Tambalean elecciones e imagen de Santos por escándalo político en Colombia

Juan Manuel Santos. (AFP)

Jenny Rozo Herrera – Bogotá, Colombia

Colombia está lejos de tener al menos una pista sobre el comportamiento de las elecciones presidenciales de 2018. Un evento que definirá no solo el rumbo político del país, sino qué va a pasar con el acuerdo de paz con las FARC, que inició Juan Manuel Santos. Además, – y por esta razón es más incierto- el nuevo mandatario tendrá que tomar las riendas de la lucha contra la corrupción, que cada día permea a más sectores, incluso, nuevamente, a las campañas presidenciales.

Los precandidatos ya empezaron a aparecer, prematuramente, porque faltan 14 meses para los comicios. Pero aun con tanto tiempo, al interior de los partidos políticos hay revuelo porque intentan definir el mecanismo para elegir a un único aspirante y si harán o no alianzas con otros. Y Colombia está expectante por el partido político que conformen las Farc, después de que se reintegren a la vida civil.

Por el momento hay un senador que ya tiene el aval de su partido. Se trata de Jorge Robledo, del Polo Democrático Alternativo. Propone, principalmente, “luchar contra la corrupción y los corruptos, cumplir los acuerdos de paz y a los que se lleguen con el ELN, ya que son políticas de Estado, defender las condiciones de vida y de trabajo de los sectores populares y de los sectores de la clase media empresarial asediada por los tratados de libre comercio”.

Mientras, el Partido Alianza Verde hará una consulta para escoger un único aspirante, entre Claudia López y Antonio Navarro, y el exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo. “Siempre hemos sabido nuestra ruta de la paz: 2016 salir de las FARC, 2017: del ELN, y 2018: del gobierno de la corrupción”, es el lema de López.

Hay varios nombres que circulan entre posibles aspirantes, pero que no han confirmado. Por el Partido Liberal, está el exjefe de la delegación de paz del gobierno, Humberto de la Calle, apoyado en su mayoría por la sociedad del país que estuvo de acuerdo en su trabajo al frente de la negociación con las FARC. Y también los senadores Juan Manuel Galán, hijo del asesinado político Luis Carlos Galán, y Luis Fernando Velasco.

Por otro lado, el exprocurador Alejandro Ordoñez, del Partido Conservador, ha manifestado que es “prematuro hablar de candidaturas”, aunque tiene claro que “debe haber una gran convergencia de las fuerzas ganadoras del No en el plebiscito para volver a ordenar la casa, que hoy se ve ocupada por una élite corrupta y corruptora, que tiene en una honda crisis de ingobernabilidad al pueblo colombiano”.

Al mismo tiempo se perfila el ahora exvicepresidente Germán Vargas Lleras, de Cambio Radical, quien entregó su cargo a Juan Manuel Santos el pasado 14 de marzo.

El Centro Democrático, partido del expresidente Álvaro Uribe, busca quién reemplace a Óscar Iván Zuluaga, después de que aplazara la candidatura.

Otros políticos aspirantes son el exalcalde de Bogotá Gustavo Petro o Piedad Córdoba, en diferentes partidos.

Qué dicen las encuestas

Un sondeo, realizado entre el 16 y 15 de febrero y divulgado el 2 de marzo por la firma Gallup, midió, entre otros temas, la opinión del público sobre algunos de ellos. Como conclusión de esta consulta, la mayoría obtuvo puntajes menores en comparación con diciembre, mes en el que hubo otra medición.

Los que tienen la mejor imagen son Humberto de la Calle y la ministra del Trabajo y ex candidata presidencial, Clara López, con el 49 por ciento. Ella pertenece al Polo Democrático, en el que ya Jorge Enrique Robledo está como aspirante. Él mantuvo una afinidad del público del 28 por ciento.

Aunque la imagen negativa de López es del 30 por ciento, 8 puntos más que la de De la Calle. Pero ambos mostraron una caída de cinco puntos.

Le sigue Sergio Fajardo, con el 44 por ciento. Germán Vargas tuvo uno de los descensos más relevantes, al pasar del 61 por ciento al 40 por ciento en febrero.

Los senadores Juan Manuel Galán y Claudia López, 38 por ciento de afinidad. Galán bajó siete puntos. La congresista no fue medida en diciembre.

Mientras, Óscar Iván Zuluaga redujo su imagen favorable en lo que va corrido del año en 13 puntos y ahora está en el 28 por ciento.

Lo que más preocupa en Colombia

La misma encuesta reveló que los colombianos consideran a la corrupción como el principal problema del país. En diciembre situaron la salud, educación o empleo, como las mayores preocupaciones.

Precisamente, estos resultados son un claro ejemplo de las consecuencias de los recientes casos de corrupción que involucran a políticos, empresarios y hasta las campañas presidenciales de Santos y de Zuluaga. Una crisis política, que afecta la credibilidad no solo del actual mandatario sino sobre su futuro reemplazo.

El pago de sobornos por parte de la constructora brasileña Odebrecht, que era considerada la más grande de América Latina, en una docena de países, llegó también a Colombia. En los tres meses de 2017, los implicados han aumentado.

La más reciente revelación la hizo el gerente de la campaña presidencial de Santos, Roberto Prieto, quien afirmó: “Yo ordené los afiches y me dijeron que (la plata) salió de Odebrecht. Les envié la factura”. Se refiere a 400.000 dólares, con lo que se habría impreso 2 millones de afiches para la campaña de 2010.

