Talibanes: los derechos en Afganistán, mejor vistos bajo el filtro cultural

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Kabul, 18 may (EFE).- Varios representantes del Gobierno talibán pidieron al relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Afganistán, Richard Bennett, de visita oficial en el país, que mejor se fije en "hechos" y en el contexto de la cultura afgana ante las críticas a sus políticas hacia las mujeres.

Bennett, que según la ONU permanecerá entre el 15 y el 26 de mayo en Afganistán en su primer viaje oficial al país, se reunió entre otros con el ministro de Asuntos Exteriores, Amir Khan Muttaqi, y el viceprimer ministro para asuntos políticos, Abdul Kabir.

"Muttaqi pidió a Richard que presente un informe auténtico que esté basado en hechos, no en los medios de comunicación, los círculos sesgados y las figuras de la oposición que viven en el extranjero", anunció este miércoles en las redes sociales el portavoz del Ministerio de Exteriores afgano, Abdul Qahar Balkhi.

El portavoz también detalló que Muttaqi quiso poner en contexto al relator especial de la ONU "sobre los valores religiosos y culturales, además de las características culturales del pueblo afgano" para que los tuviera en cuenta a la hora de redactar el informe final sobre la situación de los derechos humanos en el país.

Bennett, según el portavoz talibán, agradeció durante el encuentro a última hora del martes la documentación aportada y "prometió que su informe se basará en hechos".

Algo similar trasladó el relator especial a Kabir, según un comunicado de la oficina del Primer Ministro, al subrayar que Bennett "quería observar de cerca la situación de los derechos humanos aquí, examinar los informes, distinguir entre el bien y el mal y enviar un informe a la ONU que se base en hechos".

Entre los temas tratados, explicó, estuvo la situación de libertad de prensa, el estado de los prisioneros, la gravedad de la crisis económica y sanitaria y la situación de la mujer.

Los derechos humanos en el país han vivido un fuerte retroceso desde el regreso al poder de los talibanes, sobre todo en el caso de las mujeres, que han visto cómo los fundamentalistas incumplían sucesivamente sus promesas e iban imponiendo más restricciones.

Los islamistas han impuesto a las mujeres el uso de vestimentas que las cubran por completo como el burka, limitado el acceso a los puestos de trabajo salvo en contadas excepciones como el sector sanitario, la necesidad de viajar acompañadas de un varón de la familia o el cierre de las escuelas a las estudiantes de secundaria.

Sin embargo los talibanes insisten en que muchas de estas limitaciones son temporales, a la espera de que encuentren el modo de que la mujer pueda por ejemplo acudir a la escuela o al trabajo en el marco de ley islámica y la cultura afgana, que según los islamistas rechaza el contacto general entre hombres y mujeres.

La visita del relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en el país asiático ha coincidido además con el anuncio oficial de los talibanes de la disolución de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán (AIHRC) y de otros cuatro organismos por su inactividad y escasez de fondos.

(c) Agencia EFE

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