Bajo presión de los conservadores, la Junta Escolar de Miami-Dade adopta la prohibición de libros | Editorial

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Sydney Walsh/swalsh@miamiherald.com

El movimiento para la prohibición de libros en la Florida ha encontrado oídos amistosos en la Junta Escolar del Condado Miami-Dade.

Después de una reunión maratónica el pasado miércoles, la Junta demostró que cuando el gobernador Ron DeSantis y sus aliados ejercen presión, el distrito escolar más grande del estado se pliega. En una votación de 5-4, la Junta revocó una decisión anterior de adoptar un nuevo libro de texto de Educación Sexual para el año escolar 2022-23.

Prohibir libros se está convirtiendo poco a poco en una práctica habitual en la educación de la Florida. El Departamento de Educación rechazó recientemente 54 libros de texto de Matemáticas, alegando que contenían contenidos prohibidos, como la teoría crítica de la raza (CRT).

Los reporteros del Herald descubrieron que solo tres de las personas que examinaron los libros señalaron la CRT en los materiales, y todos ellos estaban relacionados con grupos conservadores, incluyendo Moms for Liberty. El grupo conservador tuvo su primera cumbre en Tampa, donde DeSantis hizo una aparición, para hablar de todo lo que encuentran objetable en la educación pública, normalmente cualquier cosa que mencione la orientación sexual que no sea la heterosexualidad, y la raza de una manera que haga que los blancos se molesten.

Un flaco favor

El trabajo de una junta escolar en una comunidad diversa como el Condado Miami-Dade debería ser defender las escuelas de educación básica de tales interferencias políticas y de la vigilancia de la moralidad por parte de los activistas. Cuando los funcionarios elegidos fracasan en esa tarea, los estudiantes sufren.

La votación del miércoles deja al distrito sin un plan de estudios de Educación Sexual durante al menos cuatro u ocho meses, informó el Herald. Los adolescentes y los padres tendrán que buscar por su cuenta la información sobre cómo prevenir las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos. Sin acceso a información creíble, no es de extrañar que los jóvenes de entre 13 y 24 años representen una de cada cuatro nuevas infecciones de VIH en Estados Unidos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

El libro de Educación Sexual en cuestión, “Comprehensive Health Skills”, fue criticado por padres y opositores que dicen que viola la nueva ley de derechos parentales de la Florida, apodada por los críticos como “No digas gay”. La ley prohíbe las instrucciones en el aula sobre la orientación sexual y la identidad de género de jardín de niños a tercer grado o de una manera que no sea “apropiada para la edad” de los alumnos, que deja mucho a la discreción del espectador (que parece ser el punto de la ley).

En lugar de eliminar los temas LGBTQ de los libros de texto, las escuelas deberían hacer lo contrario. El mayor número de infecciones por VIH se produce entre los jóvenes homosexuales y bisexuales.

La ley es la ley

Por supuesto, no queremos que el distrito incumpla la ley estatal, por muy mala que sea. Pero, en abril, la Junta Escolar ya eliminó un capítulo que trataba sobre la identidad de género y la orientación sexual. El superintendente José Dotres fue un paso más allá y nombró a un oficial de audiencia para revisar el libro de texto y 278 peticiones que se oponían a su adopción. El funcionario de la audiencia llevó a cabo una audiencia pública en junio y recomendó a la Junta “proceder con el proceso de adopción” de los materiales, informó el Herald.

Esto hace que el rechazo de la Junta Escolar sea aún más desconcertante y preocupante.

En las escuelas públicas se está imponiendo mucha charlatanería, fanatismo y control ideológico en nombre de los “derechos de los padres”. Si se escucha la retórica de grupos como Moms for Liberty, se pudiera creer que la educación pública está bajo el control de los elitistas “progresistas” y que los padres no tienen nada que decir. Pero la Florida ya cuenta con leyes que garantizan que la comunidad tenga participación en la adopción de los libros de texto. Y lo que es más importante, los padres pueden optar por no usar el material que no consideren apropiado.

Entonces, ¿los derechos de los padres y la definición de lo que es apropiado protegen la prohibición de los libros? Claramente, no el derecho de los padres y estudiantes que quieren –y necesitan– tener acceso a una educación sexual adecuada.

Mientras la Junta Escolar del Condado Miami-Dade adopta la prohibición de libros, es una minoría ruidosa la que tiene la última palabra.

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