Preguntas sobre un asesinato sin resolver se ciernen sobre 'La chica salvaje'

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Delia Owens, autora del libro éxito en ventas "La chica salvaje", en el Jardín Botánico de Nueva York, el lunes 16 de septiembre de 2019. (Brittainy Newman/The New York Times).
Delia Owens, autora del libro éxito en ventas "La chica salvaje", en el Jardín Botánico de Nueva York, el lunes 16 de septiembre de 2019. (Brittainy Newman/The New York Times).

Cuando Delia Owens, bióloga jubilada y especialista en vida silvestre, lanzó su novela “Where the Crawdads Sing” (La chica salvaje) en 2018, nadie esperaba que fuera un éxito de ventas. Owens, que tiene poco más de 70 años, nunca había publicado una obra de ficción. Su editor imprimió un modesto tiraje de 28.000 ejemplares de tapa dura.

Cuatro años después, la novela ha vendido quince millones de ejemplares y ha permanecido 168 semanas en la lista de los libros más vendidos de The New York Times. Una película estrenada hace poco, protagonizada por Daisy Edgar-Jones, recaudó 17 millones de dólares en su fin de semana de estreno y contribuyó a que la novela volviera a estar en la cima de las listas de los más vendidos.

Sin embargo, el éxito comercial de la novela, y ahora de la película, se ha visto empañado por nuevas preguntas sobre el trabajo de conservación de Owens en Zambia, que se sumergió en polémica tras la muerte de un presunto cazador furtivo en 1995. La muerte se produjo durante un patrullaje contra la caza furtiva, parte de un proyecto de conservación dirigido por Owens y su entonces marido, Mark Owens. El tiroteo fue grabado por un equipo de la ABC que estaba filmando un documental sobre el trabajo que los Owens realizaban allí. Tras la emisión del episodio en 1996, las autoridades de Zambia abrieron una investigación, pero la víctima nunca fue identificada y el caso nunca se resolvió.

El caso y la relación de los Owens con él fueron tratados a fondo por primera vez por Jeffrey Goldberg en un artículo de The New Yorker de 2010. Cuando le preguntaron sobre el incidente durante una entrevista con The New York Times en 2019, Delia Owens dijo que no tuvo nada que ver con el tiroteo y que nunca fue acusada de cometer un delito, pero se negó a dar más detalles sobre las circunstancias.

“Yo no estuve involucrada”, comentó. “Nunca hubo un caso ni nada”.

El martes, un publicista de Owens señaló que la autora no tenía ningún comentario adicional.

Sin embargo, los funcionarios de Zambia no han cerrado el caso y todavía quieren interrogar a Mark y Delia Owens sobre el incidente, según un nuevo informe de Goldberg en The Atlantic. Goldberg regresó hace poco a Lusaka, la capital de Zambia, y habló con el director de la acusación pública, quien confirmó que el caso aún estaba abierto.

“No existe un estatuto de limitaciones para el asesinato en Zambia”, explicó a Goldberg la directora de procesamiento público del país, Lillian Shawa-Siyuni. “Estamos buscando a todos para interrogarlos sobre este caso, incluso a Delia Owens”.

Quedan muchas preguntas sobre el caso sin resolver, pero esto es lo que sabemos sobre Owens, su trabajo y su tiempo en Zambia.

¿Qué estaba haciendo Owens en Zambia?

Antes de convertirse en una novelista de gran éxito, Owens era una conocida bióloga de vida silvestre. Idolatraba a Jane Goodall, estudió zoología en la Universidad de Georgia y se doctoró en comportamiento animal en la Universidad de California, campus Davis.

En 1974, ella y Mark Owens se mudaron a África para estudiar la vida salvaje, una experiencia de la que escribieron en sus libros de no ficción, “The Eye of the Elephant”, publicado en 1992, y “Secrets of the Savanna”, publicado en 2006.

