Roberto Trotta, a fondo: la "mentira" de Menotti, el enojo con Chilavert, la relación con Passarella y un dardo a Bragarnik

LA NACION
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A seis años de su último ciclo como entrenador, Roberto Trotta hoy se dedica a ser panelista en televisión y radio de programas deportivos, mientras espera una nueva oportunidad para volver a calzarse el traje de director técnico. Pero, a pesar del paso del tiempo, el exdefensor de Vélez y River mantiene su fuerte y aguda personalidad que lo llevó a convertirse en un referente total del fútbol argentino en la década del 90'. Y en una entrevista con Líbero en TyC Sports, lo volvió a demostrar: "¿Picante? Realista, quizás. Al estilo Trotta".

Trotta tiene nueve títulos en su espalda como jugador, en una extensa carrera que se inició en 1987 y terminó en 2005, más ocho años como entrenador con ciclos en Independiente Rivadavia, Almagro, Juventud Unida y Sarmiento de Junín y una experiencia como ayudante de Diego Maradona en Al Wasl de Emiratos Árabes Unidos entre 2011 y 2012. A lo largo de su historia con el fútbol, fue forjando un perfil tan competitivo como polémico, al punto tal que ha tenido diversos cruces con jugadores, dirigentes e hinchas.

A la hora de definirse, en la entrevista en TyC, el exjugador se declaró como "hincha de River de chico y de Estudiantes ahora" y disparó: "Campeón tres veces en la Argentina con River, campeón tres veces en la Argentina con Vélez, campeón del mundo, campeón de la Copa Libertadores y campeón de la Interamericana. Un ganador total". Y a lo largo de toda la nota fue soltando una serie de historias increíbles, mezcladas con fuertes declaraciones y sucesivas chicanas que dejarán mucha tela para cortar.

Lo mejor de Trotta

¿Sos un ganador? "Me considero un ganador. Mi mejor momento fue el 94, la Copa Libertadores y la final de Mundo, esos fueron los momentos que más disfruté. Y en lo profesional fue en el 95 cuando me llevó a la selección Passarella, que era mi referente, pero no me quería. Nunca pude hablar con él, me hablaban Gallego y Sabella, él no. El periodismo y la gente jodía, tuve mi chance, pero por los puntos no me citó. Fue mi mayor frustración".La final del mundo contra Milan en 1994. "La soberbia mata y a ellos les jugó en contra. No nos conocían, por eso les ganamos y no sabíamos lo que podíamos dar. Capello nos subestimó, cuando vos subestimás y te ganan, no te la olvidás más, como él"El dardo a Christian Bragarnik. "Está difícil trabajar porque no soy del gremio del representante famoso. Muchos lo ponen como que es el dueño del fútbol argentino, pero yo no creo eso. Es el dueño del fútbol argentino y también está en España, se fue a Colombia y también en Chile. Lo conocía de la hinchada de Vélez a Christian. El fútbol argentino está en un momento muy malo, porque hay que hacer un recambio. Si un técnico es malo, hay que sacarlo, no hay que hacerlo dar vuelta por los clubes para ver si mejora. Hoy un DT siendo malo dirigió seis equipos y no avanza nunca el fútbol así. Forestello dirigía a San Martín de San Juan y Coyette dirigía a San Martín de Tucumán, los dos estaban en un mal momento y se iban al descenso. Y a las 24 horas, Forestello estaba en Tucumán y Coyette en Tucumán. Una locura total. Y después vas a ver quién es el represente... es el mismo".El penal a Chilavert. "Me da miedo decirlo: la picada en el penal a Chilavert fue el gol que más disfrute. Me da miedo porque la gente está enojada, vive enojada conmigo. Yo era profesional y lo disfruté porque no todo jugador lo hacía, y menos contra un arquero contra Chilavert. Había dos formas: pegarle fuerte arriba como ya lo había hecho o picarla porque nadie lo había hecho. Yo había hecho el gol en contra y me tocó patear el penal debajo de la tribuna de Vélez, y me gritaban que era un cagón. Les demostré que no lo era. Me habían tenido cuatro años, en los que dejé todo lo que un jugador puede dejar. Lo sabían. Pero había que marcarlo de nuevo y lo hice. No soy rencoroso. Pero me dio placer porque muchos querían que me fuera mal".

