Temperatura en prisiones de Texas sin aire acondicionado alcanza regularmente los 110 °F, según un estudio

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Cuando Larry McCollum, un hombre de 58 años condenado por falsificación, llegó a la cárcel estatal de Hutchins en Dallas, Texas, sus compañeros de prisión le dijeron: “Bienvenido al infierno”.

Después de pasar solo tres días en las instalaciones, McCollum, quien tenía sobrepeso e hipertensión, colapsó y sufrió una convulsión. La instalación no tenía aire acondicionado y llevaba varios días con un clima por encima de los 100 °Fahrenheit (37,7 °Celsius).

En el hospital, la temperatura corporal del hombre de 58 años se midió en 109,8 °Fahrenheit (43,2 °Celsius), y cayó en coma, antes de morir una semana después, en julio de 2011. Su familia demandó al sistema penitenciario estatal y culpó de su muerte al calor excesivo y las malas condiciones.

La historia de McCollum, así como una serie de otras muertes relacionadas con el calor en la prisión de Texas, inspiró al estado a implementar cambios en la forma en que maneja el calor dentro de las cárceles, pero un nuevo informe dice que las condiciones peligrosas persisten, pues hay bloques de celdas que a veces alcanzan temperaturas de 149 °Fahrenheit (65° Celsius)

Hay 100 unidades carcelarias administradas por funcionarios estatales, con un estimado de 122.000 presos adentro. Se ha demostrado que las temperaturas allí “alcanzan regularmente los 110 °Fahrenheit [43,3 °Celsius]”, según un nuevo informe del Centro de Recuperación y Reducción de Riesgos de Texas A&M. Solo en 2018, hubo 79 casos de enfermedades relacionadas con el calor entre enero y octubre.

Menos de un tercio de las prisiones en Texas tienen aire acondicionado, encontró el estudio. Eso es a pesar de que el estado enfrenta un calor punitivo de forma regular, el cual se espera que empeore con la crisis climática.

“Dado que nuestras prisiones no tienen aire acondicionado, es una situación muy peligrosa”, testificó J Carlee Purdum, investigadora de la Universidad de Texas A&M, ante la legislatura estatal la semana pasada. “Cuando tenemos una ola de calor como la de este verano, puede tener consecuencias potencialmente desastrosas”.

El informe captura la experiencia a menudo desgarradora de los reclusos en las prisiones de Texas, un grupo que está sobrerrepresentado estadísticamente por condiciones médicas y de salud que hacen que las personas sean vulnerables a los peligros de las altas temperaturas.

“Tengo muchos problemas con el calor”, le contó a la universidad uno de los más de 300 reclusos encuestados para el estudio. “No puedo comer… no puedo subir de peso… sufro de calor… me mareo y me duele la cabeza… estoy débil. También tengo diarrea y calambres en las piernas por la noche. Incluso me he desmayado un par de veces. Bebo mucha agua. No permiten descansar… Por favor… ayúdenme.”

Los funcionarios de la prisión estatal han defendido las condiciones dentro de las instalaciones de Texas. Señalan que entre las 100 unidades, 31 tienen aire acondicionado, 55 tienen refrigeración parcial y solo 14 carecen de aire acondicionado. Las prisiones en Texas, además de aire acondicionado, también usan ventiladores, camas refrescantes y eligen las horas más frescas del día para transportar a las personas, según los funcionarios.

“Tomamos numerosas precauciones para disminuir los efectos de las altas temperaturas en los encarcelados dentro de nuestras instalaciones”, le dijo a CNN Amanda Hernández, del TDCJ (Departamento de Justicia Criminal de Texas).

“Al igual que los tejanos que no tienen acceso a aire acondicionado en sus hogares, el departamento utiliza una variedad de medidas para mantener seguros a los reclusos. Todos tienen acceso a hielo y agua. Los ventiladores se colocan estratégicamente en las instalaciones para mover el aire. Los reclusos tienen acceso a un ventilador y pueden acceder a áreas de descanso con aire acondicionado cuando sea necesario”, agregó.

El TDCJ dice que califica a los reclusos en función de su vulnerabilidad al calor y prioriza a aquellos en alto riesgo para medidas adicionales de enfriamiento.

El calor solo parece empeorar en las prisiones del estado.

A principios de este mes, mientras gran parte de Europa y EE.UU. enfrentaban un calor récord, se registraron temperaturas de alrededor de 110 °Fahrenheit (43 °Celsius) cerca de Dallas.

El mes pasado, San Antonio registró 17 días con temperaturas altas por encima de los 100 °Fahrenheit (38 °Celsius), mientras que la norma para junio es de solo dos días con esas temperaturas, informa The New York Times.

El calor era tan intenso que era probable que la red eléctrica de Texas rompiera récords de uso a medida que la gente encendía el aire acondicionado para combatir el calor.

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