Saúl Huerta, el diputado de Morena que ha conservado el fuero, pese a denuncias de abuso sexual desde hace 30 años

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Saúl Huerta en sesión del Congreso en 2019
Saúl Huerta en sesión del Congreso en 2019

Hace 104 días, el diputado de Morena, Saúl Huerta Corona, fue detenido por abuso sexual contra un menor de edad y liberado horas después gracias al fuero como legislador. El coordinador de su bancada, Ignacio Mier, lo deslindó desde el primer momento al asegurar que esa conducta “no la hizo en función como diputado” y desde entonces, la Cámara de Diputados ha pospuesto en cuatro ocasiones el proceso para su desafuero. Casi cuatro meses después, el presunto agresor aún es diputado.

El 21 de abril pasado, mientras la noticia y las imágenes del diputado siendo detenido en un hotel recorría los titulares a nivel nacional, en San Francisco Totimehuacán, Puebla –su lugar natal– causó poco asombro, sobre todo entre quienes sabían de otros casos de agresión ocurridos hace décadas, pero que habían sido ignorados por temor a denunciar o por vergüenza de las víctimas ante el machismo que existe en la comunidad.

El miedo se explica porque veían a Huerta Corona como una figura de autoridad en las colonias marginadas de Puebla y que aún en 2008 carecían de servicios básicos como agua potable o electricidad, a las que no llegaba ningún otro funcionario. La poca ayuda que ofrecía, y luego su diputación federal, lo hizo ver como alguien poderoso.

Pero en realidad nunca lo fue. En el PRI, el partido donde militó durante 42 años, siempre fue ignorado. Su supuesta operación territorial no le consiguió ningún cargo ni notoriedad dentro de su partido para si quiera formar parte de algún grupo. Solo hasta la aparición de Morena y su necesidad de estructura electoral para la elección presidencial de 2018, en la que Andrés Manuel López Obrador arrasó, personas como Huerta resultaron encumbradas. Esta es su historia.

La necesidad de votos de Morena

Desde los 15 años, Saúl Huerta fue “miembro activo de del Movimiento de la Juventud Revolucionaria de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP)”, el ala popular del PRI, y a partir de entonces no dejó de intentar el ascenso, pero en los 45 años siguientes no lo logró y mucho menos pudo salir de la esfera municipal.

El puesto más alto en el partido fue en 1986 como secretario adjunto a la Secretaría general del Comité Directivo Estatal del PRI y luego como secretario de organización de la CNOP en 2005.

Fue “aspirante” a la candidatura a la presidencia municipal de Puebla en 2010 y aunque dijo haber sido “candidato a diputado federal” en 2012, en realidad su nombre estuvo en el primer listado de 11 posibles, pero quien obtuvo la candidatura fue Nancy de la Sierra Arámburo, actual senadora por el PT.

Políticos locales de Puebla afirman que Corona “ni siquiera era relevante” como para pertenecer a algún grupo dentro del PRI o tener algún tipo de padrinazgo. Su gran oportunidad vino en 2018 con otro partido.

Orfa Castro, líder de colonia en San Francisco Totimehuacán, explica que mientras en el PRI habían decenas haciendo filas por cualquier espacio de poder y sería el último tomado en cuenta, en Morena, el partido recién creado por Andrés Manuel López Obrador, sería de los primeros en la fila y su activismo local fue la llave de acceso.

Así lo confirma Carlos Figueroa, secretario de Derechos Humanos del CEN de Morena, en entrevista con Animal Político. En una reunión del Comité Ejecutivo Nacional del Morena realizada en junio de 2017, Andrés Manuel López Obrador instruyó a los dirigentes a hacerse cargo de distritos y propiciar el trabajo territorial. “Debemos de tener organizados para noviembre a todos los comités seccionales en todos los distritos electorales del país”, y ahí entraba la ayuda de líderes locales como Huerta.

