'Sentí ganas de llorar': el coronavirus sacude a las madres embarazadas de China

Alexandra Stevenson
Vigor Liu en su casa en Pekín, el 11 de febrero de 2020. (Giulia Marchi / The New York Times)

HONG KONG — La sala de espera del hospital estaba llena de docenas de mujeres que vestían imitaciones caseras de los trajes de protección. Llevaban el pelo recogido debajo de los gorros de baño. Llevaban ponchos de lluvia sobre los abrigos de invierno. Todas esas mujeres, ansiosas y embarazadas en pleno brote de coronavirus, llevaban horas esperando para ver al mismo médico.

“No me siento a gusto”, dijo Vigor Liu, quien tiene cinco meses de embarazo de su primer hijo. Después de esperar tres horas, Liu finalmente vio al médico y solo tuvo una breve conversación de 10 minutos. Su consejo fue: deje de leer las noticias.

A medida que China lidia con la viciosa epidemia que ha enfermado a casi 80.000 personas y ha ocasionado el fallecimiento de más de 2600, las mujeres embarazadas dicen que el sistema de atención médica del país se encuentra sobrecargado y ha comenzado a dejarlas atrás.

Las enfermeras y los médicos de maternidad han sido relevados de sus tareas habituales y enviados a centros de crisis y a más de mil hospitales que hace poco se designaron para pacientes con coronavirus. Los hospitales comunitarios más pequeños que ofrecen servicios de obstetricia y ginecología están cerrados temporalmente debido a la escasez de personal.

La rápida desviación de recursos ha hecho que muchas futuras madres batallen para tener acceso a la atención prenatal básica que generalmente se brinda en estas instalaciones, a menudo el primer y único punto de atención médica para una mujer embarazada en China. Los informes en los medios estatales de comunicación sobre madres infectadas que dan a luz han aumentado los temores de que el virus se transmita a los recién nacidos, a pesar de que no hay indicios claros de que esto haya sucedido.

Las mujeres que han dado a luz desde el brote también describen una experiencia solitaria y a veces aterradora por la limitada asistencia médica en los hospitales que cuentan con poco personal. Las nuevas madres no pueden obtener vacunas para sus recién nacidos porque ciudades y provincias enteras han cerrado sus clínicas. Las revisiones regulares de los bebés han sido pospuestas.

Los expertos dicen que la situación está socavando el gran esfuerzo político de los últimos años de impulsar a las mujeres chinas a tener más hijos debido a las tasas de natalidad históricamente bajas y una inminente crisis demográfica.

En la ciudad de Wuhan, el epicentro del brote, las mujeres embarazadas se han enfrentado al desalentador desafío de tener que pensar dónde dar a luz. Sus hospitales comunitarios están cerrados, el transporte público de la ciudad se ha interrumpido y nadie puede salir debido a las reglas de cuarentena.

Sin conductores voluntarios, las mujeres ni siquiera podrían asistir a sus citas médicas programadas.

En Wuhan, una red de voluntarios está tratando de ayudar a las mujeres a encontrar hospitales que ofrezcan servicios de atención prenatal y posparto. El grupo, que incluye a trabajadores psicológicos y conductores, está trabajando con más de 600 mujeres embarazadas y nuevas madres en la ciudad y sus alrededores, y ofrece servicios las 24 horas para ayudar a lidiar con emergencias.

Recientemente, Jane Huang contactó a los voluntarios. Es una madre de 40 años y tiene 17 semanas de embarazo, pero el hospital del distrito donde está registrada ya no da servicio a mujeres embarazadas. A Huang le preocupa que, si no encuentra un hospital pronto, ni ella ni su bebé sobrevivirán debido a su hipertensión y riñón frágil.

“Todos los días me preocupa que mi hijo llegue a morirse en mi barriga. Me preocupa que, si es un parto prematuro, no pueda sobrevivir”, dijo Huang por teléfono. “Me preocupan los gastos financieros, si tengo que hacer diálisis o incluso someterme a un trasplante de riñón, me preocupa traer a mi hijo al mundo si presenta una anormalidad”.

“Todos los días pienso en muchas cosas”, dijo.

Incluso en tiempos normales, la gama de detalles burocráticos con los que las mujeres chinas tienen que lidiar antes de dar a luz puede ser un desafío.

No existe un sistema de atención primaria en China en el que la cobertura pueda limitarse y ya hay una escasez de médicos. Las mujeres embarazadas deben encontrar un hospital que ofrezca servicios de maternidad y registrarse para dar a luz allí. Algunas embarazadas se han registrado en hospitales que desde entonces se han convertido en centros para atender el virus. Quienes pueden costearlo consideran desembolsar miles de dólares para dar a luz en un hospital privado.

Quienes no pueden pagarlo están a merced de los hospitales públicos, la mayoría de los cuales no cuentan con suficiente personal.

“En general, la ansiedad de la gente es mayor y, si estás embarazada, entonces tienes otro conjunto de ansiedades”, dijo Roberta Lipson, directora ejecutiva de United Family Healthcare, una cadena de hospitales privados en varias ciudades chinas.

Lipson dijo que United ha experimentado un aumento en el número de mujeres que habían planeado dar a luz en un hospital público en China pero que ahora quieren cambiarse a uno privado, o preguntan sobre esa posibilidad.

Se han designado unos 1774 hospitales para mujeres embarazadas infectadas con el coronavirus. Estos son los mismos hospitales que quieren evitar las mujeres embarazadas que no están enfermas.

La Comisión Nacional de Salud de China les ha dicho a los hospitales que si las mujeres embarazadas están registradas para dar a luz en algún centro que recientemente haya sido designado para el tratamiento del virus deben “hacer arreglos razonables lo antes posible” para esas mujeres. Pero muchas embarazadas dicen que no están seguras de lo que eso significa para su situación: ¿se verán obligadas a dar a luz en un hospital designado para pacientes con coronavirus? ¿Serán transferidas a otro lugar? ¿Serán rechazadas?

“Una dificultad es que cada hospital usa distintas plataformas para transmitir su información”, dijo Bin Tu, que hace voluntariado en Wuhan. “Para las mujeres embarazadas sería complicado encontrar información sobre cada hospital, uno por uno”.

This article originally appeared in The New York Times.


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