La obligación en Italia del pase sanitario en el trabajo crea dudas sobre su aplicación

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Roma, 17 sep (EFE).- La decisión del gobierno italiano de obligar a los trabajadores públicos y privados a tener el pasaporte sanitario, el primero de Europa en hacerlo, siembra las dudas en cómo se aplicará en las grandes empresas y la reacción de los trabajadores, porque hay millones de personas mayores de 30 años aún no han sido vacunadas.

La primera reacción de los trabajadores que no han querido vacunarse ha sido de rabia. "Pues me dejaré el sueldo en test, no me pienso vacunar", explica Jasmine, empleada en un bar que "tiene miedo" a la vacuna y tampoco la obligación "me lo va a quitar", observa indignada.

No obstante, un reciente sondeo apunta que cerca del 75 por ciento de los italianos - casi el 75 por ciento de la población por encima de los 12 años ya ha sido vacunada - se mostraba de acuerdo con la obligación del certificado sanitario contra la covid.

Con la medida aprobada este jueves en el consejo de ministros, el presidente del Gobierno, Mario Draghi, consigue evitar imponer la vacunación obligatoria, con la que él estaba de acuerdo, pero que habría acarreado problemas constitucionales y creado una ruptura con sus socios de la Liga.

Pero Draghi continúa así con la mano dura para evitar nuevos cierres que serían letales para una economía que parece recuperarse, pues, como se indicó este jueves, el PIB crecerá en torno al 6 % en el conjunto del 2021, frente a la caída del 8,9 % del 2020 por lo que "esta iniciativa también va en la dirección de proteger esta reactivación".

UNA MEDIDA QUE AFECTA A 23 MILLONES DE TRABAJADORES

Del 15 de octubre al 31 de diciembre , sin el pase sanitario, no se podrá acceder a ningún lugar de trabajo, ya sea público o privado. La medida afecta a 23 millones de trabajadores.

Para aquellos que no se quieren vacunar las pruebas de detención del coronavirus costarán 8 euros en el caso de los menores y 15 euros para los adultos y en Italia se pueden realizar en las farmacias, que se encargan además de proporcionar el certificado.

Mientras que para las personas con problemas para recibir la vacuna y dispongan de un certificado médico que lo justifique los test serán gratuitos.

La Liga insiste en la necesidad de que las pruebas anticoronavirus para los trabajadores sean gratuitas o introducir los test salivares, pero por ahora Draghi se ha mostrado inamovible.

MILLONES DE TRABAJADORES AUN NO VACUNADOS

Italia tiene actualmente al 74,61 % de la población de más de 12 años inmunizada contra el coronavirus, cifras similares a las de sus vecinos en la Unión Europea, y un impulso a la campaña se vacunación se ha vivido con la obligatoriedad del pase para ciertas actividades.

Pero lo que preocupa es que la franja de personas que menos se ha vacunado es justo la de edad laboral. De los 10,6 millones de residentes en Italia sin ni siquiera una dosis de vacuna, los más preocupantes son 3,3 millones mayores de 50, sobre todo porque son los de mayor riesgo de hospitalización.

Pero el grupo de edad con mayor número de personas sin dosis es el de 40 a 49 años, cerca 2,1 millones, otros 1,9 millones están en el rango de 29 a 39; 1,4 millones entre los 20-29 y 1,8 millones en 12-19.

¿QUIÉN CONTROLA EL PASE SANITARIO?

Tras la aprobación del decreto se esperan las líneas maestras para su aplicación, ya que hay muchas dudas sobre quién controlará. En la ley se determina que los controles deben ser realizados "principalmente en el momento del acceso al lugar de trabajo", por personas "designadas con un acto formal de determinación y denuncia de violaciones".

Los medios italianos explican hoy que este procedimiento es manejable en una tienda con cinco dependientes o en un restaurante con diez empleados entre camareros y cocineros, donde entre otras cosas ya tienen que escanear a los clientes que quieren comer dentro, pero ¿Qué hacer en fábricas con centenares de empleados?

Parece que las empresas tendrán, como en restaurantes y lugares de ocio, dotarse de una aplicación en el teléfono móvil para controlar el pase sanitario sin desvelar datos privados como si se ha obtenido por test, por vacuna o por haber pasado la enfermedad.

"Es un compromiso extra, pero se puede hacer fácilmente y, si sirve para permanecer abierto, vale la pena", dice Patrizia De Luise, presidenta de la asociación de empresas Confesercenti, en declaraciones en el diario "La Stampa".

Mientras que para Lino Enrico Stoppani, presidente de la asociación de comerciantes Fipe Confcommercio, estas nuevas reglas "crean un problema de organización, sobre todo si tengo que dejar empleados sin pase en casa y no sé cómo reemplazarlos".

"Tenemos mucho trabajo y no podemos permitirnos perder personal - explica a "La Stampa" el presidente de Confimi (confederación de industrias manufactureras), que añade: "Los controles no serán tan sencillos, porque tendremos que identificar a una persona que revise el pase, para cada uno de los tres turnos diarios, incluido el nocturno".

(c) Agencia EFE

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