“El comité debe aceptar que fue irregular y que hicimos quedar mal al presidente Juan Manuel Santos” (…) “Acepto el error, pero no puedo aceptar que el costo político lo pague Santos”, dijo.

El mandatario reaccionó rápidamente, aduciendo que: “No autoricé ni tuve conocimiento de estas gestiones, las cuales se hicieron en directa violación de las normas éticas y de control que exigí se impusieran en la campaña”.

Investigación por corrupción

Posteriormente, el Consejo Nacional Electoral ordenó dar trámite a las quejas presentadas sobre las presuntas irregularidades en la financiación de la campaña presidencial del año 2010, indicó en un comunicado la máxima autoridad electoral, que investiga las irregularidades en las campañas.

La actual coyuntura recuerda el Proceso 8,000, llamado así por el número  asignado a la investigación, que se refiere a la penetración de dinero del narcotráfico en la campaña del expresidente Ernesto Samper, actual secretario general de la Unasur. Y también de su frase que todo ocurrió a sus espaldas.

Así las cosas, la imagen del presidente Juan Manuel Santos tambalea. En la misma encuesta antes mencionada, un 71% de los consultados desaprobó la forma como se desempeña y solo un 24%, aprobó. Dos meses antes, la aprobación era del 35% y la desaprobación del 60%, es decir que su imagen cayó 11 puntos.

El escándalo de Odebrecht también retumbó en el partido Centro Democrático. Oscar Iván Zuluaga, quien compitió contra Santos por la Presidencia en 2014, iba a presentarse nuevamente para la contienda del próximo año pero aplazó la precandidatura, el pasado 8 de marzo, hasta que se esclarezcan los interrogantes sobre la participación de la constructora brasileña en el pago de los servicios de Duda Mendonça, asesor de su campaña hace tres años.

Precisamente, Zuluaga dio una versión libre ante el Consejo Nacional Electoral, que realiza una investigación preliminar. “Mi candidatura fue una candidatura honorable, una campaña que se preocupó por cumplir todo lo que establece la ley, pero tendré la paciencia suficiente para esperar que las autoridades competentes se pronuncien”, dijo a los medios de comunicación.

En apoyo a Zuluaga, Uribe declaró, a través de un comunicado, que mientras él “procede con nobleza al suspender su campaña y dedicarse a esclarecer un aporte electoral que no es soborno, mientras hemos condenado sin ambages a alguien receptor de sobornos en nuestro Gobierno, Santos cree tener derecho a que el pueblo acepte la corrupción de su Gobierno”.

Aprovechó para volver a criticar a Santos por el acuerdo de paz con las FARC. “Sabido era que con miles de millones de contratos oficiales ganaron la elección de 2014, y se suman los sobornos de Odebrecht. Pensando en Colombia aceptamos que el triunfo del No en el plebiscito debería llegar a un Acuerdo Nacional para salvar la paz e introducir modificaciones a los acuerdos, pero el Gobierno nos engañó y la Corte se prestó para irrespetar el veredicto popular”.

Protestas contra la corrupción

El Centro Democrático promueve una marcha el primero de abril, que ha designado como un “coscorrón” en defensa de la democracia. “Una estación en el recorrido que corrija el rumbo de Colombia, cuya democracia ha sido traicionada por un Gobierno que debería renunciar“.

Mientras, Alianza Verde, cuyo candidato Antanas Mockus se enfrentó a Juan Manuel Santos en las elecciones de 2010, denunció que en les “tumbaron” las elecciones. “Por ese fraude deben responder no sólo sus autores directos sino también los partidos en aplicación de las leyes vigentes. Esperamos que las investigaciones y las sanciones sean concluyentes”.

En la otra orilla, el exmandatario Andrés Pastrana le envió a Santos una carta abierta en la que entre líneas le pedía la designación de un vicepresidente de “impecables cualidades”, en reemplazo de Germán Vargas Lleras, quien en ese momento estaba a punto de abandonar el cargo para iniciar su campaña como candidato presidencial.

“La combinación del raponazo al veredicto democrático del plebiscito, la nueva constitución impuesta por las Farc y la ola de corrupción al interior de su gobierno han generado una crisis apenas comparable con el llamado Proceso Ocho Mil que llevó a Colombia a un estado fallido. En consecuencia, el estado de ánimo del país se debate hoy entre la ira y la desesperanza”, decía la carta.

De otro lado, al mandatario también lo respalda su equipo de ministros y otros sectores. El que fue su vicepresidente, Angelino Garzón, expresó en una cadena radial que en la campaña de la época “la preocupación principal de Juan Manuel Santos era de cómo íbamos a ganar. Pero en ningún momento manifestó dificultades financieras. La gente votó por nosotros libre. No es lo mismo afiches que votos”.

El escándalo de la constructora brasileña es apenas uno de los casos de corrupción. Otros son el desfalco en la construcción de escenarios para unos juegos nacionales, fraudulentos contratos de alimentación escolar o el desfalco en la construcción de la refinería de Cartagena. En este último, la fiscalía investiga a más de treinta personas que van desde expresidentes de Ecopetrol, exministros, empresarios y contratistas tanto del gobierno de Uribe como de Santos.