El lugar donde está prohibido el pasto (donde lo extraen y se lo llevan)

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Un visitante toma fotografías en la presa Hoover, afuera de Las Vegas, el 28 de marzo de 2022. (Joe Buglewicz/The New York Times)
Un visitante toma fotografías en la presa Hoover, afuera de Las Vegas, el 28 de marzo de 2022. (Joe Buglewicz/The New York Times)

LAS VEGAS — Era un jardín muy presentable con varios cientos de metros cuadrados de pasto de una comunidad de casas en condominio en la periferia occidental de esta ciudad. Pero a Jaime Gonzalez, un trabajador de una empresa local de jardinería, le habían encargado un trabajo.

Con una pesada cortadora de césped que funciona a base de gas, cortó el pasto al nivel de la superficie del terreno, como si estuviera pelando una papa. Dos de sus compañeros iban detrás de él juntando las tiras para deshacerse de ellas.

A Gonzalez no le agradaba mucho destruir esta extensión de festuca. “Pero es mejor remplazarla con otra cosa”, comentó. Pronto, la tierra iba a ser cubierta con grava sembrada con plantas como la cuchara del desierto y la yuca roja.

Según una ley estatal aprobada el año pasado, la cual es la primera de su tipo en el país, las extensiones de pasto, como esta, que estén a lo largo de las calles, en desarrollos residenciales y en centros comerciales de Las Vegas y sus alrededores, deben ser retiradas para convertirlas en jardines más adecuados para el desierto.

¿Cuál es su delito? Que “no son funcionales” y solo tienen una finalidad estética. Como pocas veces, o nunca, se camina sobre ellas y tienen que mantenerse con vida mediante el uso de aspersores, representan un desperdicio de agua, la cual se ha convertido en un recurso cada vez más valioso.

Prohibir el pasto es quizás hasta ahora la medida más drástica para conservar el agua en el suroeste del país, donde décadas de crecimiento y 20 años de una sequía empeorada por el calentamiento climático han hecho que disminuya el suministro del río Colorado, el cual abastece al estado de Nevada y a otros seis estados más, a las tribus de los indígenas estadounidenses y a México.

Para el sur de Nevada, donde habitan casi 2,5 millones de personas y que es visitado por más de 40 millones de turistas al año, el problema es en especial grave. Esta región depende del lago Mead, la reserva cercana que se encuentra detrás de la presa Hoover, ubicada en el curso del río Colorado, para obtener el 90 por ciento de su agua potable.

El gerente de instalaciones, Larry Fossan, se pone de rodillas sobre un prado que tienen programado retirar en Sun City Anthem, en Henderson, Nevada, el 28 de marzo de 2022. (Joe Buglewicz/The New York Times)
El gerente de instalaciones, Larry Fossan, se pone de rodillas sobre un prado que tienen programado retirar en Sun City Anthem, en Henderson, Nevada, el 28 de marzo de 2022. (Joe Buglewicz/The New York Times)

Desde el año 2000, el lago se ha estado reduciendo y ahora es tan bajo su nivel que la semana pasada quedó expuesta la entrada original de agua. La agencia encargada de proporcionar el servicio de agua de la región, la Autoridad de Aguas del Sur de Nevada, ha estado tan preocupada que invirtió más de 1500 millones de dólares en una década para construir una entrada mucho más profunda y una nueva planta de bombeo que hace poco entró en funcionamiento para que pueda tomar agua incluso si el nivel sigue disminuyendo.

Esta nueva ley, misma que fue aprobada con el respaldo bipartidista, tiene como objetivo ayudar a garantizar que llegue más lejos el agua que hay. Es un ejemplo del tipo de medidas estrictas que tal vez otras regiones se vean obligadas a tomar con el fin de atenuar los efectos del cambio climático y adaptarse a ellos.

También ejemplifica las decisiones, algunas difíciles, que se deben tomar para aplicar estas medidas. Aquí, con la ayuda de las autoridades, un comité asesor de miembros de la comunidad determinó qué era el pasto funcional (el cual incluye los campos de atletismo, los cementerios y algunas extensiones en desarrollos de viviendas con base en su tamaño) y el que se tendría que retirar (casi todo lo demás). La ley estableció el año 2027 como plazo para que los trabajos quedaran terminados.

Kurtis Hyde, gerente de mantenimiento de Par 3 Landscape, la empresa en la que trabaja Gonzalez, señaló que, en algunas reuniones de la asociación de propietarios de viviendas a las que ha asistido, los residentes han sido bastante francos respecto a la perspectiva de perder pasto. “La gente le tiene mucho afecto al pasto”, comentó.

Esta prohibición se da después de que, durante muchos años, se han hecho intentos importantes para disminuir el uso del agua, entre ellos, un programa voluntario de “dinero por pasto” iniciado en 1999 para que propietarios de viviendas independientes se deshicieran de su jardín, se limitara el riego y se creara un equipo de investigadores sobre el desperdicio de agua. Pero como no se prevé el fin de la sequía y la región sigue creciendo, medidas como estas no han sido suficientes, señaló John J. Entsminger, el gerente general de la autoridad.

“Durante los últimos 20 años, nuestra comunidad ha sido líder mundial en la conservación del agua urbana”, comentó Entsminger. “Tenemos que hacerlo todavía mejor durante los próximos 20 años”.

