimenticios de Alcona, una empresa estatal conectada con el general cubano Guillermo García. Desde entonces, las referencias a los productos de Alcona fueron eliminadas del sitio web.

La denuncia de Bacallao y al menos otras tres relacionadas con Supermarket23 “están actualmente bajo revisión activa”, dijo la subdirectora de comunicaciones de la Oficina, Kylie Mason.

Supermarket23 es propiedad de Aníbal Quevedo, nacido en Cuba, fundador y director ejecutivo de Treew, con sede en Canadá, que administra Supermarket23.com y varios sitios web similares como Treew.com y Supermarket.treew.ca. Bajo diferentes nombres y registrada en Canadá y España, su tienda en Internet lleva varios años en el mercado.

Veterano de la guerra de Angola, fue el exdirector del primer sitio web de comercio electrónico del gobierno cubano, Cubaweb.cu, en la década de 1990. También vendió cigarros cubanos en línea en su sitio web Unicoshabanos.com.

El Herald no pudo contactarlo.

Dado que la empresa está presente en otros países, no está claro si Supermarket23 realiza negocios en Florida, donde su hijo, Anibal Quevedo Jr, la registró como una sociedad de responsabilidad limitada en 2016. Quevedo Jr. no respondió a las llamadas, mensajes de texto y correos electrónicos. dejados por el Herald.

Contactado por teléfono, Carlos Trujillo, dueño de Cubamax, dijo estar ocupado y no poder atender las llamadas del Herald. Tampoco respondió a preguntas enviadas por mensaje de texto.

¿Cómo funcionan estas plataformas?

La compra de alimentos en línea para los residentes en Cuba se ha convertido en un negocio popular, pero uno complicado debido al embargo comercial de Estados Unidos sobre Cuba.

El embargo prohíbe todas las transacciones que involucren a Cuba a menos que estén autorizadas por el Departamento del Tesoro u otras leyes. Sin embargo, las empresas pueden exportar legalmente alimentos y medicinas a Cuba e importar ciertos bienes (incluyendo la mayoría de los productos alimenticios) y servicios producidos por empresarios cubanos independientes.

El Departamento de Estado advierte que aquellos que importen bienes de empresas privadas en Cuba “deben obtener evidencia documental que demuestre el estatus independiente del empresario” o evidencia que “demuestre que el empresario es una entidad privada que no es propiedad ni está controlada por el gobierno cubano”.

Las personas estadounidenses también pueden solicitar al Tesoro y al Departamento de Comercio que autoricen una actividad o transacción en particular con una licencia especial, que suele ser muy específica.

No todas estas plataformas siguen el mismo modelo. Katapulk.com, por ejemplo, también ofrece a negocios privados en Cuba la oportunidad de vender sus productos en su plataforma.

En una declaración, Hugo Cancio, el propietario cubanoamericano de Katapulk, dijo que la mayoría de los productos que vende a través de la tienda en línea provienen de Estados Unidos.

“La gran mayoría de los productos en nuestra plataforma son legalmente importados de Estados Unidos, marcas reconocidas por nuestros clientes a precios módicos”, dijo al Herald. “Katapulk es más que una tienda en línea; es un marketplace donde residen más de 145 tiendas independientes que ofrecen una amplia variedad de productos y servicios.”

Si bien estas plataformas en línea pueden estar operando bajo una combinación de licencias generales y específicas, expertos y abogados advierten que las regulaciones no parecen autorizar a empresas bajo jurisdicción estadounidense a comercializar y vender a clientes estadounidenses productos fabricados por empresas estatales cubanas o negocios con vínculos con el estado.

“Todo lo que ha hecho y hará la administración tiene que ver con apoyar al sector no estatal”, dijo John Kavulich, presidente del U.S.-Cuba Trade and Economic Council. “Si alguien usa una licencia general o específica para respaldar la compra o comercialización de productos del gobierno cubano, se está exponiendo increíblemente”.

Los abogados también alertan sobre confiar en que otras excepciones al embargo citadas con frecuencia, como las actividades “en apoyo del pueblo cubano”, brindarían cobertura para estos negocios en línea.

Por un lado, la categoría “apoyo al pueblo cubano se refiere principalmente a los viajes a Cuba; no es una licencia amplia”, dice Robert Muse, un abogado y experto en temas cubanos que se ha opuesto al embargo estadounidense.

