No sólo piruetas: Misty Copeland imparte lecciones de vida

JOCELYN NOVECK
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MISTY COPELAND

En esta fotografía del 19 de noviembre de 2019 la bailarina Misty Copeland posa para un retrato en Nueva York. Copeland, la primera bailarina principal negra del American Ballet Theatre es la más reciente celebridad en impartir una MasterClass en internet. (Foto MattLicari/Invision/AP)

NUEVA YORK (AP) — Ninguna bailarina de ballet se ha metido en la cultura popular estadounidense como lo ha hecho Misty Copeland.

Fue ella la que apareció bailando un apasionado dueto con su compañero Craig Hall en la reciente ceremonia de los American Music Awards, mientras Taylor Swift cantaba frente a un piano su éxito “Lover”.

También está trabajando en una nueva película muda con su compañía productora, enfocada en las personas sin hogar en California. Y una cinta biográfica de Hollywood está en etapas iniciales.

Copeland, quien saltó a la fama en 2015 como la primera bailarina principal negra del American Ballet Theatre, dará una clase magistral en el sitio de internet MasterClass, uniéndose a figuras como Anna Wintour, Aaron Sorkin, Annie Leibovitz, Ron Howard y Natalie Portman.

La estrella de la danza se sentó con The Associated Press recientemente para conversar sobre la clase y reflexionar sobre su carrera, incluyendo el tiempo que pasó con uno de sus mentores favoritos, el difunto astro del rock Prince, a quien le acredita el haberle enseñado a acoger su naturaleza única en lugar de preocuparse por camuflarse.

Las declaraciones han sido editadas para mayor brevedad y claridad.

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AP: Su clase es principalmente sobre técnicas de ballet, pero ¿qué otra cosa le gustaría enseñar?

Copeland: Mucha gente no ve normalmente a los bailarines como atletas, pero lo somos. Así que todos esos componentes, tu salud mental, tu confianza, tu conocimiento y capacidad de usar tus experiencias de vida para ser un artista. Todos esos... elementos son tan importantes como la técnica que aprendemos desde niños. Los bailarines no están ahí haciendo piruetas nada más. Se ve muy fácil porque trabajamos mucho tiempo para así parezca. Pero además de todo tienes que ser una gran actriz. Tienes que saber adaptarte en el momento, tener consciencia de ti mismo, estar presente, ser vulnerable, todas esas cosas. Así que para mí era igual de importante hablar sobre mi vida, mis antecedentes, los obstáculos que he enfrentado.

AP: No mucha gente puede bailar ballet. ¿Qué lo hace universal?

Copeland: Al final de cuentas, todos somos seres humanos. Siempre ha sido muy importante para mí ser extremadamente abierta... He aprendido más de mí misma y he crecido, y creo que otras personas pueden beneficiarse. Es tan importante, creo, que los niños en especial entiendan que no están solos y que los famosos y los bailarines principales reciben el mismo tipo de críticas y juicios.

AP: Algunos piensan que una vez que protagonizó “El lago de los cisnes” en 2015 y se volvió bailarina principal ha vivido feliz para para siempre.

Copeland: (Risas) Una vez que me volví bailarina principal mucha gente lo vio como “OK, listo. Hemos avanzado, hemos crecido, no hay más racismo en el ballet o en el mundo”. Pero estamos TAN lejos de eso... y ha sido un camino difícil. La atención está puesta en ti y hay mucha presión para que seas la mejor cada vez que sales a escena. Así que pasé por una época bastante difícil al experimentar las críticas que llegaban con “El lago de los cisnes”.

AP: Ha dicho que fue humillada en internet por no poder hacer los 32 giros de fouetté en una presentación de “El lago de los cisnes”, y hacer un paso diferente en vez.

Copeland: Sí, alguien lo filmó y lo publicó en YouTube. He vivido mucho odio ridículo en internet, pero eso fue de otro nivel... He vuelto a ver video de esa presentación, y recuerdo haberme sentido simplemente devastada. Pero en retrospectiva, no veo nada malo en eso. Esas (32 vueltas) no eran ni siquiera parte de la coreografía original. Me encanta actuar porque es contar una historia a través de movimientos. Así que cualquier cosa que estés haciendo, quieres que el público lo sienta, no sólo que vengan al teatro... y esperen por 32 fouettés que duran como 30 segundos.

AP: En la clase, le dedica un capítulo a Prince, uno de sus mentores más apreciados.

Copeland: Cuando Prince me contactó por primera vez, realmente no lo entendí. Me dieron toda su confianza para salir al escenario con él sin saber siquiera lo que yo iba a hacer. Y eso me empoderó de una manera impresionante... Él solía decirme “ponte estas botas doradas locas”. Y yo le decía, “pero si soy una bailarina”. Y él decía “no, ¡eres una estrella de rock! Nunca vas a ser esta imagen ideal de lo que es una bailarina. Y eso es increíble. Usa tu poder, tu peculiaridad, y... si viene de un lugar honesto, a la gente le va a encantar”. Siento que crecí un montón en ese tiempo que pasamos juntos.

AP: Cuando empezó a bailar papeles principales, comenzó de pronto a llegar un público más diverso al American Ballet Theatre. ¿Cree que eso perdure más allá del “efecto Misty”?

Copeland: Es para un propósito superior. No se trata de que vengan a ver a Misty y cuando ella se retire eso se acabe. Para mí, se trata de atraer gente que no se había sentido bienvenida o aceptada en estos espacios. Y sé que una vez que pasan por la puerta se enamoran. Es presentarle (la danza) a una nueva generación, mostrarles que el ballet sigue vivo.

AP: Apenas tiene 37 años, pero el ballet es para los jóvenes. ¿Qué se ve haciendo en 10 años?

Copeland: ¡Oh por Dios! Ni siquiera podría decir (que estaré haciendo) de aquí a un año. Cuando miro hacia atrás digo, ¿qué? ¿Cómo terminé haciendo todas estas cosas increíbles? ¿Cómo le está pasando esto a esta niña que dormía en el piso de un motel a los 13 años? Ahora viajo por el mundo y bailo en los escenarios más emblemáticos, y vivo este sueño increíble.