La autoridad de aguas afirma que la medida de remplazar el pasto, ávido de agua y que es alimentado con aspersores de plantas resistentes a las sequías irrigadas por goteo, puede disminuir el gasto de agua hasta un 70 por ciento. Los ahorros son todavía mayores si el pasto se remplaza por pasto artificial, el cual prefieren algunas personas.

Es muy fácil saber cuál es el pasto prohibido. El que está en glorietas y camellones, al borde de las aceras y el que ornamenta las franjas comerciales y los edificios de oficinas. El que predomina sobre todo en las áreas comunes de los desarrollos residenciales de toda el área de Las Vegas y las ciudades aledañas.

“Por todas partes hay pequeños pedazos inútiles de pasto”, señaló Hyde.

La autoridad calcula que se tiene que retirar el pasto a poco más de 1500 hectáreas, lo cual podría representar un ahorro de hasta 36.000 millones de litros de agua al año, o aproximadamente el diez por ciento de la asignación del río Colorado que le corresponde a esta región

Los consumidores obtienen una bonificación de un poco más de 32 dólares por metro cuadrado (3 dólares por pie cuadrado), pero eso de ninguna manera cubre el costo de la remoción ni del remplazo con otras plantas en la mayoría de los casos.

“El costo es enorme”, comentó Larry Fossan, gerente de mantenimiento de instalaciones en Sun City Anthem, una de las comunidades planificadas más grandes de la zona.

Incluso antes de que aprobaran la ley, Fossan había estado retirando pasto e instalando un sofisticado equipo de irrigación para reducir el consumo de agua y ahorrar dinero. Pero ahora, según los términos de la ley, la cual él ayudó a establecer como miembro del comité asesor, uno de los jardines que está alrededor de la casa club principal de la comunidad tendrá que ser retirado.

Tengo que sacar unos 4900 metros cuadrados de pasto”, afirmó Fossan. Tiene cotizaciones que casi llegan a los 97 dólares por metro cuadrado (9 dólares por pie cuadrado) para remplazar el pasto por un jardín diseñado para consumir menos agua.

Hoot y Staci Gibson, ambos jubilados, se mudaron hace algunos años de Bend, Oregón, a una de las comunidades de más vegetación de la ciudad. Al traspasar la reja de entrada y pasar por las extensiones de pasto y pinos sombreados, por un momento podríamos pensar que estamos en Nuevo Hampshire y no en Nevada.

Su comunidad ya ha retirado mucha vegetación, afirmó Hoot Gibson. No cree que deba perder mucha más.

Gibson también tiene una preocupación más concreta: el destino de un área común que está en su calle, una franja de pasto entre la acera y el muro. Es donde él y su esposa pasean a sus dos perros cobradores dorados, Abbey y Murphy.

“Queremos ser buenos ciudadanos”, comentó Hoot Gibson. “Todos reconocen que hay un problema por el descenso del nivel del río Colorado”.

“Por otra parte, intentamos que escuchen lo que necesitamos… en mi caso, quiero poder pasear a mis perros”.

El panel que determinó lo que “no es funcional” decidió que lo que llamó “pasto para que evacúen las mascotas” solo estaba permitido afuera de los negocios relacionados con las mascotas, como las veterinarias. Hay un proceso de la ley en el que se puede solicitar una exención, pero Hoot Gibson no cree que una apelación proceda.

Howard Watts, un asambleísta demócrata estatal de Las Vegas que apoyó el proyecto de ley para la prohibición de pasto, señaló que eso generará más conciencia sobre la magnitud del problema que está enfrentando esa región. “El paisaje de exuberante vegetación crea una sensación de falsa seguridad”, afirmó Watts. Esta ley “servirá para la gente que tal vez esté un poco desconectada… vamos, cada vez que abren la llave, siempre sale agua potable. Creo que esto va a cambiar esa idea”.

El agua que se usa en los entornos cerrados es tratada a lo largo del sistema de drenaje y en algún momento regresa al lago Mead. Pero más de la mitad del agua de la región se usa en el exterior, y la mayor parte de ella se pierde por evaporación. Desde hace mucho tiempo, ha sido el foco de atención de los trabajos de conservación de la autoridad de aguas.

Además de su programa de “dinero por pasto”, la agencia impulsó con éxito normativas de construcción que redujeron de manera drástica la cantidad de pasto alrededor de las viviendas más nuevas.

El equipo de investigadores de la agencia se asegura de que las respeten los propietarios de viviendas que todavía tienen jardines.

A primeras horas de una mañana reciente, uno de los investigadores, Cameron Donnarumma, iba conduciendo su patrulla con lentitud por una calle residencial, siguiendo un arroyo de agua que corría por la orilla de la acera. Se detuvo frente al culpable, una casa con un jardín verde y una acera mojada. Los aspersores no estaban bien ajustados y gran parte del rocío estaba golpeando la acera y escurriendo a la orilla.

Donnarumma está autorizado para expedir amonestaciones, las cuales pueden llegar a ser transgresiones con multas cada vez más altas. Pero en este caso, salió el propietario del inmueble muy dispuesto a arreglar el problema. Donnarumma le proporcionó algunos folletos sobre la conservación del agua y se fue.

“Mi objetivo principal es educar”, aseveró.

Estos y otros esfuerzos han ayudado a reducir casi a la mitad el consumo de agua por persona desde que comenzó la sequía en el año 2000. Pero en general, el consumo diario actual se ha mantenido sin cambios durante gran parte de la última década, cuando la población de esa región aumentó más del 20 por ciento. Además, se prevé que siga aumentando.

© 2022 The New York Times Company

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