Todo para ver: un recorrido por la obra de Oliver Jeffers, el invitado estrella al cierre del Filbita

Natalia Blanc
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"Tenemos mucho por hacer", le dice Oliver Jeffers a su hija Mari en la dedicatoria de su nuevo libro, Lo que construiremos. Planes para nuestro futuro juntos, que Fondo de Cultura Económica publicará en el país a fines de noviembre. El ilustrador australiano, autor de unos veinte títulos para chicos (y no tanto), es el invitado estrella del Filbita, abrirá su estudio a una visita virtual y cerrará el festival literario infantil el sábado 24 con un encuentro a la distancia con Isol. Hablarán sobre sus obras y secretos creativos, entre otras cuestiones, en una entrevista "dibujada" a cuatro manos.

Cuatro manos es, precisamente, lo primero que los lectores verán al abrir el libro número 19 de Jeffers como autor integral. "Lo que construiremos surge después del nacimiento de nuestro segundo hijo, nuestra primera hija. Trata sobre esa idea de una imaginación compartida donde yo construiré su futuro y ella construirá el mío", cuenta Jeffers en un video que puede verse en su sitio oficial. Allí aparece, junto con su pequeña hija, con un gorro de lana y un buzo a rayas, muy parecidos a los que usa el protagonista de la historia. A diferencia de su libro anterior, Aquí estamos (FCE), en el que el autor le ofrece a su hijo mayor, Harland, "notas para vivir en el planeta Tierra", en Lo que construiremos habla sobre el porvenir. "Es un libro que mira hacia el futuro", asegura en el trailer de presentación.

Lola Rubio, editora del área de Obras para Niños y Jóvenes de Fondo de Cultura Económica en la Argentina, define el nuevo álbum como "un contrato de amor entre padre e hija". Las cuatro manos que aparecen en la primera doble página (dos pequeñas, dos de adulto) pueden leerse como "una reflexión sobre el trabajo colaborativo". A medida que la historia avanza, Jeffers habla también sobre ciertos temores y sobre las herramientas que pueden usar para construir juntos un futuro.

Si bien suele recurrir al humor (y a pequeñas dosis de ironía) para quitar solemnidad a los temas que trata en sus libros, un recurso que también utiliza Isol, en el nuevo relato ilustrado se advierte cierta melancolía y ambigüedad con respecto a lo que van a construir: "Un lugar para cuando todo esté perdido, para las cosas que hemos amado y que hemos protegido", dice en un momento. "Pondremos esas cosas a un lado del amor que habíamos guardado / Pienso que quizás nos darán consuelo cuando el ánimo esté por el suelo".

Más realista que nunca, el autor explica en el video: "El futuro no siempre va a ser rosa, habrá momentos aterradores, oscuros, así como tiempos alegres y felices". Y concluye que sintió "algo muy poderoso al escribir un libro para una relación futura y toda la esperanza y el potencial de todo lo que está por venir".

Con ediciones en más de treinta lenguas, ¿qué tiene la obra de Jeffers en particular que hace que lo sigan lectores de todo el mundo? Según Lola Rubio, "es la clase de autor que cualquier editor quisiera tener en su catálogo. Todos sus libros son una maravilla. Tiene una imagen propia, muy personal, y al mismo tiempo, un alcance universal. Sus planteos son los mismos que se hacen los niños y los adultos de todas partes: desde los que tienen humor hasta los filosóficos y los que están más vinculados con la pena y la soledad. Por ejemplo, cuando pregunta para qué estamos aquí y hasta cuándo estaremos en este mundo o qué pasa cuando nos falta una persona que queremos y que extrañamos, como sucede en El corazón y la botella".

La editora resalta, además, algo "extraordinario" de Jeffers: "Tiene una gran calidad gráfica, muchas de sus dobles páginas son verdaderas obras de arte. Tiene un gran manejo del espacio y los colores, muchos recursos gráficos, combina tintas, acuarelas, collages. Y un gran sentido del humor, aun en sus textos más emotivos".

