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¿Un Tesla circulando por las calles de La Habana? Sí, es el primero y se envió desde Florida

El producto más icónico de Elon Musk finalmente ha llegado a La Habana.

Un auto eléctrico Tesla, el primero exportado directamente desde Estados Unidos, circulará por las calles de la capital cubana después de que una empresa estadounidense lo vendiera recientemente a una pareja con doble residencia en Estados Unidos y Cuba.

El Tesla, un Modelo Y 2021 con un precio de $38,850 dólares, ya está en Cuba, según John Felder, director de Premier Automotive Export Ltd, una empresa con sede en Maryland y oficinas en Miami que vendió el vehículo.

El automóvil partió de Port Everglades, en Fort Lauderdale, el 22 de noviembre hacia el Puerto de Mariel, al oeste de La Habana, y será exhibido este viernes en un evento privado en un restaurante propiedad del plusmarquista mundial de salto de altura Javier Sotomayor.

El viaje del Tesla no ha sido fácil.

Anteriormente, el embargo estadounidense impedía la venta de automóviles a Cuba, y el gobierno comunista no permitía a los cubanos comprar automóviles, razón por la cual todavía hay tantos autos clásicos estadounidenses viejos en circulación.

Sin embargo, en ocasiones el gobierno ha importado automóviles estadounidenses o automóviles con piezas fabricadas en Estados Unidos a través de terceros países. Marcas europeas como Mercedes-Benz han abierto concesionarios de automóviles en la isla, en su mayoría dirigidos a extranjeros y diplomáticos que viven allí.

Carros en Cuba

En los últimos años, el gobierno cubano ha abierto algunas tiendas para vender automóviles a los cubanos. Sin embargo, solo unos pocos los han comprado debido a sus altísimos precios en un país donde el salario estatal promedio mensual ronda los 4,000 pesos cubanos o $15 dólares. Las autoridades cubanas también han permitido a los propietarios de pequeñas y medianas empresas privadas, autorizadas por primera vez en 2021, importar automóviles.

En Estados Unidos, la administración de Joe Biden ha emitido licencias para autorizar a algunas empresas a exportar automóviles a la isla si el beneficiario final es el propietario de una empresa privada.

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Felder, un ex ejecutivo de Chrysler a quien se le atribuye la introducción del primer automóvil eléctrico en el Caribe, obtuvo la primera de esas licencias para exportar automóviles eléctricos en noviembre del año pasado, una historia que aparece en el documental Driving Towards Change que se proyectará en el evento del viernes en La Habana.

Anteriormente, su empresa había recibido otras licencias para vender scooters eléctricos a cubanos y vehículos eléctricos a embajadas extranjeras en La Habana.

Aunque el país carece de la infraestructura para respaldar un mercado de automóviles eléctricos, Felder dijo que incluye cargadores domésticos en el precio de los automóviles que vende y que puede brindar servicio a los vehículos dentro de la isla.

Los autos son un lujo para los cubanos

Aun así, el llamativo Tesla probablemente será una rareza en Cuba por ahora.

Además de su precio, el gobierno impone un impuesto aduanero del 21% a los automóviles eléctricos comprados por pequeñas y medianas empresas privadas y del 42% si el comprador es un individuo, según John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba.

La pareja que compró el Tesla tiene un popular restaurante cubano en Maryland pero también ha mantenido su residencia permanente en Cuba, dijo Felder. (Eso es posible si la persona regresa a Cuba al menos una vez en los primeros dos años de emigrar o ha solicitado restaurar los derechos de residencia a través de un proceso legal conocido como repatriación).

Debido a que la pareja vive en Estados Unidos, pueden pagar a la compañía directamente, algo que la mayoría de los cubanos que viven en la isla no pueden hacer actualmente porque el embargo no permite relaciones bancarias directas con Cuba.

Los precios y las restricciones bancarias significan que sus clientes potenciales son personas con doble residencia, los pocos propietarios de negocios privados de gran éxito en Cuba y cubanos que viven en el extranjero y compran automóviles para sus familiares en Cuba, dijo Felder.

El gobierno cubano también exige que la compraventa sea a través de una empresa estatal como intermediaria, lo que añade burocracia y provoca retrasos, dijo Felder. Hasta el momento ha podido vender tres autos eléctricos a ciudadanos privados en Cuba, pero solo se ha entregado el Tesla.

“Me está costando completar la documentación porque es un poco difícil”, dijo. “Los clientes tienen que pagar los derechos del vehículo antes de que pueda importarlo o exportarlo. Tengo un cliente en Alemania esperando saber cuánto tiene que pagar. Y ya lleva dos semanas esperando. Lo que significa que no puedo entregar el coche”.

Aun así, Felder apuesta por el mercado cubano y dice que acoge con agrado la competencia de otras empresas, incluida una propiedad del empresario cubanoamericano Hugo Cancio, a quien también se le ha autorizado a vender automóviles.

“Abrí la puerta”, dijo Felder. “Me tomó años obtener la licencia, pero una vez que la obtuve, ahora todos quieren participar. Eso es bueno porque la competencia es buena para los negocios”.

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