Mientras el planeta se calienta, el tema del clima se estanca como asunto político

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Antiguos muelles e infraestructuras, que antes estaban al borde del agua, ahora se encuentran en medio de una gran zona de lecho lacustre expuesto en el Gran Lago Salado en Utah, el 14 de marzo de 2022. (Bryan Tarnowski/The New York Times)
Antiguos muelles e infraestructuras, que antes estaban al borde del agua, ahora se encuentran en medio de una gran zona de lecho lacustre expuesto en el Gran Lago Salado en Utah, el 14 de marzo de 2022. (Bryan Tarnowski/The New York Times)

Hay momentos en que los veranos en el condado de Maricopa, Arizona, se han vuelto insoportables, comentó el viernes Kyle Hawkinson. El esmog y la niebla se ciernen con fuerza sobre Phoenix y los residentes se preparan para la temporada de incendios, cuando el calor y la contaminación del aire no harán más que empeorar. Comentó que el cambio climático tiene al menos parte de la culpa.

Sin embargo, Hawkinson, un cajero de 24 años, aseguró que cuando votó por Joe Biden en 2020 el clima no fue realmente un factor en su decisión. En cuanto a las elecciones de mitad de mandato en noviembre, cuando la mansión del gobernador de Arizona y uno de los escaños del Senado del estado estarán en juego, dijo: “No estoy seguro en absoluto” y agregó: “El cambio climático siempre será un problema. Es un hecho. Honestamente, no hay mucho que nuestros líderes del país puedan hacer”.

La noticia del jueves, acerca de que incluso un compromiso simplificado para hacer frente al calentamiento del planeta parecía haber pasado a la historia, fue recibida en Washington con brutales condenas por parte de ecologistas y demócratas, algunos de los cuales acusaron al senador Joe Manchin, demócrata de Virginia Occidental, de condenar la vida humana en la Tierra. La representante Pramila Jayapal, demócrata de Washington, calificó la decisión de Manchin de “nada menos que catastrófica”.

No obstante, un electorado que ya está luchando contra la inflación, agotado por la COVID-19 y que se está adaptando a cambios tectónicos como el fin de la protección constitucional al aborto puede dar a la última derrota demócrata una actitud de indiferencia y resignación. Además, puede que, por eso, el cambio climático siga siendo un tema con poco poder político, tanto para los que ejercen presión a favor de que se tomen medidas drásticas como para los que se interponen en el camino.

“La gente está agotada por la pandemia; está terriblemente desilusionada por el gobierno”, señaló Anusha Narayanan, directora de la campaña climática de Greenpeace en Estados Unidos, un grupo ambientalista conocido por sus tácticas de guerrilla, pero que ahora lucha por movilizar a sus partidarios. “La gente ve el clima como un problema de mañana. Tenemos que hacerles ver que no es un problema del futuro”.

Las pruebas de que la crisis climática está ya en pleno desarrollo parecen estar en todas partes: el Gran Lago Salado de Utah se está secando, el clima extremo pone en peligro con regularidad a la red eléctrica en Texas, los incendios forestales calcinan al oeste que está plagado de sequías, los “refugiados climáticos” buscan tierras más altas en Luisiana y las inundaciones por mareas inundan las calles de Miami.
Sin embargo, solo el uno por ciento de los votantes en una encuesta reciente realizada en conjunto por The New York Times y el Siena College señalaron al cambio climático como el problema más importante al que se enfrenta el país, muy por detrás de las preocupaciones por la inflación y la economía. Incluso entre los votantes menores de 30 años, el grupo que se considera más animado por el tema, esa cifra era del tres por ciento.

“Este problema no es tan invisible como antes, pero para la mayoría de la gente, incluso los que viven en el Gran Miami, esto no es algo con lo que tienen que lidiar todos los días, mientras que sus experiencias con un surtidor de combustible son extremadamente deprimentes”, afirmó Carlos Curbelo, exmiembro republicano de la Cámara de Representantes del sur de Florida que presionó a su partido para que tomara medidas en torno al cambio climático. “En tiempos económicos más saludables, es más fácil enfocarse en cuestiones como esta. Una vez que la gente se desespera, todo eso se esfuma”.

El senador Joe Manchin (demócrata de Virginia Occidental), cuyo rechazo a un proyecto de ley de compromiso con el clima fue recibido con brutales condenas por parte de ecologistas y demócratas, en el Capitolio en Washington, el 4 de mayo de 2022. (Pete Marovich/The New York Times)
El senador Joe Manchin (demócrata de Virginia Occidental), cuyo rechazo a un proyecto de ley de compromiso con el clima fue recibido con brutales condenas por parte de ecologistas y demócratas, en el Capitolio en Washington, el 4 de mayo de 2022. (Pete Marovich/The New York Times)

Hace dos años, millones de estudiantes de secundaria abandonaban la escuela antes de tiempo por las “huelgas climáticas”. Greta Thunberg, una adolescente activista sueca, era una heroína mientras navegaba a través del océano Atlántico para asistir a las conversaciones sobre el clima de las Naciones Unidas y la representante Alexandria Ocasio-Cortez, demócrata de Nueva York, predicaba un “Nuevo Pacto Verde”. En 2020, Biden hizo campaña sobre un programa transformador de 2 billones de dólares para destetar a la nación de los combustibles fósiles.

La semana pasada, lo que quedaba de ese programa —principalmente exenciones fiscales a las energías limpias y subsidios para la compra de vehículos eléctricos— parecía muerto, eliminado por Manchin, quien temía que este pudiera exacerbar la inflación. El proyecto de ley bipartidista sobre infraestructuras firmado por Biden incluía 2500 millones de dólares para ayudar a las comunidades a instalar estaciones de recarga, pero al parecer los consumidores tenían que pagar el costo total de los autos y camiones que necesitaban esa energía.

