Un pastor de Arkansas se va cuando un 'movimiento sísmico' divide a los evangélicos

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La iglesia Community Bible de Fort Smith, Arkansas, de la que fue pastor Kevin Thompson, el 27 de diciembre de 2021. (September Dawn Bottoms/The New York Times)
La iglesia Community Bible de Fort Smith, Arkansas, de la que fue pastor Kevin Thompson, el 27 de diciembre de 2021. (September Dawn Bottoms/The New York Times)

FORT SMITH, Arkansas — En el otoño de 2020, el pastor Kevin Thompson dio un sermón sobre la dulzura de Dios. En algún momento, hizo una breve comparación entre un Dios amoroso y al alcance y las celebridades distantes e inalcanzables. Sin recurrir a apuntes y con la Biblia en la mano, dio algunos ejemplos simples: Oprah, Jay-Z, Tom Hanks.

Puesto que la iglesia apenas abría de nuevo para sus servicios religiosos presenciales, el pastor no supo cómo fue recibido su sermón. La asistencia fue mínima y era difícil percibir si sus bromas tenían algún efecto, o si su congregación —de grupos familiares que estaban separados por tres asientos y otras personas que lo veían por internet— seguía atenta.

Así que le sorprendió cuando dos miembros de la iglesia manifestaron su inquietud por la breve referencia que hizo el pastor sobre Hanks. Una joven le mandó un mensaje de texto muy preocupada; otra persona insinuó que la referencia a Hanks era una prueba de que a Thompson no le importaba el tema del tráfico sexual. Thompson pronto se percató de que esos temores eran producto de la extendida teoría conspirativa de QAnon, la cual afirma que esa estrella de cine forma parte de una red de pedófilos de Hollywood.

Durante décadas, Thompson, de 44 años, había estado seguro de que conocía a la población de Fort Smith, una ciudad pequeña escondida bajo un recodo del rio Arkansas a lo largo de la frontera de Oklahoma. Thompson nació en el hospital más antiguo de esa ciudad, asistió a escuelas públicas de la localidad y se crio en una iglesia bautista que lo alentó a comenzar a predicar cuando era adolescente. Thompson supuso que viviría en Fort Smith por el resto de su vida.

Pero ahora ya no estaba tan seguro. “Jesús habla de cómo él es la verdad, de lo importante que es la verdad”, dijo Thompson en una entrevista. “Cuando se ha perdido la noción de verdad, se ha perdido todo”.

Muchas iglesias son endebles y su nivel de asistencia es menor que antes de la pandemia; cada vez son menos, tanto las denominaciones como el porcentaje de estadounidenses que se identifican como cristianos. De acuerdo con un nuevo sondeo de la encuestadora evangélica Barna, el 42 por ciento de los pastores protestantes señaló que, durante el año pasado, había pensado seriamente renunciar al ministerio de tiempo completo, cifra que había aumentado trece puntos porcentuales desde el comienzo de 2021.

Michael Emerson, un sociólogo de la Universidad de Illinois en Chicago, se refirió a un “movimiento sísmico” que se aproxima, con el cual las iglesias evangélicas de gente blanca se dividían en dos grandes grupos: los que adoptaban las políticas y los mensajes propios del expresidente Donald Trump, entre ellos las alusiones a teorías conspirativas, y los que querían transitar por un camino diferente.

Kevin Thompson, el expastor de la iglesia Community Bible, en un viejo cementerio de Fort Smith, Arkansas, donde vivió mucho tiempo antes de irse a California, el 27 de diciembre de 2021. (September Dawn Bottoms/The New York Times)
Kevin Thompson, el expastor de la iglesia Community Bible, en un viejo cementerio de Fort Smith, Arkansas, donde vivió mucho tiempo antes de irse a California, el 27 de diciembre de 2021. (September Dawn Bottoms/The New York Times)

En muchas iglesias, esto implica que habrá nuevos enfrentamientos entre los líderes consolidados y los creyentes comunes y corrientes.

Cuando Thompson salió del seminario y regresó a Fort Smith a principios de la década del año 2000, la iglesia Community Bible era un lugar interesante en el cual trabajar. Incentivada por las megaiglesias suburbanas en crecimiento, como la Saddleback del sur de California y la Willow Creek de Illinois, la Community Bible ofreció música moderna, servicios religiosos multimedia y promoción destinada a “captar adeptos” entre las personas que no solían asistir de manera habitual a la iglesia.

“A mí me interesaba la vitalidad espiritual”, comentó Ed Saucier, el pastor fundador de Community Bible. “Quería que fuera divertido, atractivo y tuviera un propósito diferente”.

Saucier casi nunca hablaba de manera directa desde el púlpito sobre las elecciones ni las políticas públicas. Era fácil no hacerlo. A la iglesia asistían principalmente personas blancas y en su mayoría conservadoras. Estaban de acuerdo en lo que consideraban los grandes temas y al parecer había pocos motivos para abordar los pequeños. “Yo usaba un poco de sentido común”, señaló Saucier. “Si no puedo hacer que algo mejore, tal vez no deba meterme en eso”.

Su filosofía no era excepcional. A pesar de su posición como bloque electoral de influencia, la mayoría de los evangélicos estadounidenses blancos nunca ha estado a favor de mezclar lo político con lo religioso. En muchos ambientes evangélicos, “lo político” significa tendencioso o corrompido, que es algo opuesto a “lo bíblico”.