Su relación con los hinchas de Vélez. "Me arrepiento de los dichos contra la gente de Vélez y pedí disculpas mil veces, por eso estoy enojado con el que sigue insistiendo con que soy traidor. Son pavadas. Haber salido campeón del mundo y levantar los mejores trofeos de Vélez, salvo la Supercopa, me molesta. Hay algunas estatuas en el club: Bianchi, Chilavert, Willington y Amalfitani. No sé cuándo van a terminar de hacer las de lresto, porque las Copas no las ganaron un entrenador o un jugador, fue un equipo"Carlos Bianchi. "Humanamente me dejó muchísimo más que futbolísticamente. Me enseñó a unir y respaldar un grupo, a transmitirle a los jóvenes el sentido de pertenencia. La simpleza de saber que con pocas cosas se pueden hacer muchas".¿Gallardo lo puede superar a Bianchi? "Es el mejor entrenador del fútbol argentino. La diferencia de Bianchi es que salió campeón con Vélez del mundo, pero hay que esperarlo, a ver quién es el mejor. Es como Menotti o Bilardo, hubo que esperar. Si Gallardo sigue por este camino obviamente lo va a igualar y quizás lo supera"¿Menotti o Bilardo? "Bilardo es el fútbol, lo otro es una gran mentira, conjuntamente con el grupo que lo avala, los Cappa, los Valdano... el biri biri no me gusta".El árbitro al que más insultó. "Al botón de Giménez. Le dije: 'hijo de p... milico, mata gente".La pelea con Chicho Serna. "Nos fuimos a buscar entre los dos a la salida de un boliche. Éramos picantes. Estuvimos a veinte metros puteándonos y nos separaron. Después me la cobré: fui al draft en México y me pasaron del Atlante al Puebla, y el DT me dice que necesitaban un cinco. Puebla era un equipo malísimo, peleando el descenso y era para sufrir. Y yo quería recomendarle a alguien que yo odie y me salió Chicho. A los 10 días apareció, lo metieron conmigo a la habitación y lo encaré: '¿Sabés porque estás acá? Vas a venir a sufrir igual que yo'".

Su paso por Roma. "El vestuario me recibió mal, como si fuese el alcahuete de Bianchi. A Totti ya se le veía la pasta de ser un excelente jugador y un tano canchero, canchero".¿Mejor técnico? "Salvador Capitano y Eduardo Solari".¿Peor técnico? "Ramón Díaz, el peor. Nunca me dijo nada, nunca hizo nada. El gol a Newell's en el 97 se lo dediqué a él, no me ponía y yo me quería ir, una locura, yo era el único tonto que me quería ir de River. Y ese día quise ir a entregarle la camiseta en la mano, pero no me dejaron. El mismo día, termina el partido, me estaba cambiando, me agaché para sacarme los botines y vi los zapatitos de Ramón que se me pararon adelante. No me levantaba y me dice: 'Trotta, ¿ese festejo fue para mí?'. Y le digo: 'Sí, todo para vos'. Me dijo: 'Ah, bueno, te felicito'. Me dio la mano y se fue".

