¡Te han engañado! Has estado tomando tequila de la manera incorrecta

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Por años lo has hecho. Colocas un poco de sal sobre el dorso de tu mano y la eliminas con tu lengua para acto seguido vaciar en tu boca en un solo movimiento todo el tequila contenido hasta el tope en ese pequeño vaso, para al final tomar el limón y chuparlo sin que falte el típico gesto de desagrado en tu rostro, provocado por esa ingesta precipitada.

Pues bien, esa escena y tu expresión desfigurada por una mueca de repulsión es la mejor muestra de que algo estás haciendo mal. No te culpes, así nos enseñaron incluso a los nacidos en México, pero nunca es tarde para rectificar el camino en pos del buen gusto, tu paladar y sobre todo, tu dinero.

¿De dónde viene esa ancestral práctica de tomar el tequila con sal, limón y un poco de dolor? Para explicar eso hay que tomar en cuenta que la tradicional bebida mexicana ha pasado por una evolución que la hizo pasar de un destilado con sabor extremadamente fuerte a uno más sofisticado con el paso de los años.

Esto es, antes el grado de destilación y pureza del tequila era tal, que su sabor era extremadamente fuerte, pues lo que predominaba era el alcohol, haciendo necesario suavizar esa sensación con la ayuda del limón y la sal. Pero de eso ya hace muchos años, de tal forma que hoy encuentras una variedad de tequilas que incluso pasan por un doble destilado y un proceso que les dan textura y olores y sabores únicos. Hay incluso algunos de un refinamiento tal que se encuentran en una escala premium.

Entonces, si en verdad te gusta el tequila no puedes literalmente desperdiciarlo tomándolo de un trago, menos si se trata de uno proveniente de una casa de prestigio. Toma en cuenta esto: tú no ves a nadie haciendo lo mismo con una copa de coñac, whisky, vino o champagne. El tequila merece el mismo trato, pues se lo ha ganado a pulso.

Para empezar, los famosos vasos ‘caballito’ o tequileros no son la mejor opción para disfrutar de un buen tequila. Enrique de Colsa, Maestro Tequilero de la casa Don Julio explica que la selección del recipiente es fundamental para vivir la experiencia completa de un tequila hecho con las mejores manos.

Por ejemplo, en el famoso Don Julio Reposado uno debe poder apreciar un aroma con suaves notas de limón y capas especiadas con un toque de frutas, mientras en el gusto se debe sentir la percepción de chocolate negro, vainilla y canela. Si bien el primer impacto en la boca es el del alcohol (como en toda bebida alcohólica) al final, si se hace de la forma correcta uno puede sentir en menor o mayor grado una variedad de esencias en un buen tequila.

Para lograrlo, como mencionábamos arriba, los tradicionales vasos tequileros no son de ayuda. Para eso es necesario un copa en donde la nariz pueda quedar dentro de ella, aunque sean las fosas nasales, justo al momento de probar la bebida. Para gozar de un buen tequila uno puede utilizar una copa de cognac o destinada al vino blanco. Ahora que ante esta evolución a la que ha llegado el tequila, ya hay marcas especializadas como Riedel que fabrican copas tequileras, con las medidas y proporciones justas.

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De más está decirlo que el famoso ‘shot’ o ‘hidalgo’ es prácticamente un pecado para todo aquel que diga que le gusta el tequila. Actualmente hay uno para cada necesidad y capricho. Los hay ideales para mezclar con otras bebidas o para beberlos solos o en las rocas, pero definitivamente, no se debe tomar de sopetón. Es en verdad un desperdicio y si lo único que buscas es el efecto embriagante, entonces puedes optar por opciones de bebidas que incluso desangran menos tu bolsillo para ese tipo prácticas.

Bien dicen por ahí que el tequila no se bebe a tragos, sino que se toma a besos. Y créeme, ese amor que le das, te lo regresa en una y mil sensaciones, si es que sabes cómo tomarlo.