Faltaba un año para la elección presidencial y había que lograr la instalación de comités seccionales para la promoción y defensa del voto. Morena y las giras de López Obrador lograban apoyo popular, pero necesitaban el aparato electoral en lo más pequeño del territorio, las colonias, estructura que no tenían, por ser un partido emergente, narra Figueróa.

Eso dio entrada al “chapulineo”, es decir, recibir militantes de otros partidos. Aunque el sector radical de Morena se negaba a la posibilidad, los más pragmáticos lo aceptaron, bajo la frase que reiteraba el mismo López Obrador: ‘No te pregunto de dónde vienes, te pregunto a dónde vas’.

Figueroa, también profesor e investigador de la BUAP y con un cargo en la dirigencia nacional de Morena, era un actor relevante en la política de Puebla y fue él quien aceptó a Huerta Corona en el partido, después de que otro militante se lo presentó con la credencial de ‘traer estructura territorial’.

“El era uno de esos que quería sumarse al carro ganador. Ese mismo día en que hablamos me dijo que estaba interesado en ser el candidato de Morena a la presidencia municipal de Puebla y me cayó mal. Le dije que eso no se lo podía prometer, pero ‘trabajemos en la estructura y después ya veremos’”, cuenta.

Y efectivamente organizó giras y reuniones por esa zona y así avanzar en la constitución de comités seccionales, narra Figueroa. Sin embargo, su ambición por la presidencia municipal se vio frustrada luego que el Comité de Elecciones de Morena decidió, por tómbola, que debía ser una mujer quien ocuparía la candidatura.

Entonces Huerta pidió ser candidato a la diputación federal por el Distrito 11 de Puebla. “Ahí jugué un papel importante para que fuera el candidato porque le veía la ventaja del trabajo organizativo que el tenía. Iniciamos el trabajo de la brigada con la mira de ir generando votos para Andrés Manuel y para Saúl”.

Figueroa dice admitir responsabilidad de aceptarlo en Morena, pero nunca tuvo la menor sospecha de los presuntos abusos sexuales a menores. Su malestar con él sólo era por considerarlo como el “típico cuadro priista” en busca de una posición. “Estuve en su casa paterna, pude observar en Saúl a un hombre hecho a sí mismo, casado, con hijas, e incluso en su foto de Whatsapp tenía la foto de su padre, un militar al que veneraba. Parecía un hombre de familia”.

Ya en la campaña de 2018, la ola de López Obrador alcanzó para que Morena y sus candidatos ganaran prácticamente todo. Así fue como Saúl Huerta, de entonces 60 años, no solo saltó a la esfera nacional sino que obtuvo el cargo más relevante de su carrera política.

Uno de los diputados que lo vio de cerca, pero pidió que su nombre no fuera publicado, advierte que Huerta era uno más en la bancada, pero cuando decidió apoyar a Mario Delgado por la presidencia de Morena, comenzó a tener acercamiento con Ignacio Mier, actual coordinador de la bancada morenista y quien también es originario de Puebla.

“Huerta se volvió relevante hasta que Mario Delgado se fue de la Cámara, pues Nacho Mier se empezó a jalar a los diputados de su entidad, Puebla, con miras a fortalecerse por la candidatura a la gubernatura de Puebla”, dice la fuente.

Saúl Huerta, a diferencia del decano Porfirio Muñoz Ledo, estaba considerado para la reelección, pese a que no fue un diputado destacado. Siempre votó a favor en las propuestas de Morena y se encargó de presentar la polémica Ley de Austeridad Republicana, que ha servido para recortar no solo “los privilegios” en la administración pública, sino insumos básicos en las dependencias.

Su lealtad y cercanía al coordinador Ignacio Mier también se vio –como está registrado en su ficha legislativa– en su ingreso a la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados, el 20 de abril, dos días antes de que se votara la abrogación de la Ley Orgánica de la Fiscalía General de la República, la llamada Ley Gertz, que eliminó la participación de las víctimas en los procesos penales, una de las principales victorias para la sociedad civil en este rubro.

