¿Sabe qué es repugnante, gobernador DeSantis? Su política hacia los niños inmigrantes | Opinión

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Hay que estar despojado de alma para atacar, en búsqueda de gloria política, a los niños inmigrantes que buscan seguridad en este mundo turbulento, y hacerlo en una ciudad como Miami, la isla Ellis de la Florida.

Vergüenza es una palabra demasiado benigna para esta nueva bajeza racista.

Como si no se hubiera sembrado suficiente deshonra — y división— por parte del irreconocible Partido Republicano de hoy en la comunidad cubanoamericana de Miami, viene el gobernador Ron DeSantis a abrir otro capítulo.

En Miami, para participar en un supuesto foro de inmigración que no fue más que una oportunidad para que DeSantis atizara el miedo y atacara al presidente Joe Biden, el gobernador decidió que la mejor manera de redoblar sus posturas antiinmigrantes era complacer servilmente a los cubanoamericanos.

Y eligió la forma más inicua de hacerlo: apelando al lamentable complejo de superioridad — “Llámennos exiliados, no inmigrantes”— y a la arrogancia de mi pueblo, cuya privilegiada situación migratoria en este país, sin importar cómo hayamos llegado acá, ha sido fuente de conflictos con otras comunidades.

Evocando el éxodo Pedro Pan

Ahondando en críticas a la gestión de Biden sobre los solicitantes de asilo en la frontera sur, DeSantis evocó el doloroso éxodo desde Cuba de 14,000 niños sin acompañantes a principios de la década de 1960 como superior al de los niños centroamericanos que huyen de circunstancias horribles.

Para empezar, el éxodo de Pedro Pan, no fue tan “legal” como lo pintó el gobernador y tuvo su propia cuota de oscuridad.

Se trataba de una operación secreta, organizada con la participación de la CIA a través de la Iglesia católica, que conseguía la exención de visados y alojaba a los niños en campamentos como la Ciudad de los Niños de South Dade o los colocaba con familias de acogida en todo Estados Unidos, como se hizo con mi padrino, quien fue enviado a extraños en el Medio Oeste.

“Hay un montón de malas analogías que se hacen en el discurso político moderno, pero equiparar lo que está pasando en la frontera sur ... con la Operación Pedro Pan, francamente es repugnante”, dijo DeSantis. “Está mal. No es ni de lejos lo mismo. Estas eran personas que venían porque huían de una dictadura comunista que los perseguía. Esos no son inmigrantes ilegales. Son personas que fueron autorizadas por el gobierno de Estados Unidos para venir acá”.

¿Porque los jóvenes que huyen de violaciones, asesinatos y persecuciones en Centroamérica — y en Cuba, Haití, Venezuela y otros lugares— son menos dignos, gobernador?

Haga que el abismo de la división sea un poco más grande, ¿por qué no?

Para que usted y el partido — tramposos que cambian las afiliaciones partidistas de demócratas ancianos a republicanos e implantan candidatos falsos para ganar elecciones— puedan embolsillarse unos cuantos votos más de los recién llegados que ya están patéticamente convertidos por la desinformación. Sí, los recién llegados también se están creyendo las falsas narrativas del Partido Republicano sobre que los demócratas son socialistas y comunistas — y cierran la puerta al país detrás de ellos a los demás.

También vi un comportamiento humano lamentable durante el éxodo no legal del Mariel en 1980, el éxodo balsero de 1994 y la huida intelectual del mundo postsoviético, cuando los recién llegados con frecuencia excedían las visas y tenían que pasar una prueba de fuego política para ser acogidos.

A una conversación compleja llega DeSantis con el traje vacío, un estafador de la política como Donald Trump, solo que empaquetado en su vestimenta fifí en lugar de dorado chillón.

DeSantis se apalancó en la historia distorsionada de la inmigración cubana, que data anterior a Fidel Castro e incluyó a inmigrantes económicos, como los primeros que vinieron de mi familia — y también los padres del senador Marco Rubio, por mucho que a él le guste tergiversar ese hecho y llamarlos exiliados.

Como el resto de la comunidad cubano-americana, cada Pedro Pan tiene una historia única — y no todos se adhieren a la política del gobernador, a pesar de lo que su maquinaria de propaganda quiere hacer creer a los floridanos.

Indignación de cubanoamericanos con DeSantis

Muchos más inmigrantes Pedro Pan, entre ellos, pilares de esta comunidad, están expresando su indignación porque el gobernador quiere erradicar los albergues para niños inmigrantes en la Florida al negarse a renovar sus licencias de operación.

Estos son refugios similares a los utilizados para los niños cubanos no acompañados. De hecho, la Aldea Infantil Monseñor Bryan Walsh fue la “Ciudad de Niños” original que albergó a niños de Pedro Pan, según Catholic Charities.

“Como líderes empresariales de la Florida y ex niños inmigrantes no acompañados de Pedro Pan traídos por transporte aéreo aire desde Cuba a los Estados Unidos, nos unimos al Reverendo Arzobispo Thomas Wenski para solicitarle revertir la orden de emergencia que usted impuso para bloquear la emisión de renovaciones de licencias estatales para las instalaciones, incluidas las dirigidas por Catholic Charities, que cuidan y protegen a los niños migrantes no acompañados”, escribió una coalición de líderes comunitarios y de Pedro Pan a DeSantis, al presidente del Senado Wilton Simpson y al presidente de la Cámara Chris Sprowls.

“También le instamos a que se oponga [al SB 1808 y al HB 1355] que actualmente está bajo consideración de la Legislatura de la Florida. Estas políticas hacen retroceder a nuestro estado, a nuestra economía y a nuestras comunidades”, añadió una lista de firmantes que incluye a los principales nombres de los negocios, el derecho y la filantropía.

La persecución de los inmigrantes perjudicará a la Florida | Opinión

Yo quería gritar mientras DeSantis hablaba desde el Museo Americano de la Diáspora Cubana, un proyecto cultural que se suponía que debía unirnos, pero que en cambio ha sido secuestrado y convertido en una herramienta política.

DeSantis es un “carpetbagger”, un oportunista de Ponte Vedra. No conoce nuestra historia. Ningún niño que huye del peligro merece tal hostilidad política.

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