Un nuevo estudio confirma lo que ya sospechabas: tu perro te manipula con sus gestos

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Un estudio muestra que los perros domesticados poseen una musculatura facial más semejante a la de los humanos que a la de sus parientes los lobos
Un estudio muestra que los perros domesticados poseen una musculatura facial más semejante a la de los humanos que a la de sus parientes los lobos

Los estudios y análisis genéticos más recientes estiman que la domesticación de los primeros cánidos se produjo en Europa hace aproximadamente 20.000 años. La nueva relación ofrecía ventajas para ambas partes: el hombre recibía protección, seguridad y compañía mientras que el animal ganaba alimento o cobijo. No obstante, en este milenario intercambio a veces olvidamos que los seres humanos hemos contribuido decisivamente al desarrollo de una anatomía muy específica de nuestros compañeros de viaje. Esa domesticación ha implicado también selección artificial, cría de nuevas especies o el favorecer peculiaridades fisiológicas particulares que diferenciaron a los perros de sus parientes los lobos.

Cuando te mira con esos ojos entrañables pidiéndote su juguete favorito, cuando sonríe ansioso porque sabe que lo vas a sacar a pasear o cuando te regala esa mirada de felicidad al entrar por la puerta de casa… esta gran capacidad de comunicación es un “mecanismo evolutivo con el que logran manipular más fácilmente los sentimientos de los seres humanos”.

Pero tampoco podemos echarles la culpa a ellos, al fin y al cabo, durante todos estos milenios hemos sido nosotros los humanos quienes hemos seleccionado específicamente características que facilitaran esa comunicación, consiguiendo así que sus gestos nos resulten más familiares.

Los seres humanos somos realmente buenos con las expresiones. Nos hemos especializado en detectar y comprender con precisión las expresiones faciales de los demás y valoramos mucho encontrar esta capacidad en otras especies animales. Contamos con numerosos estudios que muestran que tanto los perros como sus dueños liberan oxitocina justo después de mirarse a los ojos, la misma hormona que libera una madre cuando mira a los ojos de su bebé. Sabemos incluso que la actividad cerebral de la mirada mutua entre los humanos y sus mascotas personales es similar a la de las madres humanas y sus hijos.

A toda esta literatura científica tenemos que sumar ahora un nuevo estudio que confirma que los perros domesticados poseen una mayor expresividad facial que sus parientes salvajes, los lobos, una característica que les ayuda a conseguir una mejor comunicación con sus dueños. “En general, pensamos que estos comportamientos fueron seleccionados, en la mayoría de los casos de manera inconsciente, por los humanos durante el proceso de domesticación del perro”, explica la doctora Anne Burrows, autora principal del trabajo presentado en la Conferencia anual de Biología Experimental.

De manera inconsciente hemos seleccionado características que nos ayudaron a comunicarnos mejor con los perros
De manera inconsciente hemos seleccionado características que nos ayudaron a comunicarnos mejor con los perros

Sabemos que los perros tienen una musculatura facial que los lobos no poseen, sin embargo, nuestra comprensión de la fisiología muscular evolutiva entre estas dos especies todavía está incompleta. Durante los últimos 18 meses, la doctora Burrows y sus colegas de la Universidad estadounidense de Duquesne, se han dedicado a realizar un completo estudio para evaluar la distribución diferencial de dos tipos de fibras (tipo I o contracción lenta y tipo II o contracción rápida) en los músculos faciales tanto de perros domésticos como de lobos.

Los resultados son muy interesantes ya que muestran que, en términos de fibra de miosina, la fisiología de los músculos faciales de los perros se parece más a la de los seres humanos que a la de sus parientes los lobos. “Los seres humanos tenemos alrededor de un 75% de nuestros músculos miméticos dominados por fibras de contracción rápida. En nuestro actual estudio hemos descubierto que los perros también tienen más fibras musculares de contracción rápida en sus músculos miméticos que los lobos”, explica Burrows. De hecho, el estudio encontró que el porcentaje de fibras de contracción rápida en los perros se situó entre el 66% y el 95%, mientras que los lobos promediaron alrededor del 25%.

Los músculos miméticos controlan la expresión facial y son precisamente las fibras de contracción rápida las que dominan esos músculos. Esto da como resultado expresiones faciales legibles, más fáciles de entender, algo que mejora enormemente nuestra comunicación. En definitiva, cuando tu perro te pone morritos o te mira de esa manera tan entrañable es mucho más probable que consiga lo que quiere… aunque, siendo sinceros, es así como nosotros mismos los hemos ido seleccionando.

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Referencias científicas y más información:

Ulrike Lemmin-Woolfrey “Our Dogs Do Manipulate Us, According to Science” Discover Magazine

Conferencia Anual Experimental Biology 2022 “Dog Faces Are Faster than Wolf Faces

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