La pandemia también ha traído más represión a la prensa

·5  min de lectura
ARCHIVO - En esta foto del 29 de marzo del 2019, la directora y redactora ejecutiva de Rappler Maria Ressa habla con reporteros tras depositar fianza en la corte regional de Pasig, en Manila. Gobiernos en todo el mundo se están aprovechando de la pandemia de coronavirus para justificar _ o desviar la atención de _ la represión ala libertad de prensa. En junio del 2020, Ressa fue convicta de "ciber difamación" en Filipinas. (AP Foto/Aaron Favila)

Gobiernos en todo el mundo usan la pandemia de coronavirus como pretexto para justificar la represión a la libertad de prensa, o al menos para desviar la atención de esa represión. El Instituto Internacional de Prensa (IPI) ha estado monitoreando las violaciones de libertad de prensa desde el inicio de la pandemia. Entre estas están arrestos y cargos, restricciones del acceso a información, censura, regulación excesiva de “noticias falsas” y agresiones físicas.

El magnate de los medios Jimmy Lai fue arrestado en Hong Kong en agosto bajo una nueva ley de seguridad nacional. En junio, la periodista filipina Maria Ressa fue hallada culpable de “ciberdifamación”. En Egipto, al menos 12 periodistas han sido arrestados este año bajo leyes contra “la diseminación de desinformación” relacionada con el coronavirus.

En algunos casos, los regímenes han actuado para frenar una supuesta desinformación sobre la pandemia de coronavirus que no se corresponde con declaraciones oficiales sobre su gravedad o diseminación. En otros, los gobiernos usan la pandemia para desviar la atención nacional.

Egipto, por ejemplo, ha encarcelado a periodistas como Nora Yunis, redactora en jefe de la agencia noticiosa al-Manassa, quien de acuerdo con el IPI fue detenida el 24 de junio. En Rusia, la AP encontró al menos nueve causas contra rusos comunes acusados de diseminar “información incierta” en redes sociales y apps de mensajes, con al menos tres de ellos recibiendo multas sustanciales.

La falta de cifras completas hace difícil determinar si las acciones represivas contra la prensa están aumentando. Al menos 17 países —entre ellos Hungría, Rusia, Filipinas y Vietnam— han implementado leyes para combatir lo que consideran como desinformación sobre el virus, de acuerdo con un conteo del IPI. En realidad, esas medidas han servido de pretexto para multar o encarcelar a periodistas que critican al gobierno, dijo la organización.

En Hungría, el primer ministro Viktor Orban aprobó una ley de coronavirus que pudiera implicar hasta cinco años en prisión por información falsa. Rusia puede multar a las personas hasta 25.000 dólares o sentenciarlas a cinco años en prisión si se considera que diseminaron información falsa sobre el virus. Los medios de prensa pueden ser multados hasta 127.000 dólares, dice el IPI.

El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ por sus siglas en inglés) ha registrado 163 violaciones de libertad de prensa relacionadas con el virus este año hasta el 29 de julio. El grupo dice que los datos no son completos. El IPI ha registrado 421 violaciones relacionadas con el virus, incluso arrestos, censura, regulación excesiva de “noticias falsas” y agresiones verbales y físicas.

“Vemos una represión a la prensa que es agravada por el coronavirus”, dijo Courtney Radsch, directora de defensa del comité de protección.

Incluso incidentes no relacionados con supuesta desinformación sobre la pandemia pueden pasar inadvertidos en medio de la avalancha de noticias sobre el virus. Por ejemplo, el arresto el mes pasado de Kimmy Lai en Hong Kong siguió de cerca a la promulgación de una nueva ley de seguridad nacional que le da a China más poder para combatir la disensión en el territorio. Lai opera el diario prodemocrático Apple Daily, que a menudo critica al gobierno comunista de Beijing.

Los fallos de culpabilidad contra Ressa y otro periodista tampoco estuvieron relacionados con COVID-19, pero Radsch dijo que a pandemia puede servir de distracción para casos así, que de otra manera habrían recibido más atención internacional.

“Se está prestado mucha menos atención a esto pues la gente está inmersa en otras noticias”, dijo. “Es difícil abrirse paso en esa ciénaga para aumentar la preocupación pública sobre la represión”.

Eso es exacerbado por la ausencia de una respuesta enérgica de Estados Unidos con el gobierno de Donald Trump.

“En la era antes de Trump, claramente Estados Unidos habría estado defendiendo la libertad de prensa y los medios independientes en todo el mundo”, dijo David Kaye, un profesor de Derecho en la Universidad de California en Irvine y exreportero especial de la ONU para la libertad de prensa. Trump se refiere constantemente a la prensa establecida como “noticias falsas”.

Aunque el gobierno de Trump sancionó a funcionarios chinos por el arresto de Lai —entre ellos la gobernante de Hong Kong Carrie Lam—, la retórica tradicional de Estados Unidos en respaldo a la prensa libre ha sido más débil. “No vemos la condena robusta que esperaríamos de Estados Unidos sobre las batidas contra la libertad de prensa o las muertes de periodistas bajo arresto”, dijo Radsch. El gobierno pudo haber hecho más por Ressa, considerando que la periodista filipina tiene también ciudadanía estadounidense.

“No hemos visto un llamado robusto al nivel más alto para que se anulen los cargos en su contra”, dijo. “No es lo que esperamos”.

Estados Unidos aún interviene ocasionalmente. Por ejemplo, representantes estadounidenses han estado en negociaciones sobre Austin Rice, un periodista de Houston y veterano militar detenido en Siria, pero ésa ha sido una excepción.

Kaye dijo que la represión creciente es una consecuencia directa de un aumento global de los gobiernos autoritarios.

“Autoritarios y populistas han sido elegidos en los últimos años”, dijo. “Ha habido presiones sobre la prensa independiente. Eso no ha cambiado y ha estado sucediendo en paralelo antes y durante COVID-19”.

La pandemia “ha añadido un nuevo vector hacia la represión”, dijo. “Hay una represión existente que ha continuado y una represión con el COVID-19 que es nueva”.