Un pasajero de Delta fue forzado a volar en un asiento manchado con heces: "puede sentarse o quedarse"

Un pasajero de Delta se sintió “deshumanizado” cuando lo forzaron a viajar en un asiento lleno de heces. (Foto: Matthew Meehan)

Un pasajero de nivel Diamond Medallion de Delta sufrió una experiencia “deshumanizadora” cuando lo obligaron a sentarse sobre unas heces. La alternativa era perder el vuelo.

El 1 de noviembre, mientras Matthew Meehan embarcaba en el último vuelo de Atlanta a Miami se dio cuenta de que el avión no había sido limpiado correctamente. Sin embargo, lo que pensó que sería simplemente otro vuelo apestoso, resultó ser mucho peor.

“Cuando me senté en mi asiento, inmediatamente olí algo y pensé ‘No puede ser, otro vuelo que huele mal’”, le contó a Meehan, de Yahoo Lifestyle. Sin embargo, no fue el único en notarlo. “Me di cuenta de que la persona que estaba a mi lado también se había tapado la nariz”, dijo. “Luego intenté sacar mi cargador y me incliné por completo para cargar mi móvil cuando me di cuenta de que no era solo un olor, en realidad eran heces y se encontraban detrás de mis piernas, estaban por todo el suelo y en la pared del avión. Me había sentado sobre ella”, recordó.

Tanto él como su compañero de asiento se dirigieron hacia la cabina del avión para avisarle a la tripulación. Como si encontrar encontrar aquellos excrementos no fuera lo suficientemente impactante, la respuesta que les dieron los sorprendió aún más. “La tripulación de cabina nos dijo: ‘¿Estás bromeando? Avisamos. No puedo creer que no lo hayan limpiado’. Sabían que estaba allí”, dijo Meehan.

Meehan sabe que los aviones de Delta deben tener a bordo un kit de riesgo biológico para enfrentar situaciones como esta. “El representante de Delta que habló conmigo después del suceso me dijo que su protocolo es tener a bordo un kit de riesgo biológico”, afirmó. “El hecho de que no lo sacaran para ofrecerme algo con lo cual limpiarme adecuadamente o que no tuvieran uno en el avión implica en cualquier caso que se saltaron el protocolo”, dijo Meehan. “Dijeron que no tenían un kit a bordo”.

En vez de llamar al aeropuerto y pedir productos desinfectantes, Meehan contó que la asistente de vuelo le dio dos toallas de papel y una botella de ginebra para que se limpiara en el lavabo. “Quería que me limpiara con alcohol normal, alcohol de beber”, dijo.

En este punto Meehan solo quería eliminar la diarrea, aunque no estaba seguro del origen de la misma, no sabía si provenía de un perro o de una persona. “No sabíamos si se trató de una persona o de un animal enfermo… En un primer momento la tripulación de cabina dijo que era de un pastor alemán. Luego un agente de la puerta de embarque reportó en su informe que eran de un hombre mayor que se sintió mal al aterrizar. Ahora Delta Corporate afirma que era de un cachorro de Golden Retriever”, dijo. “No me importa. Las heces, sean de quien sea, pueden transmitir enfermedades”.

Meehan tomó los escasos materiales de limpieza que le dieron y fue al baño con la esperanza de que cuando saliera, su asiento estuviera limpio. “Se me metió por encima de los tobillos”, contó. “No me dieron guantes. Tuve que quitarme los pantalones porque las heces estaban en la parte trasera, por lo que en ese momento se transfirieron a mis manos, sin tener ningún tipo de producto desinfectante para limpiarlas, solo contaba con una pequeña botella de ginebra”.

Cuando salió del baño, se sorprendió al ver que todavía estaban embarcando el avión como si no hubiera excrementos en las paredes.

El representante de Delta también le dijo a Meehan que “Delta rompió el protocolo al continuar el proceso de embarque cuando el riesgo biológico había sido identificado e informado. “Si un pasajero llama la atención del personal por la existencia de un riesgo biológico o de contagio, se supone que deben interrumpir por completo el embarque”, dijo Meehan. “Y se supone que debes bajar lo antes posible para que limpien adecuadamente y se reduzca el riesgo de contagio o de contaminar a otros pasajeros. Pero ellos siguieron embarcando el avión”.

Yahoo Lifestyle le preguntó a Delta sobre su protocolo específico para abordar los contagios, pero aún no ha recibido respuesta.

Cuando Meehan le pidió explicaciones a la tripulación de cabina, estos le dijeron: “Si no lo limpiaron, no es culpa nuestra, es responsabilidad de alguien del aeropuerto. Estamos ocupados en medio de un embarque. Si quieres puedes bajarte del avión y hablar con alguien”. Así lo hizo.

El agente de la puerta de embarque llamó a una gerente, a quien Meehan describió como beligerante, mientras él intentaba mantener la calma para que “no lo expulsaran del avión”. “Le conté lo que sucedió y ella me dijo: ‘Si el equipo de limpieza no hizo su trabajo, no es mi problema ¿Qué quieres que haga?’”, afirmó Meehan. “Se mostró muy agresiva y desinteresada, así que le pregunté: ‘¿Podemos limpiarlo para poder sentarme?’ Entonces me respondió: ‘Señor, es hora de que el avión despegue. Puede sentarse en su asiento o bajarse’”.

