Prueban que las bolsas biodegradables no se descomponen tan fácilmente

Imogen Napper, la responsable de la investigación con una de las bolsas. (Twitter, Imogen Napper)

Para combatir el uso del plástico, algunos supermercados llevan tiempo incorporando bolsas biodegradables como solución al impacto en el medio ambiente. Justo cuando la opinión pública más consciente de la necesidad de buscar alternativas más sostenibles al modo de vida actual creía que había encontrado una razón para la esperanza, aparece un estudio que tira por tierra no sólo la ilusión, sino también la confianza en los nuevos usos.

Una investigación llevada a cabo por la Universidad Internacional de Plymouth, concretamente por la Unidad de Desechos Marinos, determinó que lo que se vendía como bolsas biodegradables están lejos de serlo. La premisa que han logrado probar es que éstas siguen estando intactas después de tres años, es decir, no se degradan, y tras el paso del tiempo pueden seguir siendo usadas. También crear problemas en la biodiversidad de los océanos.

Restos de bolsas de plástico acumuladas. (Getty Images).

El estudio se llevó a cabo tras comprobar bolsas fertilizantes, dos tipos de bolsas biodegradables y otras de plástico convencional. Ninguna se descompuso en todos los ambientes (mar, aire y tierra) tras largos periodos de exposición, tal y como publicó The Guardian. La única que se descompuso fue la fertilizante, que en tres meses desapareció en el mar. Sin embargo, los investigadores no lograron determinar si tiene algún efecto nocivo para el medio ambiente.

La mala noticia la dieron las supuestas bolsas biodegradables. Éstas fueron enterradas bajo tierra e inmersas en agua y tres años más tarde todavía se podían llevar al supermercado para ser usadas.

“Fue una sorpresa que las bolsas biodegradables fueran capaces de soportar peso después de tres años. Cuando ves algo etiquetado de esa manera, piensas instantáneamente que se degradará más rápido que las bolsas convencionales. No es el caso según nuestros estudios”, afirmó la responsable de la investigación, Imogen Napper.

El problema del uso de bolsas de plástico es mayúsculo, con una producción que se cuenta por miles de millones. La aparición de las opciones biodegradables parecía ser la solución, sin embargo, y en el caso de las fertilizantes, es necesario saber cómo reciclarlas. Muchas personas piensan que al no tratarse de plástico, este tipo de bolsas se pueden dejar tiradas en cualquier sitio. Craso error.

Bolsas biodegradables. (Getty Images).

El estudio mostró que es muy importante conocer la manera en la que se depositan las bolsas fertilizantes. Para que su labor funcione, deben pasar por un proceso administrado a través de la acción de microorganismos naturales. Sin embargo, el informe también indicó que este proceso requiere una infraestructura dedicada a los residuos biodegradables, algo que pocos países tienen y que generalmente debe salir por iniciativas individuales de los ciudadanos. 

Según la compañía responsable de crear estas bolsas, Vegware, el estudio prueba que es necesario ser conscientes de que no hay productos mágicos que se descomponen tan fácilmente y que es necesario tener una infraestructura adecuada.

“Hay conocer la diferencia entre los términos como fertilizantes, biodegradables u oxo-degradable. Enterrar bolsas fertilizantes bajo tierra no funciona. Para que puedan fertilizar se tienen que dar cuatro condiciones: Microbios, oxígeno, humedad, calor y tiempo”, señaló un portavoz de la compañía.

Y si estas condiciones son las dictadas por la naturaleza, las que debemos aplicar los seres humanos son más simples si lo queremos: conocimiento, sensibilidad y sentido de la responsabilidad