OPINION | ¿Por qué la gente apoya ciegamente a Johnny Depp? Te diré por qué

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"Si estaba muerta de miedo, ¿por qué no se fue?", preguntó en el tribunal el galán de Hollywood convertido en chico malo favorito de todos, Johnny Depp.

Hablaba, por supuesto, de su exesposa Amber Heard, a quien está demandando por difamación en EEUU por un artículo que escribió para el Washington Post en 2018. Durante su testimonio, la actriz acusó a Depp de maltrato físico y abuso sexual.

Si la frase de Depp suena familiar, es porque lo es: los sobrevivientes, las familias de las víctimas y los defensores contra el abuso doméstico han trabajado incansablemente para evitar que la sociedad use expresiones que culpan a las víctimas. En lugar de preguntarle a una mujer por qué no escapó del maltrato, pregúntale al hombre por qué la maltrató en primer lugar. Ese sería un buen lugar para comenzar.

Escapar de una relación abusiva es uno de los momentos más peligrosos para las víctimas. El hecho de que la relación termine, no significa que termine el maltrato. El comportamiento coercitivo y controlador posterior a la separación es una de las formas de maltrato más insidiosas y corrosivas que he visto.

Depp perdió su demanda por difamación en el Tribunal Superior de Londres en 2020. Fue recibido por fans que lo adoraban, le arrojaban rosas, le lanzaban besos y sostenían pancartas de apoyo. Me paré junto a él después de pasar por seguridad, me sonrió y le devolví la más fría de mis expresiones.

Johnny Depp en la corte. (Photo by ELIZABETH FRANTZ / POOL / AFP) (Photo by ELIZABETH FRANTZ/POOL/AFP via Getty Images)
Johnny Depp en la corte. (Photo by ELIZABETH FRANTZ / POOL / AFP) (Photo by ELIZABETH FRANTZ/POOL/AFP via Getty Images)

Más tarde, el juez descubrió que Depp agredió físicamente a Heard (incluso le dio un cabezazo, le arrancó mechones de pelo y la sujetó por el cuello) y ella dijo que temía por su vida. Se alega que Depp envió mensajes de texto a su amigo, Paul Bettany, amenazando con quemar a Heard y “luego me c*geré su cadáver quemado para asegurarme de que esté muerta”.

Es revelador que Depp esté arrastrando a Heard a un segundo juicio de alto perfil en EEUU, con la esperanza de un mejor resultado. Él la está demandando por la asombrosa cantidad de US$50 millones; esto me suena a un grave control financiero.

Ambos casos, en Inglaterra y Estados Unidos, se centran en silenciar a Heard para que no hable sobre el maltrato que ella dice que él le infligió. Veo a muchas víctimas de maltrato familiar que son demandadas por “difamación”, por atreverse a hablar sobre lo que les hizo su perpetrador.

El mundo se sienta a juzgar, cuestionando si Heard es una “víctima real”. ¿Parece una víctima? ¿Habla como una víctima? ¿Llora como una víctima?

¿Dónde están los titulares que preguntan si Depp es un perpetrador, juzgándolo en cada movimiento que hace? No hay medidas especiales en el tribunal: Depp se sienta allí sonriendo, mientras que Heard revive el maltrato y el trauma.

El abogado de Depp es utilizado como un peón, un arma para volver a victimizarla para el entretenimiento del mundo. El tribunal se ha convertido en una herramienta para que un perpetrador continúe con su maltrato y control. ¿Qué mensaje envía eso a las víctimas? ¿Víctimas que no tienen dinero, fama, fotos de lesiones y mensajes de texto en los que las amenazan con hacerles daño? ¿Cómo creen que serán tratadas por el sistema de justicia?

Se le pide al tribunal que catalogue a Heard como “anormal”, “enferma mental” y “loca”. Con demasiada frecuencia, los psicólogos etiquetan a las víctimas de maltrato familiar con diagnósticos sexistas como “trastornos histriónicos y límite de la personalidad”, en lugar de entender que están sufriendo un trauma causado por el maltrato familiar. Heard no es una excepción.

Una de las fotos de Amber Heard presentada como evidencia en el juicio contra Johnny Depp. (Photo by Jim LO SCALZO / POOL / AFP) (Photo by JIM LO SCALZO/POOL/AFP via Getty Images)
Una de las fotos de Amber Heard presentada como evidencia en el juicio contra Johnny Depp. (Photo by Jim LO SCALZO / POOL / AFP) (Photo by JIM LO SCALZO/POOL/AFP via Getty Images)

El Dr. Curry, un psicólogo, sugirió que Heard podría tener dos trastornos de personalidad, mientras que el Dr. Hughes le diagnosticó estrés postraumático. Pero, ¿por qué no se patologiza a Depp? ¿Dónde está su diagnóstico de salud mental?

Después de todo, este es un hombre que explicó su comportamiento abusivo llamándose a sí mismo “el monstruo”. Cada titular que ha tratado sobre la salud mental de Heard ha estigmatizado a las personas con problemas de salud mental, al tiempo que socava la credibilidad de las víctimas que denuncian.

Heard es interrogada por el equipo de Depp: “¿Por qué no dijo que no? ¿Qué tan borracha estaba usted? Lo provocó. Usted fue abusiva. Es culpa de usted”.

Estas preguntas culpan a la víctima y vuelven invisible al perpetrador. Es una táctica que continúa siendo muy efectiva y persuasiva, porque juega con todos los mitos que nos enseñan sobre cómo funciona el maltrato. Ella miente; él es un héroe.

Entonces, cuando veo hashtags en tendencia en Twitter como “AmberHeardIsALiar” [ Amber Heard es una mentirosa”], me doy cuenta de cuán profundamente arraigada está la misoginia en nuestra sociedad. No importa que haya una decisión del Tribunal Superior que demuestre que Depp agredió a Heard, no importaría si el mundo viera a Depp agredir físicamente a Heard en público, la gente seguiría apoyando a Depp. ¿Por qué él está por encima de la ley?

¿Será porque Depp es la definición de masculinidad? Todos los hombres querían ser él en algún momento. Si incluso él puede ser el perpetrador de maltrato familiar, con toda la fama, la gloria, el dinero y el poder que tiene, envía un fuerte mensaje a los hombres de que cualquiera puede ser un perpetrador de violencia. Cualquiera puede caer en desgracia, incluso tú.

Pero también dice algo más siniestro: que a nuestra sociedad no le importa el maltrato familiar. “¿Y qué si él la abofeteó? Ella se lo merecía”. Depp ha dicho que fue “maltrato mutuo”. Se nos dice sutilmente que incluso si él la maltrató, debemos sentir “simpatía” por él (que es una simpatía inapropiada hacia los hombres poderosos que maltratan de las mujeres).

Estos hombres, se nos enseña, no deben arruinarse por transgresiones hacia las mujeres, porque las mujeres no valen la pena. Nuestra sociedad patriarcal sostiene esto y usa a Depp para continuar con la empatía hacia los perpetradores y la amonestación de las víctimas.

Lo vimos con Weinstein, Spacey, Louis CK y Brett Kavanaugh, solo por nombrar algunos. Depp no es el primer hombre en ganar el apoyo público a pesar de la evidencia de que golpea a su esposa, y no será el último.

La Dra. Charlotte Proudman es abogada especializada en violencia contra las mujeres y las niñas e investigadora junior en Queens' College, Cambridge.

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