Técnicos ucranianos de central nuclear de Zaporiyia trabajan bajo la presión de las armas rusas

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Por Natalia Zinets

Kiev, 16 ago (Reuters) - Los técnicos ucranianos de la central nuclear controlada por Rusia trabajan bajo los cañones de los soldados y enfrentan una gran presión, pero se han mantenido en sus puestos para asegurarse de que no se produzca una catástrofe como la de Chernóbil, dijo uno de ellos.

El técnico, que pidió que no se revelara su identidad por temor a represalias rusas, ofreció una inusual visión de las tensas condiciones de trabajo en la planta de Zaporiyia, que Moscú y Kiev se acusan mutuamente de bombardear.

La mayor central nuclear de Europa fue capturada por Rusia en marzo. El técnico dijo a Reuters que muchos trabajadores habían enviado a sus familias fuera de la ciudad de Energodar, donde se encuentra la planta, pero que ellos se habían quedado para garantizar su funcionamiento seguro.

"Los empleados entienden que tienen que sacar a sus familias, pero ellos vuelven. Tienen que trabajar por la posibilidad de que se produzca una gran catástrofe como la de Chernóbil en 1986 y eso sería mucho peor", dijo el técnico.

Los soldados rusos fuertemente armados están por todas partes en el emplazamiento, lo que ya es muy inquietante, y los vehículos blindados de transporte de personal tienen sus cañones apuntando a la entrada cuando ingresan los trabajadores, añadió, antes de comentar que el Ejército a veces no permite a los trabajadores volver a casa inmediatamente después de sus turnos.

"Encuentran una razón para no dejar salir (a los empleados): bombardeos, o se les ocurre otra cosa", dijo. "Se pasean constantemente por las instalaciones con armas. Es muy duro cuando entras en la planta y ves a esta gente y tienes que estar allí, es muy agotador mental y psicológicamente".

El Ministerio de Defensa ruso no respondió a una solicitud de comentarios.

Energoatom, el organismo estatal ucraniano que normalmente supervisa la planta, dijo que cree que los trabajadores de la instalación están siendo presionados y que corren peligro.

Remitió a Reuters a los comentarios realizados por su jefe, Petro Kotin, el 2 de agosto, en los que afirmaba que el personal estaba trabajando bajo una "intensa presión psicológica y física", y se quejaba de la presencia militar rusa en las instalaciones.

La central nuclear contaba con 11.000 empleados antes de que Rusia invadiera Ucrania. Las autoridades ucranianas no revelan el número actual de trabajadores, alegando razones de seguridad.

Uno de los temores constantes es que se corten las líneas eléctricas de la central, ya que las bombas que enfrían el núcleo del reactor y las piscinas de combustible gastado necesitan electricidad para funcionar, dijo el técnico.

Hay una estación eléctrica de reserva que funciona con gasóleo, pero el técnico dijo que no sabía cuánto gasóleo quedaba en el emplazamiento.

La ciudad de Energodar tenía una población de más de 50.000 habitantes antes de la guerra. El alcalde de la ciudad, Dmytro Orlov, dijo a Reuters que quedan unas 25.000 personas.

Alrededor de 1.000 empleados de la central habían abandonado la ciudad en julio, dijo a Reuters el portavoz de Energoatom, Leonid Oliynyk, quien añadió que no tenía datos sobre sus familiares.

Aunque actualmente sólo funcionan dos de los seis reactores, el personal aún tiene que realizar una gran cantidad de tareas de seguridad importantes, dijo el técnico. Cuatro de los seis reactores de la central no funcionan a su capacidad normal, pero siguen necesitando un mantenimiento adecuado, aseguró.

"El personal ha vuelto para mantener el control porque está en juego la seguridad de Ucrania y la de todo el continente europeo y el mundo", dijo el técnico.

(Reporte de Natalia Zinets; escrito por Tom Balmforth. Editado en español por Javier Leira)