Coronavirus. Martín Guzmán también recibió la vacuna Sputnik V

Francisco Jueguen
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En medio de la polémica por la distribución de las escasas vacunas para el coronavirus en un "vacunatorio VIP", lo que forzó el viernes a última hora la renuncia del ministro de Salud, Ginés González García, fuentes del Palacio de Hacienda reconocieron hoy que el ministro de Economía, Martín Guzmán, también fue inoculado con la Sputnik V.

"Se vacunó, sí. Fue hace unos días por indicación del equipo médico presidencial para los que van a giras con el Presidente", afirmaron fuentes cercanas al economista de Columbia. Guzmán acompañará en las próximas horas a Alberto Fernández en su viaje a México y tenía pensado un viaje a Washington DC a fines de este mes, que se habría aplazado hasta el mes próximo dijeron en Hacienda, pese a que el Fondo no tiene confirmada ninguna visita del ministro en agenda, según constató LA NACION.

Tanto el excanciller, Jorge Taiana, como el diputado Eduardo Valdés, ambos en la lista de vacunados de privilegio, fueron desafectados del viaje que Fernández hará a México.

En la Casa Rosada dieron una versión diferente del hecho. Según dijeron a LA NACION, la idea de que Guzmán se vacunara no vino de Presidencia, sino que fue "una recomendación de la gente del G20" anterior al escándalo que hoy se conoce como el "vacunatorio VIP".

Cerca del ministro no quisieron dar detalles de cuándo y dónde recibió Guzmán la vacuna Sputnik V, que escasea en medio del plan de vacunación que hoy prioriza al personal de salud y a los mayores de 80 años, los únicos que pueden usar los sistemas de inscripción para inocularse en la ciudad y en la provincia de Buenos Aires. Guzmán tiene 38 años. Sin embargo, en Economía negaron que haya sido vacunado en el "Vacunatorio VIP" de Salud.

En el Ministerio de Economía recordaron que cuando la última misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) estuvo en la Argentina, uno de los integrantes se contagió de Covid-19. Según indicaron, eso mantuvo el relacionamiento entre el ministro y el staff del organismo multilateral en terreno virtual los últimos meses, algo que generó dudas en inversores y bancos sobre la intención de la Argentina de cerrar un acuerdo este año. A eso sumaron los procedimientos que Estados Unidos impuso a las visitas internacionales desde la llegada de Joe Biden al gobierno.

En el Fondo dicen que no hay pedidos especiales para ningún funcionario que visite el país. Allí se siguen los protocolos dispuestos por las autoridades sanitarias de los Estados Unidos.

El escándalo de las vacunas

El escándalo del "Vacunatorio VIP" del Ministerio de Salud estalló el viernes último, cuando el periodista Horacio Verbitsky contó en declaraciones radiales que "su amigo Ginés" lo había invitado a vacunarse en el Ministerio de Salud. Por allí pasaron también Valdés y Taiana. El periodista se anticipó, así, a una investigación que Clarín llevaba adelante.

Pero el escándalo es más amplio aun, y abarcó a amigos y poderosos, como el líder del gremio de Camioneros, Hugo Moyano, su esposa, Liliana Zulet, y su hijo más joven, de 20 años. En el registro de inoculados paralelo se encontraban también el médico Salomón Schachter, de 84 años; el empresario Seza Manukian, de la misma edad, y el doctor Félix Guille, de 72 años.

Guzmán es actualmente la cabeza en Economía de la negociación con el FMI. El ministro aseguró días atrás que prevé tener en mayo un acuerdo con el organismo que conduce Kristalina Georgieva. Sin embargo, en el Fondo creen que tal meta es "muy ambiciosa".

El FMI pide un respaldo político amplio y no acepta, como quiere Cristina Kirchner, duplicar los plazos para el pago de la deuda de US$44.000 que generó el Stand-By (SBA) pedido por el gobierno de Mauricio Macri. Fondos que se usaron para pagar servicios de la deuda.

El ministro mostró una cara más moderada en las últimas semanas en la lucha contra la inflación. Admitió que el problema de la suba de precios es macroeconómico, lo que le valió un aplauso de los empresarios en el lanzamiento del Acuerdo Económico Social, luego de que el Presidente amenazara al campo con más retenciones, las organizaciones sociales salieran a controlar los precios en los supermercados y se imputara a las empresas de alimentos.