Rodrigo Maia: el diputado brasileño que emerge como un contrapeso de Bolsonaro

Marcelo Silva de Sousa

RÍO DE JANEIRO.- "Está cerrada la votación", dice Rodrigo Maia. Tras unos segundos de tensión en el recinto, el resultado aparece en las pantallas. Diputados da media sanción a la reforma de las jubilaciones. Algunos congresistas comienzan a festejar al grito de "¡Brasil, Brasil!". Maia, en cambio, celebra en silencio y se seca las lágrimas antes de anunciar formalmente el resultado.

Es 10 de julio de 2019 y Diputados encamina un proyecto considerado clave por el gobierno de Jair Bolsonaro para achicar el déficit del Estado e impulsar la economía. Una reforma cuya aprobación define la suerte de un gobierno que llegó al poder hace siete meses, según coinciden varios analistas.

Maia es uno de los principales artífices del éxito en el trámite. Se lo reconoce el hijo de Bolsonaro y diputado federal, Eduardo. El presidente de la Cámara trabajó en la formación de una mayoría para aprobarlo, luego de que amenazara con naufragar por falta de articulación del oficialismo. "Colocaste tu nombre en la historia de Brasil", le dice Eduardo.

Quedan en segundo plano los ataques de Bolsonaro, que más de una vez denostó al Congreso y a sus líderes al acusarlos de formar parte de la "vieja política". También, las duras críticas de Maia al gobierno, al que ya calificó como "un desierto de ideas" que conduce Brasil a un "colapso social".

Con un papel destacado en la aprobación de la reforma, el diputado lleva alivio al gobierno y cimienta una posición que construirá en los próximos meses. Sin romper puentes con el Planalto y mostrándose en Brasil y el exterior como un crítico colaborador en la agenda de reformas, Maia fortalece su figura de opositor responsable y emerge como contrapesoa Bolsonaro dentro de la centroderecha.

Maia nació en Santiago de Chile en 1970, durante el exilio de su padre, César, un exmilitante de izquierda perseguido por la dictadura que gobernó Brasil entre 1964 y 1985. Haber nacido en el exterior no le impidió ocupar cargos legislativos en el país porque su padre, también político, lo registró en el consulado brasileño en Chile.

Rodrigo es heredero de César, que trabajó para el gobierno de Salvador Allende en un organismo de Desarrollo Social y más tarde fue alcalde de Río por tres mandatos. "Somos políticos de distintas generaciones. La mayor virtud que [Rodrigo] desarrolló en sus años en la Cámara fue la capacidad de escuchar, articular y coordinar", afirma César a LA NACION.

En su sexto mandato como Diputado por el partido de centro-derecha Demócratas (DEM), electo por Río, Maia es presidente de la Cámara desde 2016, luego de que Dilma Rousseff fuera destituida y el diputado Eduardo Cunha apartado del Congreso por corrupción.

A la par de su mayor experiencia en el Congreso, Maia también ganó paulatinamente mayor influencia en la vida política brasileña. En 2017 fue decisivo para que Michel Temer no cayera cuando lo blindó de los pedidos de juicio político, luego de que el diario O Globo revelara que el expresidente había avalado el pago de sobornos para frenar el avance del Lava Jato.

Maia fue alcanzado por dos investigaciones de la policía federal en la megacausa y quedó sospechado por corrupción. Sin embargo, la Procuraduría General no decidió si archivara las pesquisas o presentará denuncias.

"No es carismático ni un gran orador. Es un político pragmático, estratégico y su fuerte es la habilidad de negociación en los bastidores", opina Paulo Calmon, politólogo y profesor de la Universidad de Brasilia (UnB).

Maia cruzó el Atlántico para reunirse en Suiza con representantes de organizaciones internacionales, habituales blancos de ataque de Bolsonaro. Fue un intento de suavizar la imagen del país en el exterior, según analistas, dañada por los incendios en la Amazonia y los cruces de Bolsonaro con autoridades internacionales. Además, un movimiento para reforzar su imagen de líder dentro de del país.

"Maia identifica y ocupa vacíos de liderazgo dejados por el gobierno. Así construye estratégicamente su espacio en el escenario político", agrega Calmon.

Antes de viajar a Suiza, se convirtió en la primera autoridad brasileña en ser recibida en Buenos Aires por Alberto Fernández. Bolsonaro reaccionó con disgusto, al amenazar con no enviar a ningún emisario a la jura de Fernández.

"El presidente se muestra celoso porque Maia es un posible candidato en 2022, una alternativa moderada de centroderecha", explica a LA NACION David Fleischer, analista político y profesor de la UnB.

El presidente de la Cámara también manifestó su contrapunto con el gobierno cada vez que Bolsonaro y sus hijos reivindicaron métodos dictatoriales e hicieron apología del gobierno militar.

"Bolsonaro es producto de nuestros errores. Si llegó donde llegó la culpa es nuestra", dijo este año en un evento con diputados.

En 2018, Maia fue nombrado precandidato a la presidencia por el DEM, pero desistió de la carrera antes de que comenzara. Su partido, finalmente, terminó encolumnándose detrás de la fallida candidatura del exgobernador de San Pablo Geraldo Alckim.

Maia no lo descarta públicamente. Incluso, ya tendría una base de sustentación. Cinco partidos acaban de lanzar en noviembre la alianza política "Centro en movimiento" que, con Maia como figura destacada, pretende construir un espacio entre Bolsonaro y la oposición de izquierda.