‘Yo quería hacer algo’. Traumatólogo de Miami se va a Ucrania a ayudar a las víctimas de la guerra

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Una mujer a quien un proyectil disparado contra su apartamento le destrozó un brazo y una pierna. Un joven al que una granada autopropulsada casi le vuela la cara. Un hombre con el pecho y el hígado destrozados por el impacto de un misil.

Estos fueron algunos de los casos que el Dr. Enrique Ginzburg, jefe de Cirugía del Centro de Traumatología Ryder del Jackson Health System, encontró en su reciente viaje a Ucrania, donde trabajó codo con codo con los médicos ucranianos en complejas operaciones a las víctimas de la invasión rusa en el país de Europa del Este.

“Es una experiencia muy gratificante en este momento de mi vida [...] poder contribuir a una misión tan humanitaria”, dice Ginzburg.

A principios de abril, Ginzburg viajó con un pequeño equipo de cirujanos traumatólogos al Hospital Clínico de Urgencias de Lviv, en el oeste de Ucrania, para ofrecer apoyo médico y capacitación a los médicos ucranianos.

El Global Surgical and Medical Support Group (GSMSG) organizó la misión; su objetivo es prestar “servicios humanitarios en áreas de conflicto y entornos austeros”, dice el Dr. Aaron Epstein, presidente y fundador de GSMSG, una organización sin fines de lucro con sede en Washington.

Epstein, quien antes de dedicarse a la Medicina tenía experiencia en defensa, seguridad nacional e inteligencia, dice que se inspiró para fundar GSMSG cuando trabajaba en el Medio Oriente y veía que los grupos simplemente “llegaban y hacían su parte para una sesión de fotos de CNN y se iban o llegaban y proporcionaban una práctica médica realmente deficiente”.

Pero el equipo de GSMSG quería hacer más: “Escuché a muchos hablar [de Ucrania]. Y yo quería hacer algo”, dijo Ginzburg, de 65 años, que conoció a Epstein en 2016 cuando estaba haciendo una rotación en Ryder Trauma mientras estudiaba en la Universidad de Georgetown. Antes de trabajar con Epstein y el grupo GSMSG en Ucrania, Ginzburg trabajó con ellos en Irak.

Para Ginzburg, la conexión con Ucrania es personal: su abuelo es originario de Kiev y su abuela del este de Polonia.

Aunque Ginzburg ha saltado en paracaídas en lugares difíciles como Haití e Irak, nunca antes había operado en un área de guerra. La situación en Ucrania era especialmente precaria, ya que “operaban en el contexto de unas fuerzas militares teóricamente de primer mundo que podían intentar destruirlos”, en lugar de ataques aislados como coches bomba, terroristas suicidas o atentados al azar.

Tres casos difíciles

Tras llegar a Ucrania, Ginzburg pasó los dos días siguientes trabajando junto a los médicos ucranianos, consultando con ellos sobre los pacientes más complejos.

Uno de ellos era la joven que tenía el brazo y la pierna destrozados. Los médicos se plantearon cubrir la herida con un injerto de piel o un parche, o incluso una posible amputación. Ginzburg desconoce el resultado.

Otro fue el del joven cuya cara fue destruida por una granada autopropulsada, un caso para el que los cirujanos decidieron seguir un “enfoque por etapas”, que implicaba hasta 20 operaciones para reconstruir la mandíbula y cubrir la cara con músculo y piel.

Quizás el caso más complejo fue el de un paciente con el pecho y el abdomen abiertos por la metralla de un cohete. Los médicos debatieron entre operar de inmediato o drenar la acumulación de líquido con un catéter. El equipo decidió operar, pero fue demasiado tarde. El paciente murió justo antes que lo llevaran al quirófano.

El Dr. Enrique Ginzburg, director médico de traumatología y jefe de cirugía del Centro de Traumatología Ryder del Jackson Health System, consulta con los médicos de un hospital de Lviv, Ucrania, que estaba tratando a los pacientes que habían resultado heridos durante la invasión rusa de Ucrania.
El Dr. Enrique Ginzburg, director médico de traumatología y jefe de cirugía del Centro de Traumatología Ryder del Jackson Health System, consulta con los médicos de un hospital de Lviv, Ucrania, que estaba tratando a los pacientes que habían resultado heridos durante la invasión rusa de Ucrania.

La mayoría de los pacientes fueron enviados desde cientos de millas de distancia, desde el este de Ucrania, donde los combates han sido más intensos y donde la atención médica es escasa ya que las fuerzas rusas bombardearon hospitales y clínicas.

Sin embargo, como señala Epstein, la simple donación de suministros o la realización de algunos procedimientos médicos no afecta a la comunidad de forma duradera. En su lugar, el GSMSG se centra en “capacitar a los socios y a las comunidades anfitrionas para que puedan adquirir la experiencia y las habilidades necesarias para usarlas en sus comunidades en el futuro”.