Para el autor de Cómo alcanzar una estrella (su primer libro, publicado en 2004), el humor es como un "gran ecualizador" de la vida: "Se puede utilizar para hacer frente a temas difíciles porque siempre es mejor reír que llorar", declaró en una entrevista con LA NACION Revista en 2013 cuando se editó en el país Este alce es mío, cuyas escenas transcurren en paisajes pintados por el artista serbio Alexander Dzigurski.

Jeffers, que nació en Port Hedland, Australia, en 1977, se crió en Belfast, Irlanda del Norte, y vive en Brooklyn, Nueva York, junto con su familia, dice que se inspira en "la vida real": "Escuchar a la gente, mirar, oler. Estoy atento a todo lo que me rodea". En Atrapados, por ejemplo, cuenta todo lo que hace un nene para bajar un barrilete que quedó enganchado en la copa de un árbol: al principio, tira una zapatilla; pero como eso no funciona, prueba con todo lo que tiene a mano. Todo. Así, una situación común va creciendo y mutando hasta llegar a una escena desopilante, absurda y por momentos, surrealista. Algo de eso se percibe también en otros de sus libros como Perdido y encontrado, que tiene una versión animada, y El increíble niño come libros, protagonizado por Enrique, a quien le gustan tanto los libros que se los devora literalmente.

Fondo de Cultura Económica ofrece en su tienda virtual y en las librerías un "combo" Jeffers, titulado Había una vez un niño, que cuesta $1292. Es una caja de formato chico que trae tres de sus libros más pedidos por los lectores: Como atrapar una estrella, De vuelta a casa y Perdido y encontrado, una historia que habla sobre el valor de la amistad a través del vínculo entre un chico y un pingüino que se siente solo y busca un amigo.

Entre los libros de otros autores ilustrados por Jeffers se destaca el best seller El día que los crayones renunciaron, del estadounidense Drew Daywalt, que narra una "revuelta" protagonizada por crayones de colores que protestan porque Duncan, su pequeño dueño, no los trata bien. Publicado en 2013, tuvo tanto éxito que en 2016 Daywalt y Jeffers presentaron una segunda parte, El día que los crayones regresaron a casa. Esta vez, los crayones le piden a Duncan que los rescate de los lugares donde los dejó. Le mandan postales con textos irónicos como "Saludos desde la alfombra".

El niño que nadaba con pirañas, de David Almond, y Mario imaginario, de Eoin Colfer (Océano Travesía), también tienen ilustraciones de Jeffers. Ambos tratan sobre relaciones afectivas: el primero, entre Stanley y sus tíos, con quienes convive desde que perdió a sus padres; el segundo tiene como protagonista a Mario, un amigo invisible que sueña con tener un amigo real.

Aunque a Jeffers lo siguen lectores de todas las edades hay un título en especial que fascina a jóvenes y adultos: Una niña hecha de libros, creado en conjunto con Sam Winston, ganó en 2017 el premio Bologna Ragazzi de ficción, que otorga la prestigiosa feria del libro italiana. Estuvo en la lista de best sellers del New York Times y fue traducido a 20 idiomas. "Es un libro poderoso que inspira a reflexionar sobre la lectura y la escritura. Con un balance preciso entre las palabras y las imágenes aporta muchas capas que el lector puede explorar", dictaminó el jurado.

Es un álbum creado a partir de citas literarias de grandes obras como Robinson Crusoe, Los viajes de Gulliver y Alicia en el país de las maravillas. Las ilustraciones de Jeffers son cautivantes e invitan a sumergirse en el fantástico universo de la lectura, de la mano de una narradora que navega por un mar de libros.

Para agendar

Dos potencias se dibujan

Jeffers e Isol protagonizarán una entrevista dibujada el sábado 24, a las 19, que se transmitirá por el canal de YouTube de Fundación Filba. Antes, el viernes 23, a las 19, el ilustrador participará de la sección "Autores en prisma": una visita virtual a su taller creativo.