Thompson se sigue considerando conservador. En casi todas las elecciones importantes ha votado por el Partido Republicano. Admira a Mitt Romney y a la familia Bush y es conservador en cuestiones de género y orientación sexual, aunque no hace hincapié en eso con mucha frecuencia.

Cuando Thompson asumió el cargo de pastor titular después de seis años como pastor adjunto, de inmediato adquirió popularidad dentro de la congregación. Jim Kolp, un miembro fundador, recordaba un sermón que dio Thompson sobre “el fruto del espíritu”, basado en un pasaje del Nuevo Testamento que menciona cualidades, como la amabilidad y el autocontrol, que demuestran que el Espíritu Santo está trabajando en la vida de un cristiano. Este sermón hizo que Kolp analizara su costumbre habitual de escuchar a Rush Limbaugh. “Nunca me había puesto a pensar si esto tiene que ver con el fruto del espíritu”, comentó Kolp. “Dejo de escuchar a este hombre enojado”. Ya no volvió a sintonizarlo.

Pero a lo largo de los años, hubo algunas rupturas sutiles entre Thompson y su congregación, como si fuera una costura que se jala por ambos lados.

En 2020, cuando Thompson escribió en su blog que “Las vidas negras importan”, de pronto los desacuerdos en su iglesia parecieron más como una crisis. Por años, había estado hablando y escribiendo con cierta frecuencia sobre temas raciales. Había contratado a Jackie Flake, un pastor negro, para dirigir una nueva subsidiaria de la iglesia en el área norte de Fort Smith, donde existe una diversidad racial. En 2015, participó en una exitosa iniciativa para cambiar el símbolo de “Johnny Reb” (la personificación nacional de los estados del sur de Estados Unidos y también de los Estados Confederados de América durante la guerra de secesión) de la mascota de su antiguo bachillerato. Pero la frase “Las vidas negras importan” molestó mucho a algunos fieles.

Kolp mencionó que a él le parecieron demasiado negativas las trascendentales conversaciones sobre racismo propiciadas por Thompson. Estados Unidos tiene una historia de racismo, comentó. Pero “si nunca hubiera habido comercio de esclavos, ¿estarían todavía en África? ¿Tendrían puestos importantes?”, preguntaba refiriéndose a la gente negra. “Y ahora nuestro pastor habla de eso y ¿entonces nosotros somos automáticamente racistas nada más por ser blancos?”.

De hecho, los sermones de Thompson no eran incisivos. En determinado momento afirmó: “Si de alguna manera fueron educados como yo, hay cierta intolerancia en su interior” y alentó a los oyentes a buscar otros puntos de vista diferentes a los suyos.

Thompson les caía bien a casi todos en Community Bible, pero algunas personas no podían entender por qué eligió las causas que eligió.

“Hay algunos asuntos de los que debería haberse apartado”, señaló Johnny Fisher, uno de los miembros fundadores de la iglesia. “Tal vez lo mejor sea quedarse callado y responder, basado en el Biblia, cualquier pregunta que te planteen”.

La iglesia dejó de crecer. Familias enteras se estaban retirando; Richy Fisher, un pastor y asesor que preparó un informe para la iglesia en 2019, señaló que la membresía estaba en “desbandada”. (Richy y Johnny Fisher son hermanos).

Fort Smith Mayor George McGill said his city is like many other places in the country: Issues including masks and vaccination have fractured relationships, and people doubt the leaders they once trusted. McGill, the city’s first Black mayor, saw Thompson as someone who spoke the truth. But within his community, antagonists “rose up against the very people God had put in place.”

Thompson’s reputation did appear to be shifting. A local woman emailed her Bible study group in the summer of 2020, warning that he was promoting a “progressive Leftist agenda.” When Thompson invited her to meet with him, pointing out that he was a frequent guest of Focus on the Family Radio and hardly a leftist, she accused him of being beholden to “The Marxist Agenda” and “the BLM agenda.”

When a job offer came last summer to become an associate pastor at a larger church in the Sacramento, California, area, Thompson accepted.

Meses después de su partida, la iglesia Community Bible seguía decidiendo su futuro. “Todavía se están yendo algunas personas, pero todo está bajo control”, comentó en diciembre Saucier, el pastor fundador. El líder interino de la iglesia es Richy Fisher; esta primavera, la junta directiva de la iglesia propuso que él asumiera el cargo de manera permanente y el 22 de mayo habrá votaciones en la congregación.

Mientras tanto, la población de Fort Smith tiene más opciones que cuando Thompson llegó a Community Bible. Han aparecido en la ciudad iglesias más nuevas y llamativas en el sentido estético. Una subsidiaria de New Life, una iglesia presente en muchos lugares con más de quince centros en todo el estado, está casi al frente.

Un domingo reciente, la congregación de New Life escuchó un sermón basado en el Libro de Daniel.

“Estados Unidos ya no es un país cristiano”, decía el pastor, con lo que estaba transmitiendo el mensaje de combatir la enorme presión de la cultura para cambiar “lo que decimos, la manera en que criamos a nuestros hijos, cómo y cuándo podemos rezar y lo que es el matrimonio”. El título del sermón era “Mantengámonos firmes”.

© 2022 The New York Times Company

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