Ruanda conmemora 26 años del genocidio sin abrazos de consuelo por COVID-19

Agencia EFE

Kigali, 7 abr (EFE).- Ruanda conmemoró hoy los 26 años del comienzo del genocidio de 1994 contra los tutsis, que causó la muerte de más de 800.000 ruandeses, en una ceremonia sin público debido al confinamiento obligatorio que rige en todo el país por el COVID-19, que ha hecho más difícil el duelo por las víctimas.

"No podemos estar juntos físicamente para consolarnos. No es fácil, ya que los ruandeses estamos acostumbrados a juntarnos en solidaridad y a la fuerza colectiva", afirmó el presidente ruandés, Paul Kagame, en un mensaje televisado grabado emitido hoy a la nación.

Los actos desde 1995 solían conllevar una vigilia, un paseo del recuerdo a sitios conmemorativos y discusiones en grupo donde las víctimas contaban sus experiencias, pero este año las duras restricciones impuestas para frenar la COVID-19 han impedido los habituales abrazos de consuelo que solían marcar esos eventos.

Sin embargo, "las actuales circunstancias no nos impedirán cumplir con nuestra obligación de conmemorar y consolar a los supervivientes", alegó Kagame, quien agradeció a los ruandeses su participación en "estas inusuales medidas que son necesarias para combatir la pandemia de coronavirus en Ruanda y en el mundo".

UNA CONMEMORACIÓN DIFERIDA

El Gobierno de Ruanda fue uno de los primeros de África, con apenas una veintena de casos de la COVID-19, en ordenar el aislamiento general de la población, el pasado 21 de marzo, para reducir la expansión del virus, con la restricción de movimiento total, excepto para negocios fundamentales.

Por eso, la conmemoración empezó de forma virtual con la retransmisión del mensaje del jefe de Estado ruandés, que más tarde, acompañado de la primera dama, Jeannette Kagame, acudió al Monumento del Genocidio de Kigali, donde yacen más de 250.000 muertos.

Allí encendieron la llama del recuerdo, como es tradicional cada año, pero sin público y con la asistencia exclusiva del presidente del Senado, Augustin Iyamuremye; la presidenta de la Cámara de Diputados (Cámara Baja), Donatille Mukabalisa; y el primer ministro, Édouard Ngirente, en un acto que ha durado escasamente 30 minutos.

Normalmente, los eventos de conmemoración del genocidio son multitudinarios en la capital, con celebraciones de recuerdo también en aldeas y pueblos del todo el país.

Tampoco se realizarán este año los actos de ofrendas en los sitios conmemorativos, y las vigilias y los encuentros de víctimas se realizarán mediante testimonios grabados y retransmitidos por televisión.

REFLEXIÓN PARA NO OLVIDAR

La conmemoración de este martes recuerda el inicio de 100 días de terror en los que el Gobierno, el Ejército, las milicias juveniles Interahamwe y hutus corrientes masacraron, torturaron, violaron sistemáticamente y mutilaron a centenares de miles de tutsis y hutus moderados que renegaron del odio.

"Hoy hacemos una pausa para reflexionar sobre esta tragedia que experimentamos y lo que perdimos de forma individual y como país en general. Continuaremos enseñando a la próxima generación de ruandeses lo que sucedió en nuestro país y las lecciones que aprendimos", subrayó Kagame en su alocución.

El 6 de abril de 1994, los presidentes de Ruanda, Juvénal Habyarimana (de etnia hutu) y Burundi, Cyprien Ntaryamira, murieron tras el derribo del avión en el que viajaban y esa tragedia supuso el detonante de esta matanza étnica, considerada una de las peores de la historia reciente de la humanidad.

El genocidio fue la culminación de décadas de odio entre la mayoría hutu y la minoría tutsi, infundido por los colonos belgas, que dividieron a la población etiquetándola en estas etnias y favoreciendo a los últimos para discriminar a los primeros.

Las secuelas de aquel horror aún son patentes en Ruanda, donde las autoridades comenzaron la semana pasada la exhumación de restos de unas 30.000 personas de una fosa común ubicada en un pantano en una localidad del este del país.

El genocidio es también una masacre grabada a fuego en la memoria de África, como recordó hoy el presidente de la Comisión (secretariado) de la Unión Africana (UA), Moussa Faki Mahamat.

En un comunicado, Mahamat abogó por "continuar la lucha contra el genocidio, su ideología, negación e impunidad con miras a garantizar que África nunca más vuelva a experimentar un crimen tan atroz contra la humanidad".

LUCHA CONTRA EL VIRUS

La conmemoración del genocidio coincide con la tercera semana de encierro total para contener la propagación del coronavirus, una medida drástica para gran parte de la población, que depende de ingresos diarios.

Por ello, el Gobierno de Ruanda, donde se han contabilizado 105 casos positivos del COVID-19 (de los cuales 4 se han recuperado), ha comenzado un programa de reparto de comida para que los más necesitados se puedan quedar en casa y no se expongan al contagio del virus.

Además, el Ejecutivo anunció el pasado domingo una reducción salarial del gabinete ministerial y otros dirigentes políticos, para contribuir al fondo económico de respuesta a la pandemia, un gesto con el que se podrían recaudar casi 3 millones de euros.

Charles Ndushabandi

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