Su llegada a la Comisión de Justicia afianzó el voto de Morena en la aprobación de dicho dictamen en un momento en el que el diputado Rubén Cayetano, también morenista, externaba las demandas de las organizaciones sociales que presionaron para evitar los retrocesos y, por lo tanto, peligraba un voto de esa bancada. De hecho, Cayetano terminó votando en contra.

Un día antes de la votación en pleno de ese dictamen, el 21 de abril, Saúl Huerta fue detenido y más tarde liberado gracias a su fuero, pese a que un joven de 15 años, presuntamente drogado y llevado con engaños a un hotel de la Ciudad de México, se presentaba frente a la Fiscalía de la Ciudad de México para narrar el abuso sexual con la intención de que hubiera justicia.

Ese mismo día votó vía remota por una reforma a la Ley de Hidrocarburos y también, rogaba a la madre del joven que no lo denunciara y aceptara un acuerdo económico porque “destruiría” su carrera, según un audio difundido con la llamada telefónica, y la familia del joven decidió continuar con la denuncia.

Al siguiente día, el 22 de abril, justo cuando se votó la Ley Gertz, Ignacio Mier declaró que el supuesto abuso “no lo hizo en su función como diputado federal, lo hizo en su vida personal, y en la vida personal yo no me meto”, al justificar por qué no le pediría renunciar al cargo. Y Huerta aún votó a favor de dicha Ley, su último voto, pues desde entonces ha estado “ausente” del recinto legislativo.

Aunque Figueroa define a Huerta como “un hombre muerto en política”, Morena, con mayoría en la Cámara, ha logrado aplazar el proceso de desafuero hasta después de las elecciones, y tras cuatro sesiones no ha concretado el retiro del fuero por lo que la Fiscalía de la Ciudad de México no puede detenerlo.

La semana pasada, el diputado de Morena Raúl Bonifaz propuso sacar del dictamen de discusión, el desafuero de Raúl Huerta, y del diputado reelecto del PT, Mauricio Toledo, acusado de presuntos actos de corrupción. Según publicó Milenio, el coordinador Ignacio Mier, pidió que se incluyera el cambio propuesto por su compañero de bancada, por lo que, nuevamente, el tema no fue discutido.

“Es un asunto al que le han venido dando largas todo el tiempo. Y sí ha habido una serie de complicidades ahí porque la Comisión Instructora (encargada de evaluar el desafuero) primero no tuvo quórum, luego no tuvieron la mayoría, sí ha sido Morena, pero también otras complicidades que no han permitido que el asunto avance”, explica la diputada de Movimiento Ciudadano, Martha Tagle.

En tanto, en el Senado, la panista Xóchitl Gálvez, aseguró que su partido apostaba por tener un periodo extraordinario para votar ambos desafueros. “En el caso de Huerta, (Morena) no lo puso a votar antes de las elecciones por no pagar un costo político. Lo cual es un poco perverso, porque un presunto pederasta ha quedado impune”.

En entrevista, explicó que la principal protección ha sido para el petista Toledo, pero también ha alcanzado para beneficiar a Saúl Huerta. “En el caso de Toledo quieren ganar tiempo porque viene una nueva conformación de la Mesa Directiva y la Junta de Coordinación Política y Morena no tendrá mayoría, solo la lograría con sus aliados y uno de sus aliados es el PT y el Verde y ambos han dicho que no irán a ojos cerrados”.

Sin embargo, Tagle considera que si quisieran desaforar a Huerta, hubieran podido separar el dictamen con el caso Toledo. “No hubo la intención. Están en el mismo paquete, y sí pareciera que hay intención de seguirlo protegiendo”.

El pasado 29 de julio, el coordinador Mier se defendió asegurando que el tema estuvo fuera porque hubo otros temas más urgentes en la Cámara. “En un asunto de responsabilidad pública, de congruencia política hoy votamos outsourcing, y vamos a votar el desafuero, ocho días después, pero lo vamos a hacer”. Animal Político solicitó una entrevista con el diputado, pero declinó debido a que ya no quería hablar del tema Huerta.

