¿Por qué la Sierra Tarahumara es de interés del crimen organizado?

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La Sierra Tarahumara es un enclave en donde convergen los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua, cuya historia se remonta a la época prehispánica, en donde se desarrollan pueblos y comunidades que hoy son castigados por la pobreza y la discriminación estructural, así como por el descuido consecutivo de los diferentes gobiernos que los tiene en el olvido.

Esta zona montañosa alberga a los indígenas rarámuri, en un tiempo un pueblo poderoso y de grandes hazañas, pero en el presente a merced de los cárteles del crimen organizado que luchan por el control de la plaza y de las actividades ilegales, como la tala, el cultivo de amapola, el despojo de tierras y la minería ilegal, en las que además son obligados a participar.

Las organizaciones criminales, que por décadas se dedicaron a producir drogas en Chihuahua, han diversificado sus actividades en la zona, elevando el riesgo de las comunidades que por siglos residen ahí y que han sido desplazadas por miedo a la extorsión y los asesinatos.

La región continúa siendo uno de los principales centros de producción de marihuana y amapola, sin embargo, conforme las drogas sintéticas inundan el mercado, han hecho menos rentable la siembra de dichos insumos.

Al ser uno de los principales corredores de trasiego de droga hacia Estados Unidos, tienen presencia cárteles como el de Sinaloa, con su brazo armado llamado Los Salazar; La Línea, que forma parte del Cártel de Juárez y, desafiando a este último, en años recientes se formó el Nuevo Cártel de Juárez, que en teoría está aliado con el CJNG (Cártel de Jalisco Nueva Generación), uno de los más violentos del país.

Noriel Portillo, alias “El Chueco”, presunto responsable de los asesinatos de dos sacerdotes jesuitas y del guía de turistas Pedro Palma en Urique, es el representante del Cártel de Sinaloa que tiene amenazada a la población del sur de Chihuahua, en la Sierra Tarahumara, y es señalado como principal sospechoso del asesinato de turistas y la desparición de pobladores y activistas.

Como muestra de la falta de atención de las autoridades mexicanas en la zona, en su visita más reciente, Andrés Manuel López Obrador sugirió cambiar el nombre del “Triángulo Dorado”, como se le conoce, a “Triángulo de la gente buena y de la gente trabajadora”.

“No me gusta, me molesta que le llamen el Triángulo Dorado, y ojalá entre todos busquemos la forma de llamarle ‘el triángulo de la gente buena y la gente trabajadora’ o ‘la región de la buena vecindad’, o algo así”, manifestó.

Según el mandatario, el problema es que nombrar a la zona por la referencia al dominio del crimen organizado y de la producción de droga, estigmatiza de forma injusta a sus habitantes.

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