La promoción de una teoría conspirativa de inmigración mientras, al mismo tiempo, se corteja a los latinos

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Blake Masters, un inversionista de capital de riesgo que se está postulando al Senado por el Partido Republicano, ha afirmado que los demócratas están tratando de fomentar la inmigración en la frontera con el fin de remplazar a los electores nacidos en Estados Unidos. (Adriana Zehbrauskas/The New York Times)
Blake Masters, un inversionista de capital de riesgo que se está postulando al Senado por el Partido Republicano, ha afirmado que los demócratas están tratando de fomentar la inmigración en la frontera con el fin de remplazar a los electores nacidos en Estados Unidos. (Adriana Zehbrauskas/The New York Times)

Blake Masters, un inversionista de capital de riesgo que se está postulando al Senado en Arizona, es uno de los muchos republicanos que sostienen que la obsesión de la izquierda con la política de identidad racial está alejando a los electores latinos del Partido Demócrata.

Pero, mientras compite por la nominación de los republicanos, Masters ha promovido otro tipo de política racial que podría ahuyentar a los latinos del estado.

Durante meses, Masters ha promovido una teoría engañosa que describe la inmigración ilegal por la frontera sur como parte de una elaborada toma del poder por parte de los demócratas. En discursos, videos en redes sociales y entrevistas en pódcast, ha sostenido que los demócratas tratan de fomentar la inmigración para que su partido pueda debilitar el poder político de los electores nacidos en Estados Unidos.

“Lo que en realidad quiere hacer la izquierda es cambiar la demografía de este país”, señaló Masters en un video publicado en Twitter en el otoño. “Sí, quieren hace eso para consolidarse en el poder y nunca perder otras elecciones”. En mayo, le dijo a un entrevistador que los demócratas estaban “intentando fabricar e importar” un nuevo electorado.

Lo que Masters define como una “verdad evidente” es lo que los especialistas en extremismo califican como una versión limpia del “gran remplazo”, una teoría conspirativa racista, que solía ser marginal, y afirma que las élites de Occidente, en ocasiones manipuladas por los judíos, pretenden remplazar a los estadounidenses blancos con inmigrantes para debilitar la influencia de la cultura blanca. Esta idea se ha asociado con la masacre en un supermercado de Búfalo, Nueva York, en mayo; con el tiroteo en un Walmart de El Paso, Texas, en 2019; y con los asesinatos en una sinagoga de Pittsburg en 2018.

La versión de Masters —una que no hace referencia alguna a los judíos ni a los blancos, sino que establece un conflicto entre los inmigrantes y los nacidos en Estados Unidos— se ha generalizado en la retórica de los republicanos sobre la inmigración. También ha alcanzado relevancia junto con las aseveraciones ya desmentidas de que los inmigrantes que viven en Estados Unidos de manera ilegal están saliendo a votar en masa en las elecciones.

“Esta es una idea en la cual hay actores institucionales malos que de manera malintencionada provocan cambios que después originarán la subordinación política de los blancos”, señaló Robert Pape, director del Proyecto de Chicago sobre Seguridad y Amenazas de la Universidad de Chicago. “Es la raíz del temor y es la raíz de lo que están provocando quienes siembran el miedo”.

Un letrero que dice "Patriotas por Laxalt" recibe a los electores en un evento de campaña para Adam Laxalt, candidato republicano al Senado, en Moapa Valley, Nevada, el 11 de junio de 2022. (Joe Buglewicz/The New York Times)
Un letrero que dice "Patriotas por Laxalt" recibe a los electores en un evento de campaña para Adam Laxalt, candidato republicano al Senado, en Moapa Valley, Nevada, el 11 de junio de 2022. (Joe Buglewicz/The New York Times)

Masters, quien no quiso ser entrevistado, niega que él haya promovido la teoría del gran remplazo.

“Para todos es evidente que los demócratas ven a los inmigrantes ilegales como futuros electores”, señaló en un comunicado. “No se necesita ninguna ‘teoría’ para verlo”. Criticó a los “expertos en engaños” que afirmaron lo contrario.

Muchas personas esperan que Masters gane el martes en las elecciones primarias de Arizona. Este egresado de la Universidad de Stanford de 35 años y candidato por primera vez llegó a liderar la campaña gracias al apoyo de Peter Thiel, el magnate de la tecnología para quien solía trabajar, y al respaldo del expresidente Donald Trump.

Su campaña para las elecciones primarias se ha enfocado en fortalecer el apoyo entre la base abrumadoramente blanca y de derecha del Partido Republicano. Pero, mientras se dirige a las elecciones generales, enfrenta el reto de conservar esos electores e intentar atraer a nuevos partidarios latinos en un estado en el que estos conforman más de una tercera parte de la población.

