Talentoso boxeador cubano llega a los Estados Unidos para unirse a establo de reconocido maestro

·3  min de lectura

Damián Lescay no pudo entrar con mejor pie en los Estados Unidos. A pocos días de arribar a este país, el welter nacido en Camagüey ya tiene una casa de entrenamientos de primera línea junto al miembro del Salón de la Fama Joe Goosen en Los Angeles.

Miembro del equipo nacional de Cuba, Lescay es uno de los tantos decepcionados de una estructura que, según él, no le permitía crecer y asegurar el futuro de su familia, especialmente su hija. Por eso decidió irse en busca del mismo sueño de tantos: ser campeón mundial profesional.

Entrenando al lado de compatriotas como Frank Sánchez, Geovany Bruzón y Yoelvis Gómez, Lescay tendrá la oportunidad este domingo de apoyar en Los Angeles a Luis Ortiz, un camagüeyano que está dejando un legado importante. Quizá algún día lo veamos como parte de una velada de Pay Per View como lo hace el King Kong.

Veo que es entrado con pie derecho en los Estados Unidos.

“Me siento muy contento. Estoy con un buen equipo de trabajo y con un tremendo entrenador como Joe Goosen, quien es miembro del Salón de la Fama. Saber que iba entrenar con él me subió la autoestima al máximo, porque además estoy con varios cubanos que van por buen camino y quiero seguir esos pasos’‘.

Te sumas a una ola de boxeadores cubanos que crece como nunca antes.

“Este es un movimiento que yo hallo muy bien, que los muchachos se abran camino, como yo lo estoy buscando ahora. Mi sueño es ser campeón mundial profesional. Toda una vida eso es lo que he querido y es lo que quiero cumplir como todos ellos’‘.

Naciste en la tierra de Luis Ortiz y Kevin Brown, ¿qué tiene Camagüey?

“Nosotros los camagüeyanos somos guerreros, somos guapos. Dejamos el alma encima del ring. En Cuba siempre estaba al tanto de Luis Ortiz. Ortiz me vio crecer a mi en la Academia de Boxeo y este domingo iré a apoyarlo en su pelea. Con Kevin tengo una relación muy buena. Eramos de la misma división, pero nunca nos enfrentamos’‘.

¿Por qué decides salir de Cuba?

“Por mi hija Nataly Valeria, que tiene tres añitos. Por ella es que lo he hecho todo. En Cuba estaba peleando y no había futuro. No me sentía seguro. Por ella decidí abrir un nuevo camino, buscar un nuevo futuro y decidí hacer mi carrera en otra tierra, porque en Cuba no la podía hacer. No tengo nada en contra de mi país, pero desgraciadamente no pude hacer mi carrera allá. Vengo a hacer campeón’‘.

Campeón...¿te engañas a ti mismo o lo crees realmente?

“No, no me engaño. El talento lo tengo y todo queda en mis manos. Para mi el rival más difícil es el entrenamiento. No tengo rivales difíciles arriba del ring. Bien preparado, no tengo rivales difíciles’‘.

Hubo algo que te marcara en Cuba.

“Lo último es que tuve un problema con un policía y me sancionaron en el equipo nacional y regresé a mi provincia. Estando allí fui a un torneo por equipos. Gané mis tres primeras peleas y en la cuarta sentí que la había ganado, pero me la quitaron. Ahí me di cuenta de que no me querían en el equipo nacional y no podía perder mi juventud’‘.

¿Cómo llegas al boxeo?

“Por mi papá. Que me dijo que debía aprender boxeo para defenderme en la escuela. Mi primo Carlos Lescay me inculcó el boxeo y me llevaba al gimnasio, hasta que me tocó irme a la EIDE [escuela deportiva]. Luego mi padre no quería, pero mi madre dijo que si yo había elegido esta carrera, que me iba a apoyar’‘.

¿Cuándo te das cuenta de que tienes talento en este deporte?

“En mis primeros juegos escolares en Santiago de Cuba, donde quedé campeón nacional. No contaban con mi medalla. En un torneo de categoría 15-18 alcancé bronce y me subieron al equipo nacional. Comencé a viajar, vine a un evento en los Estados Unidos, a un mundial juvenil. Me di cuenta de que mi virtud era boxear y nada más. Así que me enfoqué en mi carrera. Ahora espero cumplir todas mis metas’‘.