Hasta el momento, Huerta no ha hecho ninguna aparición pública y la única acción para mantener información sobre su paradero fue la alerta emitida por el Instituto Nacional de Migración pero que solo servirá para “verificar, registrar e informar los movimientos de ingreso-salida” del diputado a través de todos los puntos de internación -aéreos, marítimos o terrestres- en el país.

Mientras que sus oficinas de “enlace legislativo” ubicadas en una pequeña plaza comercial en San Francisco Totimehuacán, propiedad de su familia, ya fueron desmanteladas, y apenas quedan algunos papeles, cajas de cartón arrinconadas y un letrero con el logo de la Cámara de Diputados.

San Francisco Totimehuacán y el abuso

San Francisco Totimehuacán es una zona que ni siquiera es considerada municipio. Según la organización territorial se trata de una de las Juntas Auxiliares del municipio de Puebla, una figura de gobierno supeditadas al Ayuntamiento y prevista para los pueblos con mínimo 2 mil 500 habitantes, de acuerdo con la Ley Orgánica de Puebla.

Aunque 9 kilómetros lo separan de la capital de Puebla, tiene colonias con alto grado de marginalidad donde la población se dedica a oficios como la albañilería o carpintería y comercio informal. Esas comunidades se convirtieron en el boleto de entrada de Saúl Huerta a la política nacional, un hombre que consideraba a los jóvenes como “el futuro de México” y los mantuvo como principales beneficiarios de su supuesto activismo.

Primero fundó la liga de futbol México 70, en 1973, y que funcionó durante una década. Actividad que fue retomada apenas este año por su hermano, Octavio Huerta Corona y su operador cercano, Arturo Terrazas, quienes apadrinaron el Club futbol San Francisco, el equipo de futbol de la comunidad conformado por 21 adolescentes.

En 1990 fue parte de Consejo Directivo por la fundación y construcción del Bachillerato plantel U-1 del Colegio de Bachilleres de Puebla y en 2008 fundó la organización Valor y Fuerza con la que llegó a las colonias más pobres para ofrecer construcción de aulas o algún tipo de arreglo en instalaciones de las escuelas.

También les llevó cursos de inglés y de preparación para que estudiantes de bachillerato pudieran ingresar a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), la principal universidad pública en el estado, porque el estudio, según les decía, representaba una oportunidad de superación y él era un ejemplo de ello, como abogado egresado de esa institución.

En 2008, durante los inicios de Valor y Fuerza, “nos decía ‘traigan a jóvenes para que participen, para que nos apoyen en la campaña. Los jóvenes son lo más importante’, dice Orfa Castro, habitante de una de las colonias de San Francisco Totimehuacán, cuyo liderazgo le valió ser invitada por Huerta para participar en su organización.

Por eso es que cuando el hijo de uno de sus amigos le dijo que quería estudiar Derecho, no dudó en recomendarles que se acercaran a su líder, quien era abogado y quería ayudar a los jóvenes.

“Padre e hijo me acompañaban a las reuniones, pero cierto día, mi amigo me dijo: ‘el abogado citó a mi hijo temprano en su casa, entonces ubicada en el Fraccionamiento Arboledas San Ignacio’”. Ella lo animó a que lo hiciera, no le pareció raro, solo pensó que se trataba de una reunión con jóvenes y por eso ella no había sido citada.

La supuesta reunión había sido a las 6 de la mañana y a las 10, Orfa recibió la llamada de su amigo. ‘Me urge verte’, le dijo molesto. En la reunión le contó sobre una situación de abuso en contra de su hijo cometida por Huerta. Según Orfa, sí denunciaron, pero no pasó nada.

Ahora, pese a que más denuncias salieron a la luz, la familia de aquel joven se negó a insistir. ‘No quiero saber ya nada de ese asunto. No vuelvas a tocar ese tema’, respondió.