La derrota con Boca en la Copa del 2000. "Gallego fue un muy buen entrenador. El primer día me dijo que me tenía que echar el día que llegó porque un amigo me dijo que lo tenía que echar, pero a la semana me dijo que me iba a dar una oportunidad, que no iba a confiar en su amigo. No se equivocó con lo que dijo de poner al Enzo, si se equivocó en algo fue en la formación, éramos todos defensores, fuimos a defender el 2-1".Su llegada fallida a Boca por la luna de miel de Macri. "Estuve a punto de jugar en Boca, justo antes de River. Pero no se dio el pase porque Macri estaba de luna de miel en Italia con Menditeguy y se olvidó de marcar el teléfono. Estaba armando el Boca de Bilardo, le pedí que hable con Sensi, el presidente de la Roma. Pero un día fui a las oficinas y me dicen: 'River compró su pase'. Y les pregunté por Boca y me dijeron que llamaban, pero nadie atendía. River lo durmió".Las fiestas con el plantel de Vélez. "El 80% del equipo de Vélez éramos todos fiesteros y el 50% de ese 80% nos separamos. Eran vacaciones diarias. Después, ganábamos todos. Por eso ese grupo fue extraordinario. A Chilavert lo invitábamos, si venía, venía. Ya sabíamos como era. El tema fue después, cuando me voy, que en un partido contra River se pelea con Gallego y saltó a decir que yo era cornudo. Y si era o no era, yo no lo sabía".

Trotta, capitán de Vélez al ganar la final del mundo frente a Milan en 1994
Fuente: Archivo

La pelea con Flamengo en la Supercopa de 1995. "El Chino Zandoná era el más picante. Un animal, podías esperar contra cualquier cosa. Y en la pelea contra Flamengo en Brasil nos peleamos con la policía, yo no le decía nada a los jugadores, pero nos separó la policía y nos empezó a pegar. Vi a dos o tres compañeros míos que fueron extraordinarios: el Chino, Compagnucci y Husaín, lo que pegaron. Nos habían pegado un paseo bárbaro. Edmundo y Romario eran terribles".El día que se peleó con Marcelo Palacios y el Profe Pellegrini. "En el 92 a mí no me trataba bien la gente de Vélez y los medios partidarios tampoco. En uno de ellos trabajaban Palacios y el Profe Pellegrini. Terminamos de jugar contra Talleres, en el último partido de Manera, y cuando subo al colectivo empiezo a mirar que había periodistas. Y yo dije que si había periodistas no me subía. Y así fue. Me quedé en la puerta y vi como bajaron los 11, porque los conté. Justo mi lugar daban a donde estaban parados y actué de soberbio y me quedé mirándolos, como diciendo: este es mi lugar. Y el Gordo Palacios me hizo una seña como de la cruz y me dijo que para él estaba muerto. Cuando llegamos, salgo, lo fui a buscar, y estaba el Profe, me dice que Palacios se había ido. Y le dije que si no me decía donde estaba, lo cagaba a trompadas. A la tercera vez, le partí los anteojos y le abrí la nariz. Agarré mi bolso y me fui. Diez años después le pedí perdón".La final de la Libertadores del 94 con San Pablo. "Había casi 100 mil personas, eran los bicampeones y las banderas decían tricampeón. En el entretiempo, Raúl Gámez le pateó y le volteó la puerta al árbitro y le dijo: 'Nunca vi un uruguayo tan cagón como vos'. Y en el segundo tiempo hubo un penal muy claro del Pacha Cardozo, que la baja con la mano, fue siga, siga. Fue lo único que hizo bien Gámez en Vélez, después fracasó en todo. Hoy vas preso si hacés eso".Por qué no va más a ver a Vélez. "No voy más al Amalfitani, no quiero saber más nada. Me cansé de pedir disculpas por algo que los pibes no entiende. No quiero pasar más malos momentos. Se me borró Vélez. El hincha genuino me va a entender y no le va a doler, es el que sabe que cada vez que iba a la cancha tenía que estacionar en el Carrefour porque no me daban estacionamiento, porque me hacían entrar por la puerta 9, no me daban lugar para sentarme y me sentaba en la escalinata de la platea norte. Mismo cuando me invitaron al festejo por los 25 años: yo no fui porque no me llamó el presidente. A mí me tiene que llamar el presidente, no la secretaria del que atiende el gimnasio. Es una falta de respeto".El caso de Mauro Zárate. "No me siento identificado con lo de Zárate, él no ganó nada. Yo gané todo. Es muy distinto. Pero lo entiendo. ¿Cómo no vas a pasar a Boca? ¿Cómo no vas a tratar de mejorar, jugar la Copa Libertadores y mejorar? Si esto es un trabajo".