Meehan y el gerente se dieron cuenta de que no era el único pasajero molesto por esa situación. “En ese momento, otros cuatro o cinco pasajeros también se levantaron de sus asientos y se pararon en la zona de la tripulación de cabina en señal de protesta y no se sentaron hasta que no limpiaron”, contó. Para evitar un problema mayor, la gerente hizo que alguien limpiara esa zona con toallas de papel. “Que yo sepa, no usaron ningún tipo de producto desinfectante y se suponía que debía estar de acuerdo con eso porque ella lo ‘había limpiado’”.

En este tipo de situaciones, los Centers for Disease Control and Prevention  (en castellano Centros para el control y la prevención de enfermedades, CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan al personal “eliminar cualquier contaminación visible y limpiar y desinfectar el área con productos aprobados por la compañía”. Después del vuelo, el CDC indica que el personal debe “notificar al personal de limpieza de áreas contaminadas con diarrea, vómito, sangre u otros fluidos corporales que requieren una limpieza más profunda en aras de eliminarlas”.

Meehan intentó pedir de nuevo que desinfectaran el área, pero obtuvo la misma respuesta: “Me dijo: ‘Estamos retrasando este avión, te puedes sentar en tu asiento o quedarte en tierra’”. Meehan necesitaba estar a la mañana siguiente en un sitio, por lo que ese era el único vuelo que le permitiría llegar a tiempo. Así que no tuvo más remedio que “sentarse en las heces durante dos horas”.

“Me sentí como si fuera un animal atado al que obligan a acostarse sobre sus propias heces, como se ve a veces en los videos de PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales)”, contó. “Fue deshumanizante que me hablaran así, que me exigieran sin contemplaciones sentarme en un asiento lleno de excremento. “Se preocuparon más porque el avión despegara a tiempo que por la seguridad y la salud de los pasajeros”.

Dado que el vuelo tenía un exceso de reservas, ni siquiera tenía la opción de sentarse en otro asiento. “Así que permanecimos allí durante todo el vuelo, mi fila y los asientos a mi alrededor, pero el olor aún era horrible”. Todavía había heces amontonadas en la alfombra”. Pidieron que les facilitaran mantas y cubrieron los asientos y el suelo para intentar protegerse del “contacto con los excrementos”.

Meehan contó su historia en las redes sociales y los medios de noticias locales se hicieron eco. Delta ha abordado el problema.


#Share #Delta #FecesI’m covered in FECES from the person that sat in the airplane seat before me. It’s on my legs,…

Posted by Matthew Meehan on Thursday, November 1, 2018

#Compartir #Delta #Heces
Estoy cubierto de HECES de la persona que estaba sentada en el asiento del avión antes que yo. Está en mis piernas, pantalones, zapatos… ¡NO ESTOY FELIZ DELTA! ¡ES ASQUEROSO!

La gerente de RED COAT me dijo cuando llegó “¿cuál es tu problema?”. Le expliqué la grave situación… y, para mi sorpresa, me respondió: “no es problema mío, ¿Qué quieres que haga?” ME SENTÍ SOBREPASADO. Ella tenía autoridad para retrasar el vuelo y limpiar el área, pero se negó. Me negué a sentarme. Gracias a Dios otros pasajeros…

En una declaración a Yahoo Lifestyle, Delta dijo:

“El 1 de noviembre, un avión que operaba con el número 1949 desde Atlanta a Miami fue embarcado antes de terminar la limpieza luego de un incidente ocurrido en un vuelo anterior con un animal de servicio enfermo. Delta se disculpa con los clientes afectados por el incidente y se ha comunicado con ellos para solucionar el problema, ofreciéndoles un reembolso y una compensación adicional. La seguridad y la salud de nuestros clientes y empleados es nuestra principal prioridad y estamos realizando una investigación exhaustiva mientras trabajamos con los equipos adecuados para evitar que algo así vuelva a suceder”.

Delta también afirmó que cuando el avión llegó a Miami, fue sacado de servicio para “limpiarlo y desinfectarlo en profundidad”.

La aerolínea le ofreció a Meehan 50.000 millas como compensación. “¿Eso es lo que valgo para ellos? ¿50.000 millas? ¿Después de haber puesto mi salud y la de todos los pasajeros del avión en riesgo? Eso es lo que le dan a las personas cuando suscriben una tarjeta de crédito. Ni siquiera vale para un vuelo”, puntualizó. “Su oferta fue un insulto, como echar sal a la herida. Quería saber con certeza si se trató de un animal o una persona, si estaba enferma o si habían visto a un médico. ¿A qué se debió la diarrea? ¿Qué era? ¿Necesito vacunarme contra la hepatitis? ¿Tengo que ponerme alguna vacuna? Y no me responderán”.

Meehan dijo que le habría gustado recibir una respuesta comprensiva y sincera, pero en su lugar le dieron un guión corporativo: “aquí tienes 50.000 millas, ahora desaparece”.

La interacción con Delta fue el viernes por la tarde, pero afirma que desde entonces no ha tenido noticias de la aerolínea. “Tengo un nivel Diamond Medallion y un millón de millas”, dijo Meehan. “Si tratan así a sus pasajeros de mayor nivel, ni siquiera puedo imaginar cómo tratarán a las personas que no forman parte de su programa SkyMiles”.

Meehan podría emprender acciones legales. “Estoy esperando que Delta me responda a lo que pregunté y espero que se comporten bien. Si no lo hacen, no cabe dudas de que tomaré medidas”, apuntó.

Después de aterrizar en Miami, Meehan debía volar a Tampa, pero dice que tomó un Uber y tardó cuatro horas. “Simplemente no estoy preparado para volver a subirme a un avión”.

Maggie Parker