La experiencia de Ryder tuvo un papel importante

Gracias a las tres décadas que Ginzburg lleva tratando a pacientes de traumatología en Ryder, era idóneo para trabajar con los médicos ucranianos, capacitándolos en el tratamiento de pacientes con heridas penetrantes y contusas.

En el Ryder, Ginzburg vio muchas cosas, desde pacientes con múltiples heridas de bala hasta lesiones devastadoras causadas por accidentes de tráfico.

“Es uno de los cirujanos veteranos”, dice el Dr. Antonio Marttos Jr., cirujano de traumatología de Ryder, que conoce a Ginzburg desde que llegó al Centro en 2004 para una beca de Traumatología y Cuidados Intensivos. “Es un líder mundial” que siempre está disponible para la educación y el apoyo, e incluso pone su vida en juego, como hizo en Ucrania, añade Marttos.

Ginzburg señala que, aunque el alcance de las heridas en Ucrania era mayor y tenía algunas peculiaridades —nunca había tratado con heridas causadas por proyectiles radiactivos—, los casos en el Ryder eran similares a los del campo de batalla ucraniano.

“Los fusiles AR-15 que hay en este paí, están creando el mismo tipo de heridas”, dijo Ginzburg.

Planes para volver a Ucrania

El trabajo de Ginzburg hizo que miembros del gobierno ucraniano, desde el alcalde de Lviv hasta el director regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud y el ministro de Sanidad de Ucrania, solicitaran más cirujanos e iniciativas de telemedicina.

Desde entonces, el GSMSG creó equipos quirúrgicos, con grupos de cuatro cirujanos que visitan Ucrania cada dos semanas; el primero de los equipos está a punto de volver a casa. El GSMSG también está obteniendo certificaciones para establecer esfuerzos de telemedicina multiinstitucional.

Mientras tanto, con la ayuda de la Panamerican Trauma Society, una organización sin fines de lucro con sede en Virginia, y los esfuerzos de telemedicina de la Universidad de Miami, Ginzburg y un equipo de cirujanos ya realizaron dos llamadas de consulta formales y “están disponibles para que ellos [los médicos ucranianos] nos contacten en cualquier momento”.

Marttos, presidente de la Panamerican Trauma Society, dice que la misión de la organización era inicialmente “mejorar la atención traumatológica y crítica en todo el continente americano”.

Pero desde el inicio de la pandemia del coronavirus en marzo de 2020, el grupo amplió su alcance a nivel mundial, incluyendo la reciente misión de Ucrania.

“Hay problemas en Ucrania, alguien solicita [ayuda] y enseguida, en cuestión de horas, puedes conectarte a todo el mundo [...] y discutir un caso”, dijo.

Ginzburg tiene previsto volver a Ucrania en los próximos meses.

Ginzburg se mostró relativamente imperturbable mientras trabajaba en Ucrania, a pesar de buscar refugio en casas seguras cuando los informes de inteligencia les advirtieron de varios ataques inminentes con cohetes. Sin embargo, reconoce la precariedad de la situación.

“Hoy estaba llamando a mi seguro de vida porque tengo hijos pequeños y mi esposa, así que estoy intentando asegurar que tengo una buena cobertura”.

Su familia lo apoya en sus misiones, pero su esposa, terapeuta ocupacional que acompañó a Ginzburg en sus viajes a Haití, Irak y Ucrania, insiste en que la llame todos los días.

Sin embargo, aunque su familia se preocupe, sabe que su trabajo es importante.

Ginzburg es “uno de los cirujanos traumatólogos más inteligentes y con más talento con los que he tenido el placer de trabajar”, dijo Epstein.

Marttos añadió: “Es alguien que no se limita a ir donde lo lleve el viento. Es un marinero. Sabe a dónde ir. Es un líder”.

Ginzburg considera que su amor por la aventura y por ayudar a los demás es la razón por la que se convirtió en traumatólogo.

“No hay nada como trabajar con alguien que está a punto de morir y [...] ser capaz de sacarlo de las fauces de la muerte. No hay nada más gratificante”.

El Dr. Enrique Ginzburg, director médico de traumatología y jefe de cirugía del Centro de Traumatología Ryder del Jackson Health System, con un grupo de médicos y proveedores de atención sanitaria en el Hospital Clínico de Urgencias de Lviv, en Ucrania, en abril.
El Dr. Enrique Ginzburg, director médico de traumatología y jefe de cirugía del Centro de Traumatología Ryder del Jackson Health System, con un grupo de médicos y proveedores de atención sanitaria en el Hospital Clínico de Urgencias de Lviv, en Ucrania, en abril.

Cualquier donación debe enviarse directamente al Global Surgical and Medical Support Group.

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