Por fin sabemos qué causó la mayor extinción masiva de la historia de la Tierra

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An illustration of eurypterids, also known as sea scorpions, traveling together in search of prey. Eurypterids are related to arachnids and include the largest known arthropods to have ever lived. They were formidable predators that thrived in warm shallow water, in both seas and lakes, from the mid Ordovician to late Permian (460 to 248 million years ago).
Reconstrucción de los escorpiones marinos (eurypteridos), una especie de animales que existió desde mediados de Devónico (aproximadamente 460 millones de años) y que se extinguieron durante el evento Pérmico

Para la mayor parte de la gente, cuando escucha “Extinción Masiva” lo que se le viene a la cabeza es la desaparición de los dinosaurios. Y si bien aquello fue un evento de extinción masiva, no ha sido el mayor que ha sufrido la Tierra. Por ejemplo, el que tuvo lugar al final del periodo Pérmico, hace 252 millones de años, fue aún más catastrófico.

Pero hasta ahora no sabíamos qué había provocado la extinción Pérmica. Había sospechas, pero nada que pudiese confirmar qué había causado la extinción del 90% de las especies marinas y el 75% de las especies terrestres, unas cifras realmente espeluznantes.

Ahora ya tenemos una explicación: la causa de este terrible evento de extinción masiva fue el níquel. Al analizar una serie de sedimentos de este periodo, los investigadores encontraron vetas de sulfuro de níquel con una característica muy particular. Miraron la relación de isótopos – que son, simplificando mucho, las “versiones” de un elemento químico – y encontraron con que no había nada similar en ningún otro periodo de la vida de la Tierra.

Bien, pero dicho así, no parece que se explique nada. Lo primero es tener claro cómo llegó ese níquel a todas partes. Explicar esto es sencillo: gracias a la misma relación de isótopos de la que hablábamos antes, podemos estar seguros de que este níquel salió como parte de una erupción volcánica, que tuvo lugar en Siberia. Y desde allí, estos compuestos de níquel se repartieron por toda la atmósfera y llegaron a los océanos.

Aquí es donde entramos en el segundo factor: qué hace el níquel para acabar con el 90% de las especies marinas y el 75% de las terrestres. Y resulta que esto también es muy fácil de explicar. Porque el níquel es un micronutriente, un oligoelemento, que todos los seres vivos necesitamos en una cantidad muy pequeña… pero que es un componente fundamental de un tipo muy concreto de organismo.

El níquel resulta necesario para que las bacterias metanógenas puedan vivir. Y las bacterias metanógenas, como su nombre indica, producen metano. Igual que nosotros producimos dióxido de carbono al respirar, las bacterias metanógenas producen metano.

Ese es el impacto de un aumento masivo de la cantidad de níquel en la atmósfera y los océanos. Al aumentar el níquel, las bacterias metanógenas pueden crecer más y mejor, con lo que producen más metano. Y al producir más metano, modifican las condiciones ambientales afectando a todos los organismos que respiran oxígeno.

Esto se traduce en mortandades de organismos marinos, aumento de la concentración de metano en los océanos y otras masas de agua, que termina escapando a la atmósfera. Recordemos también que el metano es un potentísimo gas de efecto invernadero, así que las condiciones en el planeta debieron cambiar de manera notable.

Todo esto se tradujo en la desaparición de casi toda la biodiversidad en los océanos y mucha de la presente en tierra firme. Todo por el aumento en níquel.

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