Nueva presidenta para arteBA: Larisa Andreani liderará un equipo para ponerle fin a la crisis

Celina Chatruc
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Otra mujer, Larisa Andreani, presidirá arteBA tras la renuncia de Amalia Amoedo, quien había asumido el año pasado como la primera presidenta en los casi tres décadas de historia de la fundación. El cargo quedó vacante a comienzos de agosto y fue ocupado durante apenas tres días por Juan Carlos Lynch, medida que desató una polémica y agravó la crisis de la institución que organiza una de las ferias de arte más importantes de América Latina. Su 29ª edición fue cancelada a último momento por la pandemia, y aún no tiene fecha para el año próximo.

Si bien Andreani optó por mantener su perfil bajo, LA NACION pudo saber que "el trabajo en equipo, los puentes de diálogo, la diversidad, la flexibilidad y una mirada más federal" serán prioridades de su gestión, que procurará alejarse de los personalismos y dar "pasos sólidos y sustentables" que permitan la transformación necesaria. En esa tarea, que pondrá el foco en "realizar una feria presencial lo antes posible" mientras se procura mejorar la plataforma virtual, la acompañará como vicepresidente Eduardo Mallea, coleccionista y socio del prestigioso estudio de abogacía Bruchou, Fernández Madero & Lombardi.

Directora del grupo logístico fundado por su bisabuelo italiano hace 75 años y ex presidenta de la Asociación Amigos del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, descendiente de inmigrantes y formada en las universidades de San Andrés y San Diego, Larisa integra también el Consejo de Administración de la ONG Banco de Alimentos. Es hija de Oscar Andreani, presidente del grupo logístico fundado por su bisabuelo italiano y de la fundación que también lleva el apellido familiar. Esta última institución, fundada hace tres décadas para apoyar distintas disciplinas del arte, inauguró en junio en La Boca su flamante sede diseñada por Clorindo Testa.

A diferencia de Andreani, que compra arte pero no se siente identificada con la palabra "coleccionista", Mallea se muestra más cómodo en ese rol y sigue de cerca la carrera de artistas como Max Gómez Canle, Juan Becú y Máximo Pedraza. Los tres se contaron entre la decena de protagonistas de la muestra Le le lend, impulsada por el abogado hace dos años en las oficinas de Brochou, en el microcentro porteño.

"Tranquila, componedora, buena, de perfil bajo, trabajadora y muy comprometida con el arte". Así definieron a Andreani fuentes cercanas a arteBA, cuyo Consejo de Administración integra desde mediados de agosto. Entonces se incorporaron también Francisco Ortega, José Luis Lorenzo y Andrés Brun. Ellos cuatro se pusieron al frente de la tarea de escuchar las necesidades de la escena artística local tras la renuncia forzada de Lynch, cuestionado por sus controvertidas publicaciones en Instagram. Fue el golpe que faltaba para revelar la necesidad de cambios profundos en el debilitado sistema del arte local.

A través de la consultora McKinsey & Company, de la cual Ortega es socio, se realizaron unas 150 entrevistas con coleccionistas, galeristas, curadores y otros representantes del sector para evaluar criterios en el reemplazo de los puestos vacantes. Con esa información se definieron doce posibles candidatos y se fueron descartando por votación, hasta lograr la elección de una de las pocas mujeres que integraban el selecto grupo.

En medio de ese proceso la semana pasada renunció también Julia Converti, gerenta general de arteBA. "No sé si arteBA puede aguantar un año más sin feria", reconoció entonces a LA NACION su fundador, Jacobo Fiterman, al referirse al encuentro anual en La Rural que representa un 80% de los ingresos anuales de gran parte de las galerías nacionales. Tras una edición online en Artsy que no rindió los resultados esperados, la cámara de galerías Meridiano anunció este mes un acuerdo con esa plataforma virtual para comercializar arte argentino en la escena internacional.

El foco de las críticas a la organización sin fines de lucro se dirigió desde agosto hacia Converti, principal cara visible de arteBA cuando la fundación quedó sin presidente por segunda vez en cuestión de días. A principios de ese mes renunció Amoedo, alegando "motivos personales" y su reciente mudanza a Uruguay. Más tarde agregaría que había sentido "resistencia a los cambios que creía necesario realizar".

En reemplazo de Amoedo fue nombrado Lynch, consultor en comunicación y menos conocido en la comunidad artística local, quien duró apenas tres días en el cargo luego de que sus publicaciones en Instagram fueran denunciadas por un "alto nivel de sexismo, misoginia, racismo y gordofobia". Desde entonces, la organización sin fines lucro decidió tomarse un tiempo para dar el paso tomado hoy. Mientras tanto, arteBA y Meridiano ya tienen reuniones periódicas y miran al futuro: trabajan en una semana del arte federal, prevista para la última semana de noviembre.