En su campamento de investigación en el desierto del Kalahari, en Botsuana, estudiaron los patrones de migración y los comportamientos sociales de leones y hienas. En 1985, se trasladaron a Zambia, donde mantuvieron una reserva de 12.950 kilómetros cuadrados para evitar la caza furtiva de elefantes y otros animales salvajes. En ocasiones, discutían por las misiones cada vez más arriesgadas de Mark Owens contra la caza furtiva, que realizaba mediante patrullajes con guardas de caza armados, escribió Delia Owens en “The Eye of the Elephant”. Mark Owens también escribió sobre su temor a que él y su mujer se convirtieran en objetivo de los cazadores furtivos y pudieran ser asesinados.

Salieron de Zambia en 1996 y se mudaron a Idaho, donde trabajaron en la conservación del oso gris.

¿‘La chica salvaje’ está relacionada con su trabajo allí?

“La chica salvaje” no se basa directamente en el tiempo que pasó Delia Owens en África, pero hay ecos de su trabajo como naturalista. Ambientada en las décadas de 1950 y 1960 en Carolina del Norte, la narrativa combina elementos de misterio criminal, romance y escritura sobre la naturaleza con una historia de maduración de una niña llamada Kya que creció sola en los pantanos.

En entrevistas, Owens ha establecido paralelismos entre su vida como amante introvertida de la naturaleza y el aislamiento e inmersión de Kya en el mundo natural. Owens dijo que basó la novela en parte en su experiencia de vivir en la naturaleza. “Se trata de intentar triunfar en un lugar salvaje”, aseguró en una entrevista con el Times.

También se comparó con Kya, quien está sujeta a rumores maliciosos y al ostracismo, cuando le preguntaron sobre la controversia en torno al asesinato del presunto cazador furtivo y las preguntas sobre su papel en el caso.

“Es doloroso que surja eso, pero es con lo que Kya tuvo que lidiar, los insultos”, afirmó Owens al Times. “Solo tienes que poner la frente en alto o agachar la mirada, o lo que sea, pero tienes que seguir adelante y ser fuerte. Ya me han atacado elefantes antes”.

¿Por qué la buscan para interrogarla?

Nunca se presentaron cargos contra Mark o Delia Owens, o cualquier otra persona, en relación con el asesinato de un presunto cazador furtivo durante uno de los patrullajes de su organización. Delia Owens dijo que no estaba presente cuando ocurrió el tiroteo. El rostro del tirador se ve borroso en las imágenes de ABC y el rostro de la víctima nunca se muestra.

Los funcionarios encargados del orden en Zambia todavía quieren resolver el caso e interrogar a Mark Owens, así como al hijo de la pareja, Christopher Owens, que estaba presente cuando ocurrió el tiroteo, sobre su conocimiento de lo ocurrido, informó Goldberg hace poco en The Atlantic. Las autoridades de Zambia le dijeron a Goldberg que no creen que Delia Owens estuviera directamente involucrada en el asesinato, pero que la ven como una posible testigo importante, comentó Goldberg.

¿Este caso ha ensombrecido el libro o la película?

“La chica salvaje” sigue vendiéndose a un ritmo asombroso —vendió 80.550 copias impresas la semana que finalizó el 9 de julio— y actualmente es el libro más vendido en Amazon. La adaptación cinematográfica, que se estrenó en cines el viernes, recaudó 17 millones de dólares en su primer fin de semana, una gran cifra inicial para una película con un presupuesto de 24 millones de dólares.

Pero la publicidad que rodeó el lanzamiento de la película se ha complicado por las preguntas persistentes sobre lo que realmente sucedió en Zambia. Algunas de las apariciones y entrevistas previstas de Owens se han cancelado tras la amplia cobertura mediática del asesinato sin resolver. Y algunos críticos de cine y literatura han señalado los tenues, pero incómodos, paralelismos entre el misterio del asesinato al centro de la trama y las turbias cuestiones que rodean la muerte en Zambia.

“El mismo solipsismo ético que permitió las aventuras del pasado de Owens en el extranjero preside a ‘La chica salvaje’”, escribió la crítica Laura Miller en Slate, señalando que la película “tampoco puede escapar de la situación”.

© 2022 The New York Times Company

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