La radio rescata del olvido los pueblos azotados por la violencia en Colombia

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Bogotá, 21 sep (EFE).- Acercarse a un micrófono para hablar de emprendimientos, paz y reconciliación no estaba en el panorama de los campesinos de los Montes de María, una región colombiana golpeada durante décadas por las atrocidades del conflicto armado y en la que desde 2020 la radio comunitaria hace frente a la estigmatización.

Bajo el asedio del paramilitarismo y de otros grupos armados, los Montes de María, entre los departamentos de Bolívar y Sucre, en el Caribe colombiano, han sido escenario de los más grandes horrores de la violencia que dejó en los últimos 30 años más de 158.000 víctimas de todo tipo en ese complejo montañoso y secuestró la esperanza de casi medio millón de personas.

Los habitantes de esta región, que se resisten al olvido, encontraron la oportunidad de narrar su propia historia a través de las Emisoras de Paz que llegan a las regiones más apartadas del país de la mano de la Radio Televisión Nacional de Colombia (RTVC).

Rosember Anaya, líder del equipo informativo de la emisora de San Jacinto, uno de los 15 pueblos de los Montes de María, reconoce que la llegada de este programa, en agosto de 2020, "ha significado un hito" porque esta región, en la que las emisoras comunitarias desaparecieron, "necesitaba hacer visible su riqueza cultural".

"Que haya llegado la radio pública es muy importante (...) porque los Montes de María es más que violencia", asegura Anaya en una entrevista con Efe.

VOCES PARA LA TRANSFORMACIÓN

Las Emisoras de Paz, creadas por el acuerdo firmado entre el Gobierno colombiano y la antigua guerrilla de las FARC en 2016, fueron delegadas al Sistema de Medios Públicos, responsable de impulsarlas como un mecanismo de pedagogía para la paz y para hacer un acompañamiento de la implementación de lo pactado.

Estas emisoras, que hacen parte del sistema informativo implementado por RTVC, a través de Radio Nacional de Colombia, permiten visibilizar e impulsar los emprendimientos, proyectos regionales y diálogos sociales de las regiones más convulsas.

Hasta ahora funcionan 11 emisoras en Chaparral (Tolima), Ituango (Antioquia), Fonseca (La Guajira), Convención (Norte de Santander), Algeciras (Huila), Puerto Leguízamo (Putumayo), Arauquita (Arauca), El Tambo (Cauca), Bojayá (Chocó) y Florida (Valle), además de la de San Jacinto (Bolívar).

"Muchos territorios en Colombia lidian con la estigmatización porque, lamentablemente, los conocimos por el conflicto armado y no por su riqueza biodiversa y cultural. Queremos superar esa estigmatización mostrando la riqueza que tienen territorios como los Montes de María, empezando por sus habitantes que ahora tienen donde contar sus propias historias", explica el coordinador de las Emisoras de Paz, Juan Ricardo Pulido.

EN VOZ PROPIA

Anaya hizo su carrera periodística en Barranquilla pero nunca perdió la ilusión de regresar a su natal San Jacinto. El sueño que le fue esquivo por 11 años se cumplió gracias a las Emisoras de Paz, de las que dice son "una gran vitrina" para conocer las historias de los Montes de María "que se habían opacado por el conflicto".

Con su equipo han contado historias como las de un grupo de mujeres víctimas del conflicto en San Jacinto que crearon "Yuca-ar", un emprendimiento con el que exportan harina extraída de la yuca, o la de unos jóvenes que con música construyen paz en El Salado, donde hace 21 años los paramilitares masacraron a 60 campesinos.

"Anteriormente San Jacinto solo salía en los medios nacionales cuando sucedían cosas negativas o en épocas del Festival de Gaitas que se hace en agosto, pero desde que llegó Radio Nacional de Colombia siento que hay más participación de la comunidad y se divulgan los buenos emprendimientos que tenemos en nuestro municipio", señala Enilda Rivero, artesana de San Jacinto.

Los micrófonos le pertenecen a las comunidades pero están abiertos para víctimas y victimarios porque las Emisoras de Paz apuestan por la reconstrucción de estos territorios desde la reconciliación y la verdad.

"Esto no está organizado ni pensado para ponerse al servicio de una causa política o ideológica. Las emisoras están ahí para ser una herramienta para las comunidades y estamos haciendo todos los esfuerzos, junto con los periodistas y comunidades, para preservarla, protegerla y que cumpla ese cometido", explica el gerente de RTVC Sistema de Medios Públicos, Álvaro García.

Anaya, orgulloso de que las Emisoras de Paz permitan reconstruir el tejido social de una comunidad que todavía sufre la violencia, destaca que "las personas ya sienten a Radio Nacional de Colombia como suya, la sienten como la radio del pueblo".

Klarem Valoyes Gutiérrez

(c) Agencia EFE

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