Opinión: Dejen en paz a Harry y Meghan: se reunieron con William y Kate para llorar a la reina Isabel II

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No se me escapa la ironía de que un partidario de toda la vida de una república escriba una columna animando a los duques de Sussex. El caso es que nunca me han gustado mucho los abusadores. O el acoso. Y ha habido mucho de eso dirigido a los Sussex. Pero ahora, a la vista de toda la nación, Harry y Meghan se han reunido con William y Kate para presentar sus respetos a su abuela en Balmoral. ¿Quizás podamos aprender algo de esta muestra de solidaridad familiar, y dejarlos por fin en paz?

El mensaje de la derecha inglesa cuando se trata de la reina es: “Juega limpio o recibirás un ladrillo por la ventana”. Sin embargo, si quieres desahogarte un poco, no dudes en descargarte sobre Harry y Meghan. Lanza todas las piedras que quieras. Vierte toda la bilis que encuentres”.

Y vaya si lo han hecho. Un tuit de Petronella Wyatt, la periodista, locutora y antigua amante de Boris Johnson, lo resumía: “Que Dios perdone a Harry y Meghan por causar tanto dolor a la reina, porque yo nunca lo haré”. ¿De verdad, señora Wyatt? Por favor. Necesitan su perdón tanto como las suscripciones a los periódicos sensacionalistas que los utilizan para vender ejemplares.

En serio, ¿qué han hecho más allá de escapar de ese tipo de fealdad en favor de la vida de las celebridades en California? Por ese pecado capital, se les representa como la Cersei Lannister y el Joffrey Baratheon de “La familia real”. Nunca se tiene en cuenta el hecho de que Harry perdió a su madre a una edad temprana. Nunca se recuerda que, en lugar de permitirle hacer su duelo en privado, Harry fue lanzado a los reflectores, vestido con traje y botas, y obligado a actuar ante las multitudes y los medios de comunicación de todo el mundo.

Basta con echar un vistazo a las fotos de la época. Son bastante dolorosas de ver. Si tienes una pizca de empatía, te entristecerán (y quizá también te enfadarán) por la forma en que se vio obligado a adoptar esa posición.

No olvidemos que antes también vivía en una casa llena de tensión. Hazme caso, sé lo que es vivir un matrimonio que se derrumba a una edad temprana. Deja cicatrices. Son profundas. Solo Dios sabe lo que es vivir un matrimonio real que se derrumba bajo la mirada del público.

Entonces Harry se enamora y se casa, según ciertos sectores de los medios de comunicación, con la mujer equivocada, que también tuvo que recibir algunos golpes al crecer.

¿Mencionamos ahora la palabra con “R”, racismo? Sí, lo hacemos. Las críticas que reciben Harry y Meghan siempre están envueltas en una falsa preocupación por la reina. Han hecho daño a la soberana lanzando su anzuelo y ahora hacen un podcast y pasan los días en la playa con sus hijos o cenan en restaurantes de lujo con famosos. Cómo se atreven.

La dura verdad, por supuesto, es que muchas de estas críticas se reducen al hecho de que Meghan es mestiza. Eso siempre la convertiría en presa fácil para ciertas personas, hiciera lo que hiciera. Pero entonces se atrevió a enamorarse de un príncipe real, y las cosas se pusieron feas en muy poco tiempo. ¡Quémenla! ¡Es una bruja!

Los que tratan de negar el papel que juega la raza de Meghan en todo esto están mintiendo.

¿California? Diablos, si hubiera sido yo habría encontrado una isla en medio del Pacífico, habría construido una casa y habría cubierto el techo con una pancarta que mostrara el clásico saludo británico con dos dedos.

Derrick Johnson, director general de la NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color), al enviar sus obligadas condolencias, destacó a la pareja “que se han convertido en queridos amigos y aliados en nuestra lucha por un futuro más justo”.

Harry y Meghan siempre han sido mis miembros favoritos de la familia real, tanto por sus acérrimos haters como por cualquier cosa que hayan hecho o dejen de hacer. Tienen todos los enemigos adecuados. Son despreciados por todas las peores personas.

La declaración de Derrick Johnson indica que también tienen algunos de los amigos adecuados, aparte del hecho de que la decencia común dicta que merecen nuestras condolencias tanto como cualquier otro miembro de la realeza. Harry ha perdido a su abuela. Es un acontecimiento doloroso. Él y su esposa cuenta con mi simpatía.