En otro revés para los activistas del clima, la Corte Suprema limitó severamente la capacidad de la Agencia de Protección Medioambiental para regular el dióxido de carbono, proveniente de las centrales eléctricas, el cual aumenta las temperaturas.

Incluso el aumento del precio de la gasolina parece haber socavado una creencia fundamental del movimiento climático: que el aumento de los precios de los combustibles fósiles provocaría naturalmente un impulso hacia vehículos más eficientes y fuentes de energía alternativas. En lugar de eso, los precios de la gasolina, por encima de 1,29 dólares por litro, produjeron un llamado bipartidista a favor de una mayor producción de petróleo.

Incluso los grandes defensores de la acción reconocen que los votantes están dejando de lado sus preocupaciones climáticas por ahora. Peter Franchot, el interventor del estado de Maryland que se enfrenta a elecciones primarias el martes en su candidatura a gobernador, tiene un historial de compromiso con las cuestiones medioambientales y el respaldo del senador Ed Markey, de Massachusetts, uno de los patrocinadores originales del Nuevo Pacto Verde.

Sin embargo, Franchot, que trabajó para Markey como asesor en la década de 1980, dijo que el clima no es el tema en el que ahora se concentran los votantes. “El tema número uno al que se enfrenta la mayoría de la sociedad en Maryland es la volatilidad e incertidumbre económica. Eso es lo que le preocupa a la gente y en particular la tasa de inflación”, aclaró.

Gran parte de la frustración de los demócratas a causa de los fracasos del Congreso en materia del clima no se ha dirigido a los republicanos, sino a Manchin, quien dijo en repetidas ocasiones que incluso un proyecto de ley presupuestaria reducido debería abordar el tema, solo para eliminar la semana pasada cualquier disposición sobre el clima.

Otros expresaron una preocupación más amplia.

“Es frustrante que las negociaciones hayan durado tanto tiempo y que ahora digan que no hay nada que hacer”, declaró Roy Cooper, gobernador demócrata de Carolina del Norte, refiriéndose a la amenazada agenda nacional del partido, sin señalar a Manchin. “El gobierno tiene que seguir ejerciendo presión”.

Algunos activistas centraron su rabia en otros demócratas además de Manchin, como la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, demócrata de California, quien, según dijeron, siguió respaldando a titulares moderados como el representante Henry Cuellar, demócrata de Texas, en vez de un elenco más joven y diverso de liberales.

“Hay una sensación de fracaso de liderazgo en todo el partido”, comentó Varshini Prakash, directora ejecutiva del Movimiento Sunrise, un grupo de jóvenes activistas del clima.

“Entre los jóvenes existe una profunda frustración por el hecho de que la cuestión de nuestra época, fundamental para nuestra supervivencia, no se esté afrontando con el nivel de esfuerzo que merece”.

Ella y otros organizadores argumentaron que el enfado por el estancamiento de la legislación medioambiental solo animaría a los jóvenes votantes a redoblar su compromiso de elegir a los demócratas progresistas.

El Movimiento Sunrise tiene previsto concentrarse en estados pendulares como Pensilvania y en las competitivas elecciones a la Cámara de Representantes. El Proyecto de Votantes Ambientales, de carácter no partidista, se dirige a ocho millones de personas que ha identificado como ecologistas y que no votaron en las elecciones presidenciales de 2020.

Aunque los demócratas culparon a Manchin, hubo pocos indicios de que los republicanos sintieran la presión política de avanzar hacia la acción en materia del clima y, en efecto, nada del clamor de los votantes moderados que hace poco impulsó un extraordinario consenso bipartidista sobre las leyes de armas.

Los republicanos responden a los efectos localizados del cambio climático con llamados a favor de tomar medidas —el representante Kevin McCarthy de California, líder republicano, abogó el viernes por la aprobación de una legislación para salvar las secuoyas gigantes de su distrito, amenazadas por los incendios y la sequía—, pero esos llamados no mencionan la causa subyacente, el calentamiento del planeta.

Benjamin Backer, presidente de la American Conservation Coalition, una organización ecologista de centroderecha, señaló que los republicanos no tienen ningún incentivo para negociar. Sus propios votantes no exigen que se actúe y es poco probable que los activistas liberales, que se inclinan hacia la izquierda, estén satisfechos con los compromisos que los republicanos podrían aceptar.

“El problema del movimiento ecologista ahora mismo es que es tan unilateral que, si alguien vota en el sentido correcto, se considera que no es suficiente y, si un republicano vota en ese sentido, los votantes que se preocupan no votarán por él de cualquier manera”.

Los demócratas trataron el viernes de mantenerse optimistas. Durante una transmisión de radio de Virginia Occidental, Manchin dijo que, si los líderes demócratas estaban dispuestos a esperar hasta septiembre, tal vez se podría llegar a un acuerdo.

Los demócratas dicen que aún tienen tiempo para animar a sus votantes antes de las elecciones de mitad de mandato en noviembre.

Y el gobernador de Nueva Jersey, Phil Murphy, demócrata y nuevo presidente de la Asociación Nacional de Gobernadores, dijo que “hay demasiado en juego” como para rendirse.

“Ya sea por los medicamentos recetados, por el clima o por otras cosas que los demócratas han defendido e impulsado históricamente, creo que la unidad del partido es muy importante en este momento, así que espero que todos podamos unirnos”, concluyó.

© 2022 The New York Times Company

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