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Un profesor de Yale sugiere que los ancianos en Japón opten por el suicidio masivo: ¿Qué quiso decir en realidad?

Libro escrito por Yusuke Narita, profesor asistente de Economía en la Universidad de Yale, quien afirmó que se tomaron fuera de contexto sus comentarios sobre la eutanasia y el suicidio en masa como opciones para lidiar con el acelerado ritmo de envejecimiento de la sociedad japonesa, en New Haven, Connecticut, el 4 de febrero de 2023. (Bea Oyster/The New York Times)

TOKIO — Sus afirmaciones son de lo más drásticas.

En entrevistas y apariciones en público, Yusuke Narita, profesor asistente de Economía en la Universidad de Yale, le ha dado respuesta a la pregunta de cómo lidiar con la carga que representa la sociedad de Japón que envejece a un ritmo acelerado.

“Creo que la única solución es muy clara”, sentenció durante un programa noticioso en línea a finales de 2021. “A fin de cuentas, ¿acaso no será el suicidio en masa y el ‘seppuku’ en masa de los ancianos?”. El término Seppuku describe un ritual de evisceración, el código entre los samuráis que sufrían la deshonra en el siglo XIX.

El año pasado, cuando un estudiante de primaria le pidió que ahondara en sus teorías sobre el “seppuku” masivo, Narita le respondió, frente a un grupo de estudiantes reunidos en el lugar, con la descripción gráfica de una escena de “Midsommar: el terror no espera la noche”, una película de terror de 2019. En ese filme, un culto sueco envía a uno de sus miembros de mayor edad a que salte de un despeñadero y muera por suicidio.

“Que la opción sea buena o mala es otro asunto, más difícil de determinar”, Narita le respondió a su interlocutor, que tomaba notas con toda diligencia. “Así que, si te parece que está bien, quizá debas empezar a trabajar para crear una sociedad así”.

En otras ocasiones, ha hecho referencia al tema de la eutanasia. “La posibilidad de hacerla obligatoria en el futuro”, dijo en una entrevista, será “tema de debate”.

Narita, de 37 años, aclaró que sus declaraciones se habían “tomado fuera de contexto” y que, en esencia, se refería a un plan cada vez más extendido de obligar a las personas mayores a abandonar los puestos de liderazgo en los negocios y en la política, a fin de darles paso a las generaciones jóvenes. Sin embargo, con sus comentarios sobre la eutanasia y la seguridad social, atizó el tema más candente en Japón.

Asilo para ancianos en Rokkasho, Japón, el 2 de agosto de 2018. (Ko Sasaki/The New York Times)
Asilo para ancianos en Rokkasho, Japón, el 2 de agosto de 2018. (Ko Sasaki/The New York Times)

Aunque es casi desconocido incluso en los círculos académicos de Estados Unidos, gracias a sus posturas extremas ha ganado cientos de miles de seguidores en las redes sociales de Japón entre jóvenes frustrados que están convencidos de que una sociedad gerontocrática ha obstaculizado su progreso económico.

Narita, que aparece con frecuencia en programas japoneses en línea en camiseta, sudadera u otro tipo de ropa casual y se distingue por sus anteojos con un lente redondo y otro cuadrado, se comporta como un cerebrito insolente, confiado por el pedigrí de su título de la “Ivy League”. Pertenece a un pequeño grupo de agitadores japoneses empeñados en romper tabús sociales, actitud que les ha ganado una audiencia entusiasta. Su bío de Twitter dice: “Lo que te han dicho que no puedes decir, por lo regular es la verdad”.

En su respuesta por escrito a las preguntas que le enviamos por correo electrónico, Narita indicó que su “principal preocupación es el fenómeno en Japón, donde los mismos magnates han dominado por años el mundo de la política, la industria tradicional y los medios, el entretenimiento y el periodismo”.

Según escribió, usó las frases “suicidio en masa” y “‘seppuku’ en masa” como una “metáfora abstracta”.

“Debería haberlas usado con más cautela por sus posibles connotaciones negativas”, añadió. “Después de reflexionar un poco, dejé de usar esas palabras el año pasado”.