Desde hace mucho tiempo, los republicanos han impulsado políticas antiinmigración, sobre todo en la época de Trump. Este año, los republicanos de Ohio, Alabama, Texas y otros estados han enviado soldados de la Guardia Nacional a la frontera sur, considerado declarar una “invasión” de la frontera según los poderes en tiempos de guerra de la Constitución y han advertido que la avalancha de inmigrantes pronto obligaría a que todos hablaran español.

Esos mensajes no siempre han ahuyentado a los electores latinos. Sobre todo en Texas y el sur de Florida, los republicanos han logrado avances con los latinos, casi siempre al subrayar sus puntos de vista similares sobre temas como el aborto, el patriotismo y el respaldo a las fuerza policiales.

Sin embargo, las políticas antiinmigrantes de Arizona han sido mucho más dañinas para los republicanos de ese estado, y Masters está yendo aún más lejos de todo lo que ha hecho su partido con anterioridad.

Varios electores latinos de Phoenix y sus suburbios afirmaron en entrevistas que los comentarios de Masters les parecían tácticas para infundir miedo.

Cesar Rodriguez, de 35 años y padre de dos hijos que en fechas recientes abrió una taquería en Glendale, un suburbio de Phoenix, se considera un independiente y señaló que todas las ideas de Masters sobre la inmigración tienen que ver con el miedo.

“No los considero como antilatinos, solo creo que es como estar tratando de atemorizar a la gente para que vote como tú quieres”, comentó Rodriguez. “Estoy seguro de que en algún momento sus antepasados fueron inmigrantes. Aquí todos son inmigrantes hasta que se olvidan”.

Los líderes y los activistas demócratas de Arizona consideran que la retórica de inmigración de Masters es peligrosa, racista e hipócrita, ya que da la voz de alerta sobre el cambio de la demografía al mismo tiempo que intenta ganarse al grupo que está haciendo que cambie esa demografía.

“Todos sabemos que, para ganar en todo el estado, hay que involucrar a los electores latinos”, afirmó la senadora estatal Raquel Terán, presidenta del Partido Demócrata de Arizona. “Hay muchísima hipocresía en que él salga a hablar de teorías de remplazo y luego intente jugar a que es la persona que te resolverá los problemas en la vida”.

La campaña de Masters y sus partidarios niegan que esté promoviendo mensajes antilatinos y dicen que muchos republicanos latinos han adoptado su enfoque al estilo de Trump de medidas estrictas en la frontera.

La jefa de la campaña de Masters, Amalia Halikias, dijo en un comunicado que el equipo estaba “muy optimista sobre la participación de los latinos en las urnas”.

“A todos los lugares que va, Blake escucha lo mismo: los electores están cansados de que los clasifiquen en cajas de colores y prefieren la esencia a la complacencia de identidad”, comentó.

Durante años, los políticos de ambos partidos apoyaron que hubiera una vía para que algunos grupos de inmigrantes que ya estaban viviendo en el país obtuvieran la ciudadanía. Hoy en día, los republicanos han abandonado ese esfuerzo y los demócratas lo han puesto en segundo plano. No hay pruebas de que los demócratas hayan fomentado la inmigración ilegal para incrementar su grupo de posibles electores. De hecho, en las elecciones presidenciales más recientes, los hechos indican que los electores nacidos en el extranjero viraron hacia la derecha.

Masters no es el único candidato republicano al Senado que ha aprovechado el miedo de los electores sobre la inmigración. Adam Laxalt, un exfiscal general de Nevada que ganó las elecciones primarias del estado el mes pasado, ha tocado un tema parecido y, el año pasado, en un evento en la zona rural de Nevada, les dijo a sus partidarios que la inmigración ilegal formaba parte de una estrategia de los demócratas.

Jesus Marquez, un asesor de Laxalt, señaló que los comentarios de Laxalt del año pasado estaban dirigidos a las políticas de inmigración de los demócratas, no a los latinos, y que la campaña seguía con su acercamiento a los votantes latinos, sobre todo en Las Vegas. “Los latinos quieren seguridad”, aseveró Marquez. “Les importa la seguridad en nuestra frontera”.

Tanto en Nevada como en Arizona, los electores latinos están adquiriendo peso político. Conforman un porcentaje cada vez más alto de la población de votantes en ambos estados y han ayudado a darle un giro a muchas elecciones recientes a nivel estatal hacia los demócratas. Esos triunfos fueron cruciales para llevar a la Casa Blanca a Barack Obama y al presidente Joe Biden, y para otorgarles a los demócratas el control del Senado.

Aunque los republicanos han obtenido triunfos en otras regiones, los latinos en Arizona y Nevada han votado de manera abrumadora por los demócratas. Pero es posible que Masters y Laxalt solo tengan que conseguir el apoyo de un número pequeño de electores latinos, mientras que conservan una mayoría de votantes blancos, para poder ganar. En las elecciones intermedias de este año, la ruta para tener el control del Senado sigue pasando por ambos estados, donde se percibe que los titulares demócratas están en una situación especialmente vulnerable.

© 2022 The New York Times Company

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