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La polémica que desató el mural comunista de Siqueiros en EU

CIUDAD DE MÉXICO, octubre 29 (EL UNIVERSAL).- Durante su exilio en Estados Unidos. David Alfaro Siqueiros pintó tres murales en Los Ángeles, Estados Unidos. El primero fue "Mitin Obrero", que pintó en Park Art Center.

La develación del mural causó shock, pues los estadounidenses esperaban -quizás, un poco ingenuos- un mural de un México tropical, mientras que Siqueiros plasmó una obra comunista.

"David ha jugado con los americanos en la misma medida que los americanos han jugado con él", se lee en el artículo publicado en El Universal en 1932. La obra fue descrita como "un ultraje a la sociedad".

Sin embargo, figuras como el guionista Arthur Miller y el cineasta Seymour Stern vieron en el mural la obra de un genio de la talla de los antiguos griegos y Einstein.

Acompañando esta nota, el periodista A. Nuñez Alonso abordó un tema que tenía muy inquieta a la comunidad artística de la época: la SEP lanzó una convocatoria para realizar nuevos murales, pero no se pagaría el trabajo y había libertad del tema, pero si la Secretaría lo consideraba necesario, cambiaría el tema. La precaria situación de los artistas, recuerda a la que aún hoy se vive.

David sigue tirando pedradas al Goliat del Norte. No sabemos si el Capitalismo prefiere esta caravana de la pintura comunista, a la caravana del hambre. David ha jugado con los americanos en la misma medida que los americanos han jugado con él. Teatro y tramoya.

David ha dicho: "Ahora déjenme solo porque voy a concluir el fresco. Y a los dos días, descubierto el telón los americanos contemplaron allí donde había de aparecer un deportista, un líder comunista. El público aplaudió. Toda sorpresa tiene su encanto. Pero tras el encanto, está cautelosa, la decepción. Y como los americanos no podían decepcionarse por la pintura, se decepcionaron por el tema. Es un ultraje a la sociedad. Y entonces se entregaron en cuerpo y alma a molestar hasta la tortura a David. En cuerpo, tratándole de aplicar el artículo 33 de aquellas tierras; en alma, comentando y criticando elogiosa y calurosamente la obra de nuestro gran pintor. Combinaron la miel de la gloria con la hiel de la deportación. Pero cómo jugaban al teatro, al fin David y los americanos llegaron a un acuerdo. Al bajarse el telón hubo grandes felicitaciones en el escenario.

Total: que David Alfaro Siqueiros seguirá pintando en los Ángeles por mucho tiempo. Y allí estará como en la gloria, porque los directores cinematográficos no tienen la ocurrencia peregrina de pagar pinturas con la inmortalidad. Allí las pagan con dólares contantes y sonantes.

La inquieta, la apasionada, la admirable Blanca Luz Brum refiriéndose a uno de los frescos de David, dice en ese lenguaje suyo que es tea y látigo: "El último fresco de Siqueiros y del Bloque de Pintores en "Plaza Art Center", es la tragedia social agudizada por el drama cosmogónico del trópico implacable. Es el símbolo violento del peón indio de la América feudal doblemente crucificado por la Burguesía nativa y el Imperialismo. Es el símbolo vivo del destrozamiento de su cultura ancestral por los invasores. Es la acción preparatoria de la revolución que escala la escena y ya "corta cartucho" para lanzarse oportunamente a la batalla. Es la primera manifestación del vehículo de expresión que requiere la gran pintura mural descubierta, al aire libre, bajo el sol, bajo la lluvia, frente a la calle, para las masas.

Es un anticipo técnico del arte del futuro inmediato, al arte de la sociedad. Su metodología plástica es dialéctica porque engrana lógicamente la realidad social y la realidad subjetiva. En sus mil seiscientos pies cuadrados de dimensión, el fresco gigante, incluye a toda la América tropical en el año de 1932".

Tres críticos americanos se expresan así del fresco gigante de Siqueiros:

Arthur Miller: "En medio de nuestra vulgar concepción del México de la eterna alegría, de la danza y de la superficialidad, este fresco se desarrolla fuerte y trágico. Los griegos también eran alegres, más sus dramaturgos gustaban siempre de inspirar lástima y terror. Se recuerdan las tragedias griegas viendo este segundo fresco al aire libre y pintando por David Alfaro Siqueiros".

Seymour Stern: "Siqueiros es el Einstein de la pintura".

Y Don Kyans, ante el fresco, dice: "Hay ahí, ciertamente, algo desconocido. Algo profético, de un viviente molde nuevo en pared de cemento. Estando aquí esta noche parece que viviésemos en un futuro, dentro de cincuenta o cien años".

Pintura gratuita

Los pintores mexicanos están alarmados. Los pintores que todavía no han traspasado la frontera y desean pintar muchos metros cuadrados de muro. Al parecer, la Secretaría de Educación Pública ha hecho una invitación golosa. No siempre se ofrecen tan brillantes oportunidades para que el pintor no sólo se presente al público de un modo formal, sino para ejecutar una obra con puerta abierta a la perpetuidad, que, si en este caso no es la inmortalidad, mucho se le asemeja.

Ante la invitación de la Secretaría, los pintores jóvenes que están en México se frotaron las manos de gusto y prepararon pinceles y potingues colorantes. Y hubo alguno que bocetó grandes temas colectivos. Pero en lo mejor del entusiasmo apareció el Tío Paco con la rebaja, como dice el dicho vulgar.

Y la rebaja fue la imposición de condiciones como éstas:

Los pintores podrán pintar los metros cuadrados que deseen, pero no recibirán sueldo, remuneración o gratificación alguna por su labor.

Los pintores podrán hacer el derroche que quieran de pintura, pero no recibirán ninguna cantidad para cubrir los gastos que el material exige.

Los pintores podrían bocetar sus pinturas con la libertad de tema, pero en definitiva, la Secretaría se reserva el derecho de aceptar o rechazar los asuntos por posibles deficiencias pictóricas o inconveniencias temáticas.

Total: que ese ABC de la Secretaría de Educación es como para empezar a pintar furiosamente. Claro está, al entusiasmo inicial ha seguido una indiferencia glacial. Y los pintores se han dicho: "nuestro gozo en un pozo".

No cabe duda que la Secretaría de Educación garantiza la inmortalidad de nuestros artistas; pero olvida que hasta que se mueran, es decir, hasta que entren en el disfrute de esa inmortalidad necesitan vivir; y mal se vive si hay que trabajar gratis.