Sus detractores afirman que sus repetidos comentarios sobre el tema ya han diseminado ideas peligrosas.

“Es irresponsable”, opinó Masaki Kubota, periodista que ha escrito sobre Narita. La gente que ya está alarmada por las cargas del envejecimiento de la sociedad “podría pensar: ‘Oh, mis abuelos son los que viven más tiempo’”, señaló Kubota, “‘así que deberíamos deshacernos de ellos’”.

En su trabajo cotidiano, Narita se dedica a la investigación técnica de algoritmos computarizados empleados en política sanitaria y educativa. No obstante, su presencia regular en numerosas plataformas de internet y en la televisión en Japón le ha dado gran popularidad, por lo que ha aparecido en portadas de revistas, programas de comedia y anuncios de bebidas energizantes. Incluso tiene un imitador en TikTok.

Por lo regular, aparece con agitadores de la generación X como Hiroyuki Nishimura, un empresario convertido en celebridad que es propietario de 4chan, el tablero de mensajes en línea en el que prosperan algunas de las ideas más tóxicas de internet, y Takafumi Horie, un provocador empresario que estuvo encarcelado por fraude bursátil.

En ocasiones, ha ignorado los límites del buen gusto. En un panel organizado por Globis, escuela de Administración de Empresas de Japón, Narita le dijo a la audiencia que “si esta puede convertirse en una sociedad japonesa en la que personas como ustedes cometan ‘seppuku’ una tras otra, no sería solo una política de seguridad social, sino la mejor política ‘Cool Japan’”. Cool Japan es un programa de gobierno que promueve los productos culturales del país.

Debate pendiente

Impactantes o no, algunos abogados afirman que las ideas de Narita han abierto espacios para sostener conversaciones políticas muy necesarias sobre la reforma del sistema de pensiones y cambios en la previsión social. “Algunos críticos argumentan que la gente mayor recibe demasiado dinero de pensión y los jóvenes mantienen a todos los ancianos, incluso los adinerados”, explicó Shun Otokita, de 39 años, miembro de la Cámara Alta del Parlamento por el partido de derecha Nippon Ishin no Kai.

Pero sus detractores afirman que Narita resalta las cargas de la población mayor sin dar sugerencias realistas de políticas para aliviar algunas de esas presiones.

“No se concentra en presentar estrategias que ayuden, como mejor acceso a guarderías o una mayor inclusión de las mujeres o de los inmigrantes en la fuerza de trabajo”, comentó Alexis Dudden, historiadora de la Universidad de Connecticut dedicada al estudio del Japón de la era moderna. “Algo que de hecho pueda fortalecer a la sociedad japonesa”.

En relación con el tema de la eutanasia, Narita ha hablado en público sobre su madre, que sufrió un aneurisma a los 19 años. En una entrevista con un sitio web en el que las familias pueden buscar asilos para ancianos, Narita dijo que, incluso con seguro y con fondos del gobierno, gasta 100.000 yenes (unos 760 dólares) al mes por el cuidado de su madre.

Algunas encuestas en Japón han indicado que la mayoría del público apoya la legalización de la eutanasia voluntaria. Pero la referencia de Narita a una práctica obligatoria espanta a los moralistas. En la actualidad, los países que han legalizado la práctica únicamente “la permiten si la persona misma la quiere”, explicó Fumika Yamamoto, profesor de Filosofía en la Universidad de la Ciudad de Tokio.

En el correo electrónico que envió, Narita señaló que “la eutanasia (voluntaria o involuntaria) es un tema complejo, con muchos matices”.

“Mi intención no es promover su aplicación”, añadió. “Mi predicción es que habrá un debate más amplio”.

© 2023 The New York Times Company

Si tú o alguien que conoces está considerando quitarse la vida, contacta inmediatamente con tu Línea Nacional de Prevención al Suicidio:

México: (55) 5259-8121, o visita http://www.saptel.org.mx/

EEUU: 988 (línea gratuita en inglés y español) o visita suicidepreventionlifeline.org

Argentina: 135 (línea gratuita) (011)5275-1135 o visita https://www.casbuenosaires.org.ar/

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