“Solo porque afirmas que estás haciendo la obra de Dios en Cuba, eso no te inmuniza”, dijo Muse. “Existimos bajo el embargo, desafortunadamente”.

Empresas privadas vinculadas al gobierno cubano

La atención sobre estas tiendas en línea se produce en medio de las preocupaciones compartidas por algunos activistas y exiliados cubanos de que las políticas de la administración de Joe Biden para apoyar al sector privado en Cuba podrían ser explotadas por el gobierno o sus allegados.

Para los funcionarios estadounidenses, las plataformas de comercio electrónico juegan un papel esencial en un momento en que la escasez de alimentos en Cuba se ha agravado.

“El pueblo cubano se enfrenta a una situación económica y de seguridad alimentaria terrible”, dijo una portavoz del Departamento de Estado. “Estados Unidos ha tomado medidas para facilitar la entrega de donaciones humanitarias privadas y otras exportaciones agrícolas y médicas. Las plataformas que permiten la compra de alimentos en Estados Unidos para su entrega en Cuba conectan al pueblo cubano con el suministro de alimentos”.

Una vocera del Departamento del Tesoro enfatizó que el objetivo de las políticas de la administración es “fomentar oportunidades comerciales fuera del sector estatal” al ayudar a los empresarios cubanos independientes a acceder a las plataformas de comercio electrónico.

La vocera dijo que la administración también estaba trabajando para expandir el acceso a “opciones de pago adicionales para actividades basadas en Internet, respaldar pagos electrónicos y facilitar las relaciones comerciales con empresarios cubanos independientes”.

Pero a los activistas les preocupa que el gobierno cubano se esté adaptando para beneficiarse de esas regulaciones. La historia detrás de los productos Tuaba que se ofrecen en los sitios web de Cubamax y Supermarket23 ilustra cómo podría estar sucediendo esto.

Captura de pantalla del sitio web Cubamax.com mostrando productos Tuaba a la venta.
Captura de pantalla del sitio web Cubamax.com mostrando productos Tuaba a la venta.

Bajo el mando de Raúl Castro, el Partido Comunista de Cuba adoptó una serie de reformas para descentralizar la economía, que estuvieron estancadas durante muchos años. Pero cuando la pandemia casi acaba con el turismo y el gobierno se vio urgido de efectivo, algunas reformas ganaron impulso, incluida la transformación de empresas estatales en pequeñas y medianas empresas privadas.

El primer paso fue crear empresas estatales locales a las que se les otorgaron más libertades que a la típica empresa estatal. Así nació Tuaba, como marca de Media Luna, un proyecto de mini-industria local de la estatal Empresa Integral Agropecuaria en Ciego de Ávila. Creada en 2020, Media Luna comenzó a producir jugos y barras de guayaba, y tuvo tanto éxito que apareció en el sitio web del Ministerio de Economía.

Luego, sin más explicaciones, los medios estatales anunciaron en octubre del año pasado que Media Luna era ahora una “mediana empresa privada”, la primera en Ciego de Ávila. En realidad, no había cambiado mucho.

A pesar de su condición de “no estatal”, la empresa estaba comprometida con “la defensa de los logros del socialismo”, dijo una de sus funcionarias durante una reunión del Partido Comunista a la que asistió el líder cubano Miguel Díaz-Canel, informó ACN en marzo.

La directora económica de la empresa, Yamilka Avilés, dijo que la empresa incursionó en el comercio electrónico “con pagos desde el exterior”, y afirmó que Media Luna comercializaba bienes “en varias plataformas extranjeras”. Esa actividad generó $5 millones en ingresos en 2021, y $1.2 millones se entregaron directamente a la cuenta del presupuesto central del estado, según el reporte de ACN. Otros $108,000 y 4.5 millones de pesos cubanos fueron entregados al gobierno local.

García Bacallao, quien presentó la denuncia ante la fiscal general de la Florida, dijo que los funcionarios estadounidenses podrían perderse esas conexiones.

“Creo que ahora hay una urgencia porque el Estado cubano está usando esta estrategia en torno a la empresa privada para dar una idea de apertura económica, de cambio”, dijo García Bacallao. “Y el gobierno de Estados Unidos lo está aceptando como algo cierto”.

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