Pilates o ‘fisio’, ¿qué método es mejor para tu espalda?

La lumbalgia es una de las dolencias más comunes, este ejercicio (terapéutico) es el mejor tratamiento posible

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Entre el 60 y 85 % de la población sufrirá al menos un episodio de lumbalgia a lo largo de su vida, y el 80 % de ellos tendrá como mínimo una recaída según datos de Asepeyo, mutua de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

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(Foto: Getty Images)

Ya sea por problemas emocionales, estrés, por vicios posturales sostenidos en el tiempo, por golpes y caídas, por problemas musculares, artritis o entrenamientos indebidos… Es aconsejable realizar actividad física de manera controlada (tras el periodo de descanso, en su caso, y una vez que haya remitido el dolor).

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(Foto: Getty Images)

Pero, ¿qué tipo de ejercicio es el adecuado? ¿Es mejor ir al fisio a darse unas sesiones o hay métodos más eficaces para hacer desaparecer las molestias de cuello, hombros y espalda?

Cada vez es más frecuente que los médicos recomienden tomar unas clases de Pilates cuando están frente a problemas de lumbalgias.

Y es que los beneficios de este método son ya incuestionables porque se ha demostrado que una práctica habitual consigue descomprimir y estabilizar la región lumbo pélvica, fortaleciendo la musculatura abdominal.

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De manera que al optimizar y estirar la musculatura extensora de la espalda, se sostiene la columna, trabajando igualmente sobre los músculos posteriores de las piernas y sobre un músculo poco conocido, interno, que tiene la función de estabilizar la zona que es el músculo psoas. Es decir, se trabaja sobre muchos de los factores desencadenantes del dolor.

Además con los movimientos y posturas del Pilates no sólo se fortalece la musculatura (abdomen, espalda, vientre) sino que no se aumenta excesivamente el volumen muscular. También ayuda a darle mayor estabilidad a las articulaciones, brindándole fuerza y flexibilidad a los ligamentos, por lo que, en la rutina diaria, notaremos mayor fuerza y agilidad.

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(Foto: Getty Images)

Esta flexibilidad articular se traduce en una mejora del movimiento, reduciendo igualmente la probabilidad de sufrir lesiones.

Por otro lado, el Pilates ayuda a corregir y adoptar una buena postura, reduciendo los dolores de cuello, espalda y lumbares; no sólo por la mejor tonificación muscular del abdomen, glúteos y espalda sino también porque se adquiere conciencia en otros aspectos importantes como la respiración y el equilibrio.

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Es decir, que el método Pilates nos proporciona una mayor flexibilidad, incremento de la fuerza y la concentración, mejor control de la respiración, de la postura y de la conciencia del propio cuerpo; y todo esto nos lleva a optimizar nuestra capacidad de movimiento.

De esta manera se alivian las molestias ocasionadas por las lumbalgias y se corrigen los factores que las desencadenan.