Pese a escándalo, 66 privilegiados más se vacunan en Perú

FRANKLIN BRICEÑO
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En medio de un escándalo reciente que remeció a Perú por la inmunización adelantada contra COVID-19 de casi 500 privilegiados, el gobierno confirmó que en otro evento, otros 66 con conexiones en la más extensa región de la Amazonía se vacunaron antes que miles de ciudadanos.

El Ministerio de Salud rechazó el miércoles lo ocurrido y ordenó una investigación para denunciar a los culpables ante la justicia. El gobernador de la región Loreto, Elisbán Ochoa, dijo a la prensa local que “se han utilizado 66 vacunas a personas que no indicaban la relación”.

El escándalo de vacunas para privilegiados que se inocularon antes que los vulnerables o los médicos que enfrentan al virus también ha ocurrido en Argentina, Ecuador, Líbano, España y Filipinas. En Perú provocó la renuncia en febrero de la canciller y la ministra de Salud, quienes se vacunaron entre casi 500 privilegiados, que incluían al nuncio apostólico del papa, empresarios y familiares de funcionarios.

En Loreto, una región de casi el mismo tamaño que Japón o Alemania, ha ocurrido otro evento de menor dimensión donde se han identificado al momento a cinco funcionarios de alto rango, entre alcaldes y asesores de la gobernación, quienes usaron dosis de la vacuna de la farmacéutica Pfizer que la lejana capital envió la semana pasada para inocular a los ancianos pobres.

Perú ha recibido al momento 217.000 dosis de Pfizer y continúa negociando con esta compañía para aumentar el número.

Loreto limita con la Amazonía de Brasil y Colombia y los expertos coinciden en que fue una de las regiones más golpeadas por COVID-19 en 2020. En su capital, Iquitos, 70% se contagió, de acuerdo con estudios oficiales, alcanzando una de las cifras más altas de seroprevalencia del mundo.

El escándalo de las vacunas aún no cicatriza en Perú. El lunes la excanciller Elizabeth Astete, que negoció la compra de un millón de vacunas de la farmacéutica china Sinopharm y renunció el 14 de febrero tras confesar que se vacunó los últimos días de enero en secreto, dijo a una comisión parlamentaria en Lima que se había inoculado con conocimiento del presidente Francisco Sagasti.

Añadió que antes de renunciar, el mandatario la recibió en su casa y le pidió que continuara en el puesto “para ayudar a cerrar las negociaciones” de la vacuna de la farmacéutica china Sinopharm que ya estaban avanzadas. Las vacunas de Sinopharm llegaron en dos lotes el 7 y 13 de febrero.

El presidente Sagasti y la primera ministro Violeta Bermúdez han negado las acusaciones.

Al momento Perú tiene más de 50.000 muertos y 1,4 millones de infectados desde que empezó la pandemia en marzo de 2020, según el Centro de Ciencia e Ingeniería en Sistemas de la Universidad Johns Hopkins.