Pablo Montero y la sospechosa "inocencia" que lo libra de sus polémicas (porque se lo perdonan todo)

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Pablo Montero es objeto de polémicas con frecuencia. De hecho, es más famoso por los escándalos en los que se ha visto envuelto que por lo que cante o por su carrera musical. Esto ha sido siempre así, por lo que a estas alturas del partido, resulta sospechosa la "inocencia" del cantante al respecto de todas las circunstancias en las que se ha visto envuelto.

MEXICO CITY, MEXICO - OCTOBER 10:  Singer Pablo Montero attends a press conference to promote his new album
Pablo Montero. (Victor Chavez/WireImage)

De hecho, es más fácil recordar un escándalo en el que se haya visto envuelto Pablo Montero por alguna cosa que haya dicho o hecho que citar el título de cualquiera de las canciones que ha cantado — y el hecho de que sea visto por muchos como un derivado de Alejandro Fernández, bajo cuya sombra siempre ha permanecido desde su lanzamiento a finales de los 90, sin poder ni igualarlo ni superarlo.

La más reciente de sus "meteduras de pata" —de las que siempre suele escurrirse para obtener el perdón de la opinión pública alegando "yo no sabía", como si la ignorancia fuera justificación para las cosas que hace— fue que se presentó en Caracas a cantarle por su cumpleaños al dictador Nicolás Maduro, algo que fue muy criticado en redes, y que hizo titulares por todas partes.

Con una frescura singular, Montero volvió a salirse por la tangente, como acostumbra, con un comunicado vago, en el que se lava las manos y resulta infamante: "Con respecto a mi participación en el Palacio de Miraflores en Venezuela, donde también estuvieron otros cantantes durante un evento del presidente Nicolás Maduro, les manifiesto que como artista no tengo partido ni bandera más que de la música mexicana que es universal, además de que el mariachi de México es patrimonio cultural de la humanidad".

Sin embargo, la "serenata" no fue una cortesía, ya que de acuerdo a lo que señala The Mexican Events, la agencia que representa sus apariciones personales en su tarifario, Montero habría cobrado una suma de 60.000 dólares o algo más, esto no incluyendo gastos de transportación, hospedaje, dietas, viáticos y pagos de asistentes personales y choferes, por ofrecer su show.

Está bien cobre por cantar (que es lo que ostensiblemente sabe hacer) pero escudarse en la música mexicana, y usar la excusa más vieja del mundo, "no me entrometo en los conflictos de otros países", cuando va y le canta "Las mañanitas" y hace dueto y se abraza con un dictador que tiene hundido a todo un pueblo en la miseria, es vergonzoso, y deja bien claro que es un mercenario, que va de "tontito" y hace cualquier cosa por dinero.

Pero como decía, aunque esta es su polémica más reciente, no se trata de la primera vez que Óscar Daniel Hernández Rodríguez (su verdadero nombre), nacido en Torreón, Coahuila, el 23 de agosto de 1974 hace algo que lo pone en aprietos y lo expone al escarnio mientras apela al favor del público haciéndose el inocente, por "no saber".

Uno de los episodios que más ruido hizo fue en 2007 cuando fue detenido por pasarse una luz roja en Miami, y se le encontró en posesión de cocaína. Al principio negó que el estupefaciente fuera suyo, pero al presentarse en la corte fue hallado culpable por el delito de posesión y como parte de su sentencia, tuvo que someterse a pruebas ordenadas por la corte y un proceso de rehabilitación que duró dos años.

Por otro lado, Montero también es conocido en los medios por ser muy disperso a la hora de conceder una entrevista (algo que resulta muy evidente) y por sus relaciones personales con diversas figuras del espectáculo, como Aracely Arámbula —ella fue muy discreta, él no—, y la torera Cristina Sánchez (quien fue quien lo lanzó a la fama, porque antes de tener una relación muy publicitada con ella, él no era nadie). También se le señaló como la manzana de la discordia causante de la separación de Ludwika Paleta y Plutarco Haza, así como por sus tormentosas relaciones con Sandra Vidal y Carolina Van Wielink, las madres de sus cuatro hijos (de hecho, él y Van Wielink están pasando por una separación muy desagradable que implica la custodia de sus pequeñas).

Curiosamente, Montero parece existir en su propia realidad: todo se le resbala y pareciera que no se percata de que muchas veces emite opiniones ofensivas o que comete actos inapropiados, navegando con bandera de ingenuo. 

Personalmente, tengo la impresión de que Montero es una persona inteligente y capaz, que puede asumir responsabilidad de todo lo que ha hecho, y que esto no es a expensas de ningún impedimento; y si es que tengo razón, entonces hay una razón para realmente reprobar sus actos, ya que nadie debería salirse con la suya siempre, sin aceptar sus errores.

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