Piratería saudí de la Premier afecta venta de Newcastle

ROB HARRIS
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NEWCASTLE VENTA

En foto de archivo del 2 de octubre del 2019 un policía turco pasa frente a una fotografía del periodista Jamal Khashoggi antes de una ceremonia para recordarlo a un año de su asesinato. El 21 de abril del 2020 Amnistía Internacional le pide a la Liga Premier de Inglaterra una investigación de las violaciones de derechos humanos de Arabia Saudita antes de decidir sobre la compra del Newcastle. Esto debido a que el Fondo Público de Inversión de Arabia Saudita, que controla el príncipe heredero Mohammed bin Salman, busca su aprobación para tomar el control mayoritario del equipo de fútbol. (AP Photo/Lefteris Pitarakis, File)

La Liga Premier inglesa afronta el dilema de aprobar que recursos de Arabia Saudí sean empleados para adquirir el Newcastle y al mismo tiempo reclamar que la piratería de las transmisiones en la rica nación petrolera representa un “riesgo significativo” a los ingresos del torneo.

En febrero, la liga inglesa escribió a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, para quejarse sobre la transmisión ilegal de los partidos por el canal saudí beoutQ, según documentos que recientemente fueron divulgados.

Tras recibir informes sobre la conducta de beoutQ por parte de las entidades rectoras del fútbol, incluida la FIFA, el gobierno de Estados Unidos confirmó el miércoles en su reporte anual sobre piratería y violaciones de propiedad intelectual que Arabia Saudí se mantiene en su “lista de vigilancia prioritaria”.

Los propios reclamos de la Premier a los saudíes complican las gestiones legales para que el club del noreste de Inglaterra pase a control mayoritario del Fondo Público de Inversión de Arabia Saudí.

Se trata de un fondo soberano supervisado por el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman. Amnistía Internacional, al tratar de impedir la compra, advirtió a la Liga Premier que el gobernante ha sido involucrado en "amplias violaciones a los derechos humanos

El canal beIN Sports, de propiedad de Qatar, posee un contrato de tres años con un valor de 500 millones de dólares que otorga los derechos exclusivos para transmitir los partidos de la Premier en Medio Oriente, y también ha solicitado que la venta de Newcastle no se autorice porque no se han tomado medidas contra la piratería de su señal.

“Una alta proporción del ingreso de la Liga Premier se genera por la venta de los derechos audiovisuales", recalcó el torneo inglés en una misiva. “La amplitud y naturaleza de la piratería online, como la que se perpetra en Arabia Saudí y que se detalla, mantiene estos ingresos en riesgo significativo”.

“Como consecuencia, esto amenaza la habilidad de la Liga Premier de poder seguir invirtiendo y contribuyendo en la calidad de la competición, el deporte en general, proyectos que benefician a la comunidad y a la economía global”, añadió.

La Liga Premier ha tratado emprender acciones legales en Riad “contra beoutQ y quienes colaboran con ese grupo en Arabia Saudí", pero señaló que se han visto “frustradas porque múltiples abogados no han querido representarles”.

La piratería de las transmisiones de Qatar forma parte de un conflicto que ya lleva tres años en la región del Golfo Pérsico, y en el que Arabia Saudía lidera un boicot económico y diplomático de Doha. A Qatar se le acusa de apoyar el extremismo, lo cual pequeña pero acaudala nación niega.

La Premier ha declinado referirse al proceso de compra de Newcastle, más allá de resaltar la existencia de una prueba a los dueños y directores para identificar la posible conducta criminal de los individuos que administran sus clubes.

Newcastle está actualmente en manos de Mike Ashley, empresario de tiendas al por menor.

El fondo saudí busca tener el 80% del control del club al pagar 300 millones de libras (370 millones de dólares) en conjunto con los multimillonarios hermanos Reuben y la financiera Amanda Staveley.