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El peso mexicano y la impresión de billetes: la burbuja que viene


Hoy, en este siglo XXI, existen demasiados intercambios comerciales, y la divisa más utilizada para estos es el dólar estadounidense. La mayoría de las monedas y billetes están ligadas a esta para determinar qué tan apreciadas o depreciadas están respecto a esta denominación.

Tomaremos como ejemplo el dólar para analizar el caso de México. Hoy el peso mexicano está apreciado, y esto se debe en gran parte a que existe una derrama de billetes y monedas de esta denominación, arriba de lo que el mercado necesita para intercambio comercial, lo que ha originado que exista una mayor oferta ante el poco usado de esta para intercambios comerciales. Ante eso surge un efecto colateral inmediato que podría dañar la economía mexicana en el mediano plazo. Explicamos a continuación.

Hoy en México existe una mayor derrama económica por medio de divisas provenientes del turismo, exportación de crudo y remesas. Aclaramos que estas no incrementan el número de negocios o intercambios tecnológicos con otros países debido a que el turismo se basa en un intercambio de servicios, la exportación de crudo es la venta de una materia prima, y las remesas provienen de la migración de personas que buscan tener un mejor poder adquisitivo para su entorno familiar.

Ante esta situación, todas estas deberían ser cambiadas a la moneda local, es decir, el peso mexicano, pero la única que es cambiada en su totalidad son las remesas. Para el turismo y exportación de crudo, en algunos casos no es requerido el cambio.

Las remesas están siendo el problema principal para el Banco de México, ello derivado de que tiene la responsabilidad y control de tener los suficientes pesos circulando para satisfacer la demanda, sea por el desarrollo económico ante un crecimiento del país, o por un intercambio mayor con otras monedas.

Con la imparable llegada de remesas a México procedentes de Estados Unidos, el país cada vez ha necesitado imprimir más billetes para cambiar los dólares a la moneda local. Foto: Getty Images.
Con la imparable llegada de remesas a México procedentes de Estados Unidos, el país cada vez ha necesitado imprimir más billetes para cambiar los dólares a la moneda local. Foto: Getty Images.

Imprimir más billetes

En los últimos cuatro años México ha impreso una mayor cantidad de billetes y monedas, en casi 1 billón de pesos (43,000 millones de dólares). ¿Es acaso que tenemos un crecimiento mayor al 4 u 8 por ciento del país ante una derrama de inversiones extranjeras o nuevos negocios que ya estén produciendo y ayudando a incrementar el producto interno? La respuesta es: ¡no!

Este aumento radica, principalmente, del crecimiento de las remesas a nuestro país a partir de 2014, cuando hubo el cruce entre billetes y monedas impreso circulando respecto a las divisas. En 2018 empezó a hacerse más creciente la necesidad del Banco de México de imprimir una mayor cantidad de nuestra moneda, ante una mayor demanda de pesos por el envío mayor de dólares provenientes de las remesas.

El periodo de mayor impresión de billetes y monedas ha sido de 2020 a 2022, la época de la pandemia, de alrededor de 380,000 millones de pesos (8,000 millones de dólares); hubo un incremento de 4,000 millones de dólares de remesas, y una caída de 16,000 entre turismo y exportación de crudo. La gente que recibe dinero de remesas necesita pesos.

Cuando un banco central imprime más billetes o monedas se debe principalmente a que existe un crecimiento del mercado interno, lo cual genera un mayor flujo de efectivo circulando. En otras ocasiones, como vimos en la pandemia, y tomando el ejemplo de Estados Unidos, para mantener la economía se dan apoyos a personas, familias y empresas para que circule la moneda y no pierda valor ante la caída de los intercambios comerciales mundiales.

¿Y la inversión extranjera?

Hoy, ante tasas de intereses altas, se está tratando de recuperar la mayoría de los dólares que circulan para no saturar al mercado mundial y que la moneda no pierda valor ante otras. El aumento de estas cumple dos funciones: controla la inflación y no permite que la moneda se deprecie.

En México, la impresión de billetes no fue por los motivos anteriores expuestos, sino por tener una mayor cantidad de divisas (remesas) que exigían cambiarse a pesos. Pero ante una inflación y tasas de interés altas, estos se perdieron en el mar de precios. Por lo tanto, las familias requirieron, requieren y requerirán más dólares para cubrir sus necesidades ante el incremento de los insumos o servicios.

El fenómeno se extenderá aún más. Si el tipo de cambio en 2023 fluctúa entre 18.00 a 18.50 y hay un incremento de remesas entre un 12 a 15 por ciento comparado con el cierre de 2022, eso significaría tomar más pesos para el tipo cambiario.

Las divisas de 2018 a 2022 han aumentado en alrededor de 38,000 millones de dólares, donde el 70 por ciento corresponde a remesas, y 30 por ciento, a exportación de crudo y turismo. La inversión extranjera solo ha crecido 1,200 millones de dólares, significa que no requerimos muchos pesos para ser convertidos ni para poner un negocio que genere empleos e intercambios con otros países.

Conclusión

Hay alrededor de 2.6 billones de pesos en billetes y monedas en circulación en México (133,000 millones de dólares). Entre 2018 y 2020 aumentó en un 1 billón de pesos la impresión (46,000 millones de dólares), y las remesas aumentaron 25,000 millones de dólares. Tener más flujos de nuestra moneda indica que el incremento derivó del aumento del dinero enviado de los emigrantes y no por el desarrollo del país.

Esto lo debe tomar en cuenta la siguiente administración. En 2023 se tendrán que imprimir más billetes o monedas, y esto al mediano y largo plazo afectará al peso mexicano al haber muchos y pocos usados.

Ante ello deberá haber un incremento de la inversión extranjera directa, entre un 30 a 40 por ciento sobre la actual, si en verdad no queremos crear una burbuja de apreciación del peso ante otras monedas.

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Ramsés Pech es analista y asesor de la industria energética y en economía. Es autor del canal Energía sin política. Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad del autor.