Animal Político preguntó a la Fiscalía de Puebla sobre la confirmación de esta o más denuncias interpuestas en contra de Huerta, pero no hubo respuesta.

Otra habitante de San Francisco que pidió no publicar su nombre por temor a represalias fue testigo del pedido de auxilio de un joven que, según su testimonio, estaba huyendo de Saúl Huerta.

Se trata de un caso ocurrido hace 30 años, cuando la comunidad ni siquiera estaba habitada totalmente y las casas estaban separadas por terrenos baldíos. “Un chico de 15 o 16 años llegó pidiendo auxilio a mi casa porque Saúl lo iba persiguiendo. Iba muy asustado y llorando; eran como las 3 o 4 de la mañana”.

“Cuando nos contó lo que pasó nos dijo que se había encontrado a Saúl y que le invitó unas cervezas, por eso se subió a su carro, pero más tarde, cuando ya estaba muy tomado lo llevó atrás de una fábrica, un lugar muy solitario, y él, que para entonces rondaba los 30 años, se empezó a desvestir y le pidió al adolescente que también lo hiciera. Al negarse empezaron a forcejear y por eso el joven pudo y corrió hasta encontrar una casa para pedir ayuda”.

“El caso se quedó hasta ahí porque entonces no había cultura de la denuncia o tal vez porque el joven tuvo miedo que lo fueran a criticar o pensar que también era homosexual. Nunca volvió a hablar del tema”, dice la persona entrevistada.

Saúl Huerta mantuvo la operación de su organización para supuestamente beneficiar jóvenes. Si bien fue cierto que pagaba el salario de los maestros que impartían los cursos o alguna vez construyó un aula, su labor se basaba sobre todo en discursos y promesas. Aunque ni siquiera era promoción para el PRI, el partido al que pertenecía, sino para él.

El activismo en las comunidades que derivaron en presuntos abusos también se repite en dos testimonios más que se conocieron luego que un joven de 15 años denunció penalmente la violación que sufrió presuntamente por Huerta en un hotel de la Ciudad de México, el pasado 21 de abril.

Otro de los jóvenes que habló sobre su caso se encuentra en Ontario, California, tras huir de su comunidad tras la presunta agresión sexual de Huerta cuando hacía campaña por la diputación federal.

“Yo pensé en denunciarlo (ante el Ministerio Público) pero tenía temor porque era un político (…) también me amenazó y me dijo que no le dijera nada a mis padres porque les iba a pasar algo malo”, contó el joven que actualmente solicita apoyo del consulado mexicano para proceder penalmente.

Otro joven más narró a Milenio Televisión una situación de abuso ocurrida en 2019 con el mismo modus operandi, aunque logró huir tras golpear a Huerta.

Aún cuando el caso se ha hecho público, en el pueblo tienen miedo de denunciar porque pese a todo, Huerta sigue teniendo fuero, pues su partido, Morena con mayoría en la Cámara de Diputados, lo expulsó pero aplazó el proceso de desafuero hasta septiembre.

Esto hace parecer que es una persona poderosa, dice Orfa Castro, por eso es que aunque ella sea de las pocas que se atreve a hablar, teme sufrir represalias, por eso en el transcurso de la entrevista pidió enfáticamente que se publicara lo siguiente: “Si algo me pasa el responsable es Saúl Huerta porque no tengo ningún enemigo”.

Según el currículum, es “asesor jurídico” en la notaría No. 10 de Puebla desde 1987, aunque en el sitio dicen que ya no trabaja ahí, “y además no era trabajador interno, sino externo, solo venía a dar asesorías”.

Desde 2012 no hay otro trabajo registrado en su currículum pese a que financiaba su organización con sus propios recursos y mantenía un estatus de vida que lo sacó de San Francisco para vivir en la zona más exclusiva de Puebla y que le valía salir en revistas de sociales locales por eventos como la primera comunión de una